Georgeos Díaz-Montexano: Tradición egipcia de islas atlánticas en los mapas de Ptolemeo y Marino de Tiro


Tradición egipcia de islas atlánticas en los mapas de Ptolemeo y Marino de Tiro: La Islas Afortunadas, la Isla de las Amazonas, Eritia, Cerne y las islas de los Dioses, de Georgeos Díaz-Montexano.

¿Qué tienen en común la Atlántida, las Canarias, las Amazonas, los Egipcios, Marino de Tiro y Claudio Ptolemeo?

La respuesta se halla en este nuevo libro de la serie de Atlantología Histórico-Científica, del atlantólogo, escriptólogo y escritor hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano, donde realiza un profundo estudio cartográfico y filológico comparativo de los más significativos mapas egipcios de las paradisíacas regiones del Occidente con la Isla de los Dioses (Atlantis para Solón) y otras islas felices y afortunadas en el mismo Océano Atlántico y las islas atlánticas de las tradiciones clásicas y la cartografía de Ptolemeo y Marino de Tiro.

El autor demuestra cómo el célebre geógrafo de origen fenicio Marino de Tiro o bien el mismo Ptolemeo, conocería (directamente o por terceros) algunos de los más antiguos mapas egipcios que usaría como fuentes de información. Con este estudio de paleo-cartografía, el autor explica de un modo bastante satisfactorio el porqué de la errónea ubicación de algunas de las islas del Atlántico en los mapas de Ptolemeo basados en los de Marino de Tiro, y también el origen de los nombres que estas tienen, que el autor ha descubierto son meras traducciones al griego de los nombres que ya tenían en los más antiguos mapas egipcios, casi unos dos mil años antes de los tiempos de Marino de Tiro y Ptolemeo.

Una obra que seguramente causará polémica en los foros de especialistas en Historia de la Cartografía y Egiptología y en general entre los estudiosos de las fuentes primarias sobre las tradiciones atlánticas y platónicas, porque no son pocas las evidencias y pruebas indiciarias que el autor maneja en esta obra, y las inquietantes conclusiones a las que se llega, especialmente, porque se demuestra -con el máximo rigor histórico-científico posible- que los egipcios ya tenían cierto conocimiento -y no poco preciso- de los parajes occidentales que rodean el estrecho de Gibraltar como Iberia, Marruecos y Canarias, desde hace como mínimo unos cuatro mil años.

No solo el origen de la Historia de la Atlántida parte de estos conocimientos geográficos y cartográficos sobre el Atlántico y las regiones del occidente, sino incluso hasta el origen mismo del célebre nombre de ‘Makárôn Nêsoi’, según los griegos, y ‘Fortunatae Insulae’, según los romanos, o sea, “Islas Afortunadas o Bendecidas”, que se dieron a las Canarias, y hasta la Isla donde vivían las Amazonas, que el autor halló en estos mismos antiquísimos mapas egipcios de casi cuarenta siglos de antigüedad.

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Investigaciones de ADN confirman hipótesis de un atlantólogo sobre los Atlantes y los Minoicos.


Pruebas genéticas demuestran que los Minoicos provenían de Occidente, no de Oriente ni del norte de África como se creía, y vivieron en países del occidente con costas al Atlántico como España, Portugal, y también Francia y Cerdeña. 

Ariel Díaz, Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2013.

Foto: Oboulko, 2006. Panasonic DMC-FX3. Fuente: http://www.flickr.com/photos/7461292@N05/2278495800/in/photolist-4tkTqm

Foto: Oboulko, 2006. Panasonic DMC-FX3. Fuente: http://www.flickr.com/photos/7461292@N05/2278495800/in/photolist-4tkTqm

Los que han leído los libros del atlantólogo hispanocubano Georgeos Díaz-Montexano o han seguido sus entrevistas y artículos, al menos en los últimos diez años, habrán comprobado cómo el citado atlantólogo ha venido defendiendo que los Minoicos podrían ser una extensión de la misma confederación de los pueblos Atlantes o Atlánticos, y que Creta, muy probablemente -es la hipótesis que defiende- sería la colonia más importante del Mediterráneo de los mismos Atlantes, los cuales estaban conformados por una confederación de pueblos Íbero-Mauretanos y Hyksso-Minoicos.

No pocas personas le han atacado por esta teoría y hasta se han burlado de Díaz-Montexano, porque -obviamente- la tesis dominante era que los Minoicos provendrían del Asia Menor o de Anatolia. Pues bien, resulta que un reciente estudio genético realizado por un equipo multidisciplinario internacional, demuestra científicamente, que aunque los Minoicos comparten algún porcentaje con algunas poblaciones de la actual Turquía, o sea, Anatolia, este porcentaje es pequeño, y casi inexistente en poblaciones del resto del Asia Menor, mientras que los mayores porcentajes -con gran diferencia- de correspondencia o afinidad en poblaciones históricas se hallaron, precisamente, con poblaciones del Occidente y el Noroeste de Europa, especialmente con las regiones de Iberia occidental, Francia y las Islas Británicas (Reino Unido e Irlanda), es decir, justo en las zonas donde más se han reportado símbolos -en petroglifos- del típico laberinto que aparece en las monedas cretenses, motivos de armas similares a las usadas por los Minoicos, y hasta barcos similares a los Minoicos, como el que identificó -en parte- y publicó hace ya casi diez años en la revista “Arqueología y Enigmas de la Historia”, el mismo Díaz-Montexano cuando el destacado petroglifólogo, D. Pablo Novoa Álvarez, uno de sus descubridores, le condujo al lugar donde se halla este grabado en una superficie rocosa de más de dos metros, en Santa María de Oia, Galicia.

Distribución del ADN mitocondrial de los Minoicos. A mayor intensidad del color azul, mayor afinidad o correspondencia. Como puede observarse, el origen de los Minoicos se hallaría en las costas Atlánticas de Europa o entre Iberia y Francia.

Distribución del ADN mitocondrial de los Minoicos. A mayor intensidad del color azul, mayor afinidad o correspondencia. Como puede observarse, el origen de los Minoicos se hallaría en las costas Atlánticas de Europa o entre Iberia y Francia.

Resulta sorprendentemente revelador ver el mapa de la distribución genética publicado por los científicos que han realizado el estudio genético del ADN mitocondrial de los Minoicos, y ver cómo se hallaron muestras antiguas del mismo ADN en varios puntos de Iberia y Marruecos y cómo el color azul mas intenso, que indica la mayor correspondencia o afinidad con las muestras de ADN de los minoicos que vivieron en Creta, se halla distribuido en las costas Atlánticas de Iberia, Marruecos y las Islas al norte del Atlántico. Esta es precisamente el área de expansión principal de la Civilización Atlántica que, al menos desde el Calcolítico (Tiempos Megalíticos) hasta la Edad del Bronce, donde es conocida justamente como cultura de Bronce Atlántico, fue la autora también de los más antiguas inscripciones de un sistema de Escritura Lineal Atlántica (ELA), como viene demostrando desde 1994 el citado atlantólogo, y la misma civilización autora de millares de representaciones petroglíficas del mismo símbolo de la capital o metrópolis de Atlantis, o sea, varios anillos o círculos concéntricos atravesados por un canal o varios y de los mismos laberintos tipo Knossos o tipo minoico-cretense.

Ahora, gracias a estos estudios genéticos, ya sabemos que hace unos 5000 o 4000 años, o sea, entre el 3000 y el 2000 A.C., Creta fue colonizada, en su mayor parte, por gente que provendría del occidente de Europa, muy probablemente desde Iberia y Francia. También se pudo demostrar que esta misma población fue la que colonizó las mayoría de las otras islas como Córcega, Cerdeña y Sicilia, lo que encaja con lo que viene sosteniendo Díaz-Montexano, a través de las antiguas fuentes escritas, acerca de cómo fueron los antiguos habitantes de Iberia -esto dicen las fuentes- quienes colonizaron a estas islas y también la Tirrenia o península itálica y parte del Asia Menor o Anatolia, hasta llegar a la otra Iberia, la oriental (Georgia) y el Cáucaso. Expansión esta que se corresponde casi exactamente con la que describe Platón, en los diálogos Timeo y Critias, que llevaron a cabo los mismos pueblos del Atlántico.

Si todo esto que ahora vemos corroborado por los análisis del ADN mitocondrial de los Minoicos no es una demostración científica de una parte importante de mi teoría sobre la Atlántida, qué alguien me explique qué otra cosa puede ser entonces… Sólo espero que no se me diga que una mera coincidencia” -Comenta Georgeos Díaz-Montexano.

Según el polémico atlantólogo, la teoría que ha estado defendiendo de que los Minoicos en realidad provendrían de un país con costas en el Atlántico -que bien podría ser Atlantis o Iberia misma- ya es un hecho. Ya es, por tanto, una tesis confirmada por la ciencia genética ¿A quién le seguirá extrañando o sorprendiendo a partir de ahora que hayan semejanzas entre el culto al toro practicado por los Minoicos -aunque en plan más lúdico- y la tauromanía de Iberia y Francia, donde hasta se ha conservado justo el mismo estilo de acrobacia o saltos sobre toros como en Creta? Ahora, según estos estudios genéticos, podemos asumir -con base científica- que tales ritos ya se practicarían muy probablemente en el occidente de Europa, como mínimo en Iberia y Francia, y desde el Calcolítico y durante la Edad del Bronce, aunque los autores del estudio genético remontan sus estimaciones hasta el Neolítico. Dicen los autores del estudio genético:

“In fact, the highest percentage of Minoan haplotype sharing (33.33%) is observed with Neolithic populations from Southern Europe (including samples from Neolithic sites of Treilles and Iberia).” (A European population in Minoan Bronze Age Crete, Jeffery R. Hughey, Peristera Paschou, Petros Drineas, Donald Mastropaolo, Dimitra M. Lotakis, Patrick A. Navas, Manolis Michalodimitrakis, John A. Stamatoyannopoulos, George Stamatoyannopoulos, may, 2013).

“Cada vez nos vamos acercando más a la verdad histórica y la solución definitiva del Enigma de Atlantis”- Comenta Díaz-Montexano.

Nota: El estudio fue realizado por Jeffery R. Hughey de Hartnell College; Peristera Paschou de la Universidad Demócrito de Tracia; Drineas del Rensselaer; Manolis Michalodimitrakis de la Universidad de Creta, y Donald Mastropaolo, Dimitra M. Lotakis, Patrick A. Navas, y Stamatoyannopoulos de la Universidad de Washington.

Fuentes:

A European population in Minoan Bronze Age Crete, Jeffery R. Hughey, Peristera Paschou, Petros Drineas, Donald Mastropaolo, Dimitra M. Lotakis, Patrick A. Navas, Manolis Michalodimitrakis, John A. Stamatoyannopoulos, George Stamatoyannopoulos, may, 2013

http://www.aktuality.sk/clanok/230188/minojci-na-krete-boli-europskeho-povodu/

"ATLANTIS . TARTESSOS. Aegyptius Codex . Clavis . Epítome de la Atlántida Histórico-Científica . La Atlántida de España. Una confederación talasocrática Íbero-Líbico-Mauretana y Hycso-Minoica. Un estudio de la Atlántida -a modo de exordio- desde las fuentes documentales primarias y secundarias. Tomo I": http://www.AtlantidaHistorica.com

“ATLANTIS . TARTESSOS. Aegyptius Codex . Clavis . Epítome de la Atlántida Histórico-Científica . La Atlántida de España. Una confederación talasocrática Íbero-Líbico-Mauretana y Hycso-Minoica. Un estudio de la Atlántida -a modo de exordio- desde las fuentes documentales primarias y secundarias. Tomo I”: http://www.AtlantidaHistorica.com

Un investigador dedica su vida a estudiar el mito de la Atlántida | Huelva Noticias


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LIBROS DE LA ATLÁNTIDA, TARTESSOS Y EGIPTO


Georgeos Díaz: Localización de la Capital de Atlantis y la expansión de los Atlantes. Una cuestión de mero sentido común.


Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS)

ATLÁNTIDA_HISTÓRICA

ATLÁNTIDA_HISTÓRICA (LIBRO)

Para enfrentar cualquier enigma del pasado histórico, más allá de cualquier preferencia, gusto, concepción filosófica, visión histórica, creencia o ideología, el sentido común es fundamental. Pero el sentido común, desgraciadamente es el menos común de los sentidos. Todos los imperios dejan una clara huella territorial de su expansión geográfica que se rastrea perfectamente por las evidencias físicas que dejan tras su paso de conquista o colonización. Así sabemos hasta dónde se expandió el Imperio Romano o el Imperio Español mismo de los siglos posteriores a la conquista y colonización de América, pues toda civilización que se mueve, incluso sin llegar a ser un imperio, igualmente deja claras huellas de su paso por otras tierras, ya sea por un proceso de colonización o por simples visitas con fines comerciales, como por ejemplo, los fenicios, de los cuales sabemos que llegaron hasta las costas Atlánticas de Iberia y Marruecos (y puede que hasta las mismas islas Azores) en su expansión comercial marítima.

Si asumimos que los Atlantes vivieron en una isla situada justo donde la ubican las fuentes clásicas antiguas, en el Atlántico, delante de Gibraltar, entre Iberia, Marruecos, Canarias y Madeira, aunque más cercana a las costas Ibero-Mauretanas, según se deduce de las mismas fuentes escritas y de otros datos epigráficos y cartográficos y hasta por ciertas manifestaciones de Arte Rupestre, y asumimos también que tendrían una civilización algo desarrollada, al menos con escritura y capacidad de construir edificaciones notables, por muy modestas que estas fueran, o dicho de otro modo, aunque no fueran tan exageradas como en la descripción de Solón trasmitida por Platón, en cualquier caso, y asumiendo que dicha civilización Atlántica se expandió por casi todo el Mediterráneo hasta los límites de Egipto, por la parte de África, y hasta la Tirrenia (Italia) y el Asia Menor (Anatolia y Siria), por la parte de Europa, entonces, al igual que romanos y fenicios dejaron claras huellas de tales movimientos de conquista o colonización comercial, deberíamos hallar iguales evidencias claras de la expansión Atlante, especialmente en Iberia y Marruecos, donde por mera lógica -por mayor proximidad- por ser las primeras tierras que se hallarían al partir en dirección hacia Europa y África, las evidencias serían más abundantes…

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Manipulación sobre el papiro copto de la Esposa de Jesús y su falso texto.


ACTUALIZACIÓN

Manipulación sobre el papiro copto de la Esposa de Jesús y su falso texto.

Georgeos Díaz-Montexano, abril de 2014

Scientific Atlantology International Society (SAIS)

En estos días todos los medios del mundo se están haciendo eco de la última noticia lanzada desde el entorno de la Dra King, la persona que en septiembre del 2012 presentó al mundo este papiro, supuestamente escrito en copto en tiempos del primitivo cristianismo, y donde se puede leer nada menos que una sorprendente declaración -en primera persona- del mismo Jesús Cristo: “ta-hime”, “mi esposa”. Ahora, tras dos años de espera, la afirmación en la inmensa mayoría de los medios es rotunda: El papiro es auténtico, pues ha sido autentificado por los científicos.

Pues bien, cuando acudí a las primeras noticias en inglés, las más completas y provenientes de fuentes más fiables, resulta que ha sido justo lo que me temía ¡ninguna demostración científica de nada!. Lo único que se afirma en cuanto a la tinta, es que es similar (en sus componentes) a las tintas de humo de carbón que se usaban desde el siglo III al VIII, y que se hicieron dos dataciones por radiocarbono (14C) del papiro (no de la tinta), y que una de ellas permite datarlo alrededor del siglo VIII, o sea, que el papiro en realidad sería de hace más de 1200 años, cuando en Egipto ya estaba afianzado el islamismo y habían ya pasado unos setecientos años desde los primeros evangelios canónicos cristianos.

Ahora bien, resulta que tan reciente datación, en realidad se consiguió en un segundo intento, pues el primero, realizado en la Universidad de Arizona, dio la sorprendente fecha del 400 al 200 A.C. ¡Imposible! Debió exclamar la Dra King. Esta datación demostraría lo que muchos ya habíamos sostenido mediante análisis paleográficos y gramaticales: una burda falsificación, y que el falsificador, simplemente utilizó un pequeño fragmento de papiro antiguo y tinta fabricada del modo más simple e imposible de detectar como reciente, o sea, mediante humo de carbón; aunque incluso hasta podría haber disuelto auténtica tinta antigua al carbón obteniéndola de viejos papiros o códices para escribir el falso texto con la misma…

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PD. Una necesaria aclaración preliminar: Todos los evangelios apócrifos, cuando ha sido estudiados desde el punto de vista paleográfico y gramatical y han sido datados por radiocarbono (los que han podido ser datados), son de como mínimo de tres o cuatro siglos posteriores a Cristo, algunos mas recientes aún. Y hasta donde sé (ya que no es materia de mi especialidad) sólo el de Felipe menciona a una compañera o pareja de Jesús, ningún otro dice nada de que Jesús tuviera esposa o pareja.

Aquí no se se trata de de si Jesús tuvo o no esposa, o si pudo o debió tenerla, etc. Aquí se trata de si el fragmento de papiro escrito en copto que ha sido presentado hace dos años, donde se puede leer como el mismo Jesús dice: “mi esposa”, es auténtico o no lo es. No por lo que dice, sino por la forma (paleografía y gramática) en que se dice, o sea, en que ha sido escrito.

A mi personalmente no me preocupa ni me quita el sueño que Jesús hubiera tenido o no esposa o pareja sentimental o compañera. Pero lo que sí me interesa es la verdad. Y si he visto, desde el primer momento, que se trata de un burda falsificación, es mi deber informar de ello a la sociedad. Y fue lo que hice, de hecho fui el primer en publicar un informe paleográfico detallado, donde también argumenté algunos de los errores gramaticales más grotescos y evidentes. Otros expertos después vieron lo mismo y más aún. Y todavía es así. De hecho, cada vez hallamos más datos en contra de la autenticidad del texto, que no debe confundirse con la autenticidad o antigüedad del fragmento de papiro ni con el tipo de tinta natural usada (hollín de carbón).

Cualquier falsificador medianamente inteligente sabe perfectamente que para que ninguna universidad se dejaría colar un supuesto fragmento de papiro escrito en cualquier lengua antigua sin someter el mismo al 14C, y hacer un análisis de la tinta, por consiguiente, es necesario perpetrar la falsificación, o sea, escribir el texto falso, sobre un papiro antiguo real y usar una tinta común como las que se usaba entonces, al carbón, la cual es fácil de realizar para cualquier falsificador.

De hecho, en lo único que falló -como ha sucedido con todos los falsificadores que han sido descubierto antes- es en la gramática y la paleografía porque para poder escribir en un texto antiguo hay que ser un verdadero experto en la materia, tanto en sus estilos paleográficos como en la lengua antigua en cuestión, y por suerte, los pocos expertos que hay en el mundo son personas honestas que jamás -eso creo- arriesgarían su carrera ni prestigio por crear una falsificación, y si por alguna razón lo hicieran, por supuesto que harían algo impecable, difícil -por no decir imposible- de poder descubrir, y no un engendro tan grotesco como el que se ha perpetrado en este fragmento, que solamente pudo ser creado por una persona muy poco familiarizada con la paleografía y gramática coptas.

No dispongo (pues nunca me he propuesto estudiar el asunto) de elementos necesarios para poder determinar si los restantes evangelios apócrifos conocidos y tenidos como auténticos son igualmente falsos, como alguien ha sugerido. De momento me fío de los análisis de los expertos que acreditan que es auténtico. Como se escapa de mis intereses y objetivos el estudio de la tradición manuscrita de los apócrifos cristianos y textos gnósticos, por ello es que no los he investigado desde ningún punto de vista. Los doy por cierto, porque me inspiran confianza los expertos que sí los han estudiado y por que a simple vista, sin necesidad de profundizar, me parecen. Pero siendo auténticos, ello no implica que por esta razón cualquier fragmento que alguien presente hablando de que Jesús tenía una esposa o pareja, tenga que ser ya, sólo por ello, igualmente auténtico porque exista un evangelio apócrífo como el de Felipe que sí lo diga.

La autenticidad de cualquier texto se mide por el mismo, diga lo que diga, o dicho de otro modo, sin importar lo que diga, sino el cómo se dice, si ha sido escrito de acuerdo a la gramática de la época y con el estilo paleográfico de la época, y si el escriba trazó las letras en el mismo sentido en que se escribía, o sea, como lo haría cualquiera que escribe de izquierda a derecha o viceversa (en caso de tratarse de un texto en alguna lengua donde se escribe de derecha a izquierda).

La prueba final la ofrece el análisis paleográfico y gramatical. Demostré en mi informe preliminar de Septiembre de 2012 que la persona que escribió el texto escribió -de manera muy torpe y temblorosa- las letras de derecha a izquierda, a pesar de que el texto tenía que terminar con la apariencia de haber sido escrito de izquierda a derecha, pues es como siempre se ha escrito el copto. Y en gran medida, esto explica la torpeza al escribir la mayoría de las letras, porque seguramente el falsificador es egipcio, de los tantos falsificadores que hay en Egipto, obviamente acostumbrado a escribir solamente de derecha a izquierda, que es como se escribe el árabe.

Demostré que el autor usó pìncel, para lo cual me ayudó la experta en restauración de Obras de Arte, Virginia Laurentti. Se sabe que ningún autor copto usaba pincel, sino cálamo.

Demostré, además, que el estilo paleográfico no se corresponde con los usados entre los siglos II y IV A.D., tal y como como sostenía la Dra. King. De hecho, no se corresponden de modo satisfactorio con ningún estilo copto de ninguna época como tal, salvo en unas pocas letras, las más fáciles de ejecutar, lógicamente.

Demostré, además, errores gramaticales imposibles ni para el más iletrado copto de la antigüedad, y solo explicable en alguien de los tiempos modernos no familiarizado con la escritura y la lengua copta.

En cualquier caso, ahora resulta que hay dos fechados, uno de entre 400 y 200 años antes de Cristo y otro del siglo VIII después de Cristo. Entonces… ¿Cuál es de los dos es el correcto? Pues la Dra. King y sus colegas dicen que el segundo, obviamente porque el primero demostraría que se trata de una burda falsificación.

Pero ahora, con independencia del problema tan serio que acarrea el hecho de que un mismo documento ofrezca dos dataciones tan extremadamente diferentes, aún suponiendo que la segunda datación, la más reciente -la que arroja más de 700 años después de Cristo- fuera la correcta, resulta que todo lo que habían sostenido basándose en el estilo paleográfico y gramatical, que según la Dra. King era propio de los siglos III o IV, se ha ido al carajo por completo, por la sencilla razón de que en el siglo VIII se escribía el copto de un modo bien diferente, o sea, con letras de un estilo muy diferente.

Por otra parte, no se tiene en cuenta las demostraciones hechas por otros expertos de como el falsificador (o la falsificadora) copió hasta los errores que aparecían en una edición moderna en un PDF del Evangelio de Tomás, hasta una barra inclinada / que no existía en los textos antiguos, pero que sí aparece en las ediciones modernas de textos coptos, como uno de los signos que usan los expertos en tales ediciones.

En fin, el que se quiera seguir creyendo el cuento de que estamos ante un auténtico texto copto antiguo o medieval, y que el mismo pertenece a un algún evangelio (del que no se conoce rastro alguno), donde se afirma que Jesús tenía esposa, pues si eso le hace feliz, por mi parte no hay problema alguno. Pues que sea feliz con ello. Pero mi deber es buscar la verdad, con independencia de si el resultado me hará sentir feliz o infeliz, porque la verdad no existe para complacernos ni tiene porque ser siempre la que nos gustaría que fuera (de hecho, eso pocas veces sucede). La verdad, simplemente será la que es, sea cual sea, esté donde esté, y caiga quien caiga.

Un Abrazo, 

Georgeos Díaz-montexano

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Georgeos Díaz-Montexano
Scientific Atlantology International Society

Año 4087

Tratamiento digital de la foto original de Xilberto Caamaño Beiro, octubre de 2011. Por cortesía de Laura Caamaño Casais.

La epigrafía siempre nos regala muchos hallazgos reveladores e importantes para la reconstrucción de nuestro pasado histórico, pero en no pocas ocasiones, las inscripciones son oscuras, enigmáticas y más que sorprendentes, como la descubierta recientemente en Galicia, grabada en roca granítica (como la mayoría de las inscripciones y petroglifos), y con un aspecto y pátina que obliga a considerarla antigua. Cuando menos, tan antigua como cualquier inscripción medieval y de hace más de dos mil años. Pero -siempre hay un pero- la misma presenta un texto que a ‘prima vista’ parecería imposible: AÑO 4087. ¡Sí, tal cual!

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Georgeos Díaz-Montexano
Scientific Atlantology International Society

Elephas antiquus en el centro.

El complejo de inferioridad de los historiadores y arqueólogos españoles cada vez más patético… Recientemente he tenido conocimiento de dos hechos fundamentales para la Historia del pasado que han sido manipulados y censurados por la mediocridad de algunos de nuestros investigadores más acomplejados que siempre se hincan de rodillas ante lo que dictan los arqueólogos anglosajones y germanos. Me refiero a dos hechos más que revolucionarios…

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PD. Los científicos portugueses indirectamente (y sin conocimiento alguno de mis hipótesis) apoyan mi razonamiento sobre la casi imposible idea (por no decir absurda especulación) que pretende explicar la presencia de abundante marfil de Elephas antiquus en los contextos del Calcolítico y el Bronce de Iberia como simple marfil extraído de restos fósiles de colmillos de elefantes que ya deberían llevar muertos como mínimo unos 30.000 años antes. Todo esto apoya cada vez más mi vieja hipótesis de que el Elephas antiquus era la especie de elefante a la que se refiere Platón cuando tan acertadamente decía que era una especie propia (o sea, diferente a la africana y la asiática) de Atlantis y que era el más grande, como de hecho es, pues se sabe que el Elephas antiquus era el mayor de los elefantes de la familia palaeoxodonta. Os dejo con las propias palabras de los investigadores portugueses, a quienes cada vez admiro más, por su valentía y por no hincarse siempre de rodillas ante lo que dictan los investigadores anglosajones y germanos como dogma.

“La presencia de Elephas antiquus, que fue identificada entre algunos de los marfiles de España analizados, así como la placa de Leceia (Portugal), es difícil de explicar (Schuhmacher & Cardoso 2007). Parece difícil de creer que un marfil tan viejo fuera utilizado en cualquier cantidad significativa. En Portugal, el único casi completo colmillo de Elephas antiquus conocido del Pleistoceno, proviene de un nivel más profundo de la terraza del río Tajo (en Carregado, Azambuja, Lisboa) y está bien fosilizado y demasiado frágil para ser tallado…” (Sourcing African ivory in Chalcolithic Portugal, Thomas X. Schuhmacher , Joâo Luís Cardoso & Arun Banerjee, Antiquity, 2009, p. 992).

Pues justo lo que he argumentado en mi artículo: http://georgeosdiazmontexano.wordpress.com/2014/03/22/georgeos-diaz-elefantes-de-la-atlantida-y-los-mas-antiguos-megalitos-del-mundo/ Es prácticamente imposible que se pueda explicar tanta presencia de marfil de Elephas antiquus en más de un 50% con respecto a otras especies de elefantes (asiático y africano) como marfil de fósiles de colmillos que eran encontrados por los artesanos del Calcolítico y del Bronce, primero por lo extremadamente difícil que es hallar este tipo de fósiles, y segundo, porque todos los que se conocen, a penas presentan algo de marfil con suficiente calidad para ser tallados. Y todo parece indicar que los habitantes del suroeste de Iberia contaban con abundante materia prima de este tipo de marfil, en Valencina, Sevilla, se ha podido determinar que había un taller donde se trabaja este marfil, o sea, que no eran objeto importados, sino que se creaban ‘in situ’ con marfil de Elephas antiguus, y la calidad de sus marfiles no dista en absoluto en cuanto a grado de conservación y “frescura” de los marfiles de elefante africano o asiático usado en los mismos asentamientos.

Por consiguiente, todo parece indicar que los pueblos del Calcolítico y el Bronze de Iberia, que como sabéis, siempre he defendido son los mismos Atlantes, contaban con una fuente de materia prima de marfl de elefantes vivos de la especie Elephas antiquus, y si estos no se han hallado en Iberia, después del paleolítico, entonces hay que buscar en una región cerca de Andalucía y Portugal, que es donde se halla la mayor concentración, con diferencia, de tales marfiles usados en estos tiempos, y esa región, para mi está claro que sería la misma Isla Atlantis.

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ISSUU – Alándalus by Almenara Asociacion Cultural


ISSUU - 00 Alándalus by Almenara Asociacion Cultural

La primera parte de la entrevista más completa y extensa que me han realizado en prensa escrita. En Alandalus. Revista de Ciencia y Cultura. Mi agradecimiento sincero al periodista José Joaquín Salado por esta fabulosa entrevista. Os la recomiendo, y por supuesto, toda la revista entera, donde seguro hallaréis más artículos de interés.

La entrevista comienza en la página 9 (10-11 en el pdf).

Link: http://issuu.com/almenaraasociacioncultural/docs/00_alandalus

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Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS)

El enigma de los Gigantes y Titanes Atlantes de Giulio Romano

Poseidón en la Sala Dei Giganti (Sala de los Gigantes) del Palazzo Di Tè

Poseidón en la Sala Dei Giganti (Sala de los Gigantes) del Palazzo Di Tè

Giulio Romano (b. ca. 1499, Roma, d. 1546, Mantova), uno de los más brillantes pintores del renacimiento, célebre por sus magníficas decoraciones de frescos y murales del Palazzo Ducale de Mantua, Italia, pintados hacia 1538, nos legó un fascinante y enigmático mural donde representó una enigmática isla con una elevada acrópolis, que los estudiosos de Historia del Arte han considerado una representación del Monte Olimpo, o sea, el monte donde moraban los dioses griegos, por ello mismo llamados olímpicos, los seguidores de Zeus. Esta es la tesis oficial. Sin embargo, creo que es errónea…

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