Bienvenido a mi Official Blog sobre la Atlántida Histórico-Científica 15 de septiembre de 2012
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Georgeos Díaz-Montexano
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El Anillo Atlante ¿Fabricado en Atlantis? ¿Descubierto en Egipto? 18 de junio de 2013
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Georgeos Díaz-Montexano
En cuanto al supuesto colgante o anillo “atlante”, yendo “directo al grano”, comienzo este informe por el final, o sea, por la conclusión de mi investigación, por si algún lector de los creyentes y convencidos de su origen atlante y de su poder mágico, prefiere no seguir leyendo el resto, ante el riesgo de que se le pueda derrumbar una creencia que le satisface o reconforta. Así pues, afirmo, que es un puro invento comercial, inspirado en el hallazgo de un supuesto anillo con extraño diseño simbólico en unas supuestas excavaciones egipcias, al parecer realizadas por un tal Marquis D’Agrain en 1860.
Se dice que este supuesto egiptólogo francés dijo que él creía que era un anillo traído de la Atlántida”. Con el tiempo, y especialmente a partir de la historia contada por el radiestesista francés, André de Bélizal, las personas dada a creer en este tipo de historias “mágicas” o esotéricas (que por regla general no exigen ni necesitan demasiadas pruebas), lo adoptaron sin mas como un “anillo atlante” con poderes especiales y claro, desde hace tiempo se comercializa de muchas maneras: como anillo, como colgante y más recientemente hasta como sello para poner encima de las puertas de las casas, sustituyendo así a la vieja Herradura de la suerte de toda la vida.
Veamos ahora un pequeño resumen de lo que se cuenta en la mayoría de las páginas webs y libros que han tratado este asunto:
“Una versión de piedra de este anillo fue descubierta en el Valle de los Reyes de Egipto en 1860 por Marquis D’Agrain, egiptólogo de origen francés. D’Agrain sostenía que el anillo procedía de la legendaria ciudad de Atlantis. Este anillo pasó a propiedad del radiestesista francés André de Bélizal, quien estudió al anillo y fue protegido por él durante su vida. A través de la radiestesia y múltiples experimentaciones, Bélizal encontró que la forma geométrica grabada en el anillo, sus proporciones y su distribución, es lo que le profería facultades especiales. En esta forma está contenida una onda de forma, la cual puede ser grabada como un sello no sólo en un anillo, sino en cualquier objeto”.
Esa es la historia. Pero la realidad es que no existe ni una sola prueba de que ese anillo sea atlante, ni siquiera de si realmente apareció en una tumba egipcia. Al menos no he podido hallar confirmación de que uno de los que llevaron el título de Marquis D’Agrain hubiese hallado ese anillo en una tumba egipcia, que de ser cierto, lo único que demostraría es que el anillo sería entonces egipcio, pero no atlante. Argumento este, que ya de por sí es totalmente absurdo. Si el anillo apareció en Egipto, ¿por qué diantres tendría que ser atlante?. ¿Acaso en 1860 ya había sido descubierta la Atlántida y se conocía ya cómo eran los artefactos atlantes y su estilo artístico como para determinar que este anillo no era egipcio sino atlante? Mayor grado de estupidez humana imposible. Si al menos hubiera sido hallado bajo el mar, en el Atlántico, frente a las costas de Iberia y Marruecos, o sea, justo delante de las Columnas de Hércules (Gibraltar), donde Platón sitúa la Atlántida, podría haberse considerado como un posible anillo atlante. Pero apareció en Egipto, o eso es lo que nos cuentan…
Pero la primera gran mentira en toda esta historia es que el Marquis D’Agrain al que se refieren, Armand Arthur de PRADIER d’AGRAIN, no pudo haber excavado en Egipto en 1860, por la sencilla razón que apenas tenía veinte años, y a esa edad es imposible que ya fuera un egiptólogo consagrado con suficiente prestigio como para que se le concedieran permisos de excavación en Egipto. De ser así, habría sido entonces un verdadero Genio de la Egiptología, y ello habría quedado registrado por todas partes. Pero el caso es que tampoco podría haber sido su padre, Armand Charles Arthur de PRADIER d’AGRAIN, quien también ostentaba el título de Marquis D’Agrain, porque este ya había fallecido en 1843. Por ello es que en los anales y registros de antigüedades egipcias no existe nada al respecto y no figura ningún Marquis D’Agrain entre los egiptólogos conocidos que excavaron en Egipto alguna vez. En estos tiempos apenas se habla de unos pocos grandes egiptólogos: el británico Edward William Lane (1801-1876), el prusiano Karl Richard Lepsius (1810-1884), la británica Amelia Edwards (1831-1892), el italiano Alexander Henry Rhind (1833-1863), y los franceses francés Auguste Mariette (1821-1881) y Eugène Lefébure (1838-1908). Pero ningún libro o artículo de la época menciona a un egiptólogo francés con el nombre o título de Marquis D’Agrain.
En realidad todo se trata de una historia que nace con André Marie Pierre de GOUZILLON de BÉLIZAL (1896-1975), casado con Marie Françoise Geneviève de PRADIER d’AGRAIN (1899-1976), nieta de Armand Arthur de PRADIER d’AGRAIN, Marquis d’Agrain (1840-1902), el mismo que -según Bélizal- halló el anillo o péndulo cuando excavaba en Egipto, en 1860. Como vimos antes, cuando apenas tenía veinte años.
Lo cierto es que André de Bélizal creía en la radiestesia, y en realidad, él es la única fuente sobre el supuesto hallazgo en Egipto, por parte del joven abuelo de su esposa, de ese supuesto “anillo atlante” del que ellos conservaban una copia, aunque también se ha dicho que conservaban el original. Nadie antes había hablado jamás de tal anillo o colgante. Pero lo más ridículo de todo este asunto es que Bélizal, al contar esta “historia” del péndulo Atlante hallado en Egipto, ni siquiera sacó bien las cuentas sobre la vida del abuelo de su esposa, de lo contrario se habría dado cuenta que era imposible que siendo apenas un joven adulto, que recién salía de la adolescencia, ya pudiera ser un renombrado egiptólogo con suficiente prestigio y poder como para tener derecho a efectuar excavaciones.
Ahora bien, poco a poco la “historia” o mejor dicho la farsa, se fue re-escribiendo, hasta el punto que ya después no sería el Marquis d’Agrain quien lo hallaría sino el mismísimo Howard Carter, el descubridor de la célebre tumba de Tut-Anj-Imen (Tutankhamón). Aunque los millares de páginas que dan las dos versiones en un mismo artículo (sin importarles la contradicción evidente), no aclaran que Carter tampoco pudo haber descubierto tal anillo en ninguna tumba egipcia en 1860, por la sencilla razón de que este no nacería hasta diez años después.
Otra de las mentiras asociadas a este fraude histórico del supuesto hallazgo de un “anillo atlante” en Egipto es la que dice que Carter había hallado el anillo en el dedo de Yuia, cuando descubrió su tumba. Pero la verdad es que la tumba de Yuia y Tchuiu (KV46) fue descubierta en 1905 por Theodore M. Davis y excavada junto a James Edward Quibell, y en ninguno de los informes se dice nada de que tuviera ningún anillo de cualquier tipo en sus dedos.

Momias de Yuia y Tchuia.
Es verdaderamente patético que millares de personas en el mundo entero se hayan tragado este engaño, sin hacer ni la más mínima indagación o revisión histórica y crítica. Bastaba con algo tan sencillo como revisar el árbol genealógico de la familia del Marquis D’Agrain y los archivos y publicaciones sobre historia de la Egiptología y las excavaciones realizadas en Egipto. Para concluir esta nota, puntualizar que en el registro de descubrimientos y excavaciones realizados en Valle de los Reyes en Egipto no aparece ningún nuevo hallazgo entre 1817 y 1898 y ninguna excavación que se halla realizado en 1860. De hecho no aparece registrada ninguna actividad de ningún tipo, ni de simple exploración, entre 1850 y 1880.
¿Servirá este artículo para desenmascarar este fraude histórico de una vez y por todas? Sinceramente, creo que no. Soy bastante pesimista (realista dirían otros), y en este caso, creo que nadie podrá parar ya este timo. Cientos de miles de personas en el mundo entero ya se lo han creído y con mucha convicción. Y centenares de “listos” que viven de las personas ingenuas de buena fe, se dedican a fabricarlas y a comercializarlas, prometiendo todos que ellos sí tienen el verdadero modelo original del mágico “Anillo Atlante” y que este amuleto les proporcionará todo tipo de beneficios. Basta con hacer una simple búsqueda de vídeos y páginas en Internet. De hecho, ya son numerosas las personas que hasta te darán fe y testimonio de que el “Anillo Atlante” funciona de verdad, que tienes grandes poderes, etc. Sobre todo los que viven de ese tipo de negocios relacionados con el esoterismo y muchos otros que, traficando con “soluciones mágicas”, son meros mercaderes de ilusiones y esperanzas.
Sinceramente, no me causa molestia alguna que para miles de personas este anillo, colgante o sello pueda tener ciertos “poderes mágicos”, lo que verdaderamente me disgusta es la falsificación histórica, el engaño o fraude forjado para intentar legitimar tales supuestos poderes.
La mayor tragedia del ser humano no es ser pobre, sino ignorante. De ahí que el gran pensador cubano, hijo de españoles, José Martí, dijera: “Ser cultos es el único modo de ser libres”. Refiriéndose con ello a la importancia de estudiar y cultivar el intelecto, para aprender a pensar, porque sólo el conocimiento nos hará libres, no solo de la esclavitud ajena o de nuestros defectos y limitaciones, sino también libres de caer tan fácilmente en engaños de todo tipo, no solo políticos y religiosos, sino también de esos engaños que pretender pasar como hechos históricos, como este engaño del falso “Anillo Atlante” descubierto en Egipto.
Referencias:
List of Egyptologists:
http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Egyptologists
List of French Egyptologists:
http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_French_Egyptologists
Martí, José; “Maestros Ambulantes”, La América, mayo 1884, Obras Completas, Tomo 8, Editorial de Ciencias Sociales , La Habana, 1975, pág. 289.
Theban Mapping Project – Exploration:
http://www.thebanmappingproject.com/search/search_exploration.asp
BG Magazine entrevista a Georgeos Díaz-Montexano 17 de junio de 2013
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Resumen en cuatro líneas lo más destacado de tu formación, carreras y logros.
Entre los 80 y 90 del pasado siglo, estudié en Cuba arqueología y antropología con la S.E.C de la Academia de Ciencias de Cuba. Ya en España, en 1995 fundé la revista “Arqueología y Enigmas de la Historia”, poco después fundé otras como “Arqueología Sin Fronteras”, “ArqueoHistoria”, “Canaán: revista de Arqueología Bíblica”, y la primera revista de egiptología en castellano de distribución en kioscos y librerías de toda España y América, “La Esfinge. Revista de Egiptología”. En el 1999 fundé otra revista de egiptología: Osiris. Revista de Egiptología. He sido autor del primer curso y método sencillo para aprender a leer jeroglíficos egipcios (en lengua castellana), que se vendió por fascículos, como coleccionable, desde 1995 hasta 1998. Desde hace más de quince años investigo la Atlántida, pero a través de las fuentes históricas, especialmente a través de los antiguos códices, papiros y manuscritos escritos en griego, latín y árabe (entre otros lenguajes), de la tradición manuscrita del Timeo y el Critias de Platón, y de todas los antiguos textos que hicieron alguna referencia a la Atlántida, o a los Atlantes. Mi gran pasión es pues el estudio del origen de las Antiguas Civilizaciones, así como el origen y evolución del lenguaje, los mitos, y la filosofía. Mi principal logro, haber sido el primer investigador en hacer un verdadero estudio paleográfico y lexicológico sobre todas las fuentes primarias escritas en griego, latín, egipcio, fenicio, árabe, asirio-babilónico, y sánscrito, entre otras, acerca de la historia de la Atlántida.
Brevemente (5 líneas) coméntanos sobre tu teoría que demuestra la existencia del místico continente perdido?
Mi teoría propone que en caso de haber existido realmente (ya que aún no ha sido descubierta) una isla con una ciudad concéntrica circular como la que describe las fuentes, está sólo pudo hallarse, justo donde fue claramente ubicada en los textos, es decir, en el Atlántico, ante la boca del estrecho de las Columnas de Hércules (Gibraltar), y próxima a Gadeira (Gades o Cádiz), entre Iberia, Marruecos, y las islas Madeira, y tal civilización atlántica remontaría sus orígenes hasta hace unos 12.580 años, mientras que su final catastrófico sucedería en una fecha más reciente, ya en la Edad del Bronce, entre el 1550 al 1530 A.C.
En qué momento de tu vida apareció la pasión por el tema de Atlantis.
Alrededor de los 14 años. Cuando Descubrí a Platón.
¿En qué otros temas trabajas?
En varios aspectos y enigmas del Antiguo Egipto, y especialmente en la enigmática y aún poco conocida civilización de Tartessos, y también en el origen y evolución de las antiguas lenguas y escrituras.
Atlantis tiene una serie de interpretaciones, ¿cuéntanos sobre tus fundamentos científicos y fuentes en que se sostienen tu teoría? (distanciar el mito de la realidad).
Mis fundamentos descansan en las propias fuentes escritas. Todos mis argumentos parten de la traducción de los antiguos textos, de su análisis paleográfico y lexicológico, y de la interpretación y exégesis que desde la antigüedad se ha venido haciendo de los mismos.
¿Qué se sabe de la sociedad-cultura de Atlantis?
Prácticamente nada más que lo que podemos reconstruir de las fuentes primarias, especialmente de lo que nos ha trasmitido Platón, Teopompo, Diodoro Sículo y Proclo, que son los que han aportado los pasajes más amplios. Y de tales fuentes, sólo sabemos que fue una civilización que alcanzó un notable poder, aunque no muy diferente del que tenían otras grandes civilizaciones o ciudades estados de la Edad del Bronce, cuya principal característica –a nivel tecnológico- sería la construcción de canales y acueductos y un peculiar diseño urbanístico que consistía en excavar varios fosos circulares concéntricos alrededor de una colina que al inundar tales fosos de agua, quedaría como una pequeña isla central, mientras que los espacio de tierra inter-fosos, quedaban como anillos de tierra sobre los que también se edificaba.
¿Que nos puedes decir sobre las fotografías por satélite capturadas en 2003 en las marismas del Parque Nacional de Doñana?
Este asunto aún me trae malos recuerdos. Los comenté y publiqué en un importante foro de habla inglesa (Atlantisrisign.com), a finales del 2002, y uno de los contertulios, un joven alemán, estudiante de física y química, los difundió después por medio mundo como si fuera un hallazgo de un amigo suyo y de él mismo. Y a partir de ahí, hasta hoy esa es la versión que ha predominado. A pesar de que en el 2004 fue descubierto por varios periodistas del ABC y se le obligó a rectificar en su blog y en la misa revista científica donde había publicado sin mencionarme antes. Todo esto no sirvió de nada. En el 2011 National Geographic estrenó un documental con mucha información que me solicitaron en el 2009, pero después se me dejó fuera de todo, no me reconocieron ni en el más pequeño de los agradecimientos, y el único que salió en el documental paseando en Doñana fue el citado alemán, al que trajeron sólo para filmarle unos pocos segundos, y darle a él todos los méritos.
Menciona algunas de las características de la mujer de Atlantis como “Clito” la primera mujer hija de Evenor y esposa de Poseidón.
Aunque no tenemos una descripción clara de cómo sería Clito, tras analizar las poblaciones que debieron formar parte del grupo étnico dominante en Atlantis, he llegado a la conclusión de que la mujer Atlante sería de piel clara (aunque no demasiado blanca) y con pelo negro o castaño y ojos marrones o marrón oscuro casi negros. No muy diferente de las actuales mujeres andaluzas, portuguesas, bereberes de Marruecos, del pueblo Amazigh, y también como la mayoría de las mujeres canarias de origen guanche del tipo moreno o libio-bereber. Mujeres de estatura media y con facciones muy bien proporcionadas, donde ni el rostro ni la nariz ni los labios son demasiado gruesos ni demasiado finos, todo en una justa proporción media.
¿Cuál es tu aporte a la sociedad con tus descubrimientos?
Supongo que el mismo tipo de aporte que produce todo descubrimiento sobre historia antigua. Se trata de ciertos valores de información y conocimientos que para muchas personas son importantes en cuanto a que permite vincularles con su pasado histórico y en ocasiones hasta con sus propias raíces culturales, tradiciones y orígenes étnicos. Partiendo de lo que he podido hallar en el estudio de todas las fuentes escritas en varias lenguas antiguas donde claramente vemos una referencia a la Atlántida o una civilización atlántica, puede decirse que hoy en día millones de personas que descienden –bien por línea materna o paterna- de las poblaciones que vivieron durante el Calcolítico y la Edad del Bronce en casi toda Iberia, Marruecos, en las islas de Irlanda, Escocia e Inglaterra, y en las Canarias, y muy probablemente también en Madeira y las Azores, son descendientes de los mismos Atlantes.
¿Cuál es la sensación más profunda que te causa el estar cerca del océano? ¿Seguridad? ¿Miedo? ¿Satisfacción?¿Misterio?
Misterio
Tienes en mente escribir otro libro sobre el tema expuesto? ¿Proyectos nuevos?
Sí, por supuesto. Desde agosto de 2012 he publicado ya los dos tomos de un epítome que resume seis volúmenes de la serie de Atlantología Histórico-Científica; todos con una extensión media de unas seiscientas páginas, y bien ilustrados por la premiada y reconocida artista visual bonarense, Monik Perz. Por tanto, continúo en la labor de edición de esta serie que pretende ser como una pequeña enciclopedia sobre la Atlántida, pero sólo aquella que las fuentes primarias, tanto escritas como arqueológicas, puede soportar; no sobre otras Atlántidas inventadas, imaginadas o ficticias. Entre media, también estoy en otros proyectos colaterales como lo que será la primera gran edición de textos antiguos sobre la historia de la Atlántida, profusamente ilustrada –hasta en detalles- con los excelentes dibujos de la destacada restauradora y artista visual argentina Ivana Quinteros. Un proyecto especialmente pensado para un público infantil y juvenil. En cualquier caso, apto para todas las edades.
¿Qué críticas has recibido y cómo las tomas?
En realidad, no conozco que se hayan emitido o publicado críticas reales, es decir, realizadas por verdaderos expertos reconocidos como autoridades en las materias y disciplinas que yo aplico en mis investigaciones como la paleografía y lexicología griega, latina, egipcia, fenicia, etc., o filosofía clásica. Las únicas críticas –que más que críticas, son ataques personales “ad hominem”- provienen de personajes anónimos de varios foros de Internet o redes sociales cuyos niveles de conocimientos no permite considerarles ni siquiera como amateurs con conocimientos o formación suficiente en tales materias. En líneas generales, mis investigaciones, descubrimientos y propuestas, disgustan bastante, tanto a escépticos fundamentalistas como a esoteristas y estudiosos de los misterios. No suelo caer bien ni a los unos ni a los otros. Digamos que estoy solo, en medio de un campo de batalla, recibiendo los disparos de un bando y del otro, ya que la mayoría de mis descubrimientos no complacen a ninguna de las dos posiciones opuestas y encontradas, en lo referente a la Atlántida, y que son, la visión de los llamados atlantistas o partidarios de la existencia histórica y real de la Atlántida y la de los escépticos –por lo general bastante fundamentalistas- que niegan cualquier historicidad y posibilidad de existencia real a la Atlántida, y que sostienen no fue más que una mera invención de Platón. En fin, cuando las críticas son hechas con verdadero conocimiento, con seriedad, rigor, y sobre todo con ética, con respeto, me las tomo bien, pero no cuando se hacen desde la ignorancia, el fundamentalismo, y la falta de respeto y de ética. En estos casos, que por desgracia son siempre la mayoría, la verdad es que lo paso mal. No las soporto. Como siempre digo: la verdad no se impone, se demuestra, y nunca mediante el argumento de la fuerza, sino mediante la fuerza del argumento.
¿El océano guarda otros misterios para ti?
Por supuesto. Muchísimos misterios. No debemos olvidar que las tres partes del planeta -que erróneamente llamamos Tierra, cuando debería llamarse Agua- la ocupa el agua del mar, y que sus profundidades y llanuras abisales permanecen inexploradas en su mayor parte. Prácticamente ya sabemos más de la Luna, de Marte y de otros lugares del espacio cósmico, que de nuestros océanos. Estoy seguro que el océano no solo es la tumba de numerosos barcos hundidos de casi todas las épocas, sino también de muchas ciudades que se hundirían por diversas causas en tiempos muy antiguos y en varios lugares del mundo.
Brevemente…
Colega a quien admiras:
Si como colega debo entender a otro atlantólogo, o sea, otro investigador que actualmente se dedique a estudiar sobre la Atlántida, todavía no he conocido a ninguno que merezca mi admiración, puesto que todos los que he conocido –hasta la fecha- han manipulado y tergiversado, y hasta han falseado las antiguas fuentes escritas, cuando no se las han saltado sin mas, como si no existieran, cuando estas no les convienen a sus “teorías”. Ahora bien, en cuanto a mis predecesores, los pioneros de la Atlantología que considero histórico-científica, mi mayor admiración recae en dos: Juan Fernández Amador y de los Ríos y su padre Francisco Fernández González, ambos historiadores españoles de entre finales del siglo XIX y principios del XX, quienes llevaron a cabo el mayor estudio con enfoque histórico y científico sobre la Atlántida, jamás antes realizado, y que hasta la fecha, sólo comienza a ser superado por las publicaciones de mi serie de Atlantología Histórico-Científica, cuya cantidad y calidad de datos –en cuanto al rigor y precisión- supera sus obras en la equivalencia de lo que serían cuatro o cinco volúmenes más.
Creencia / religión:
Honestamente, no me considero un hombre religioso. No estoy lo suficientemente evolucionado para ser un verdadero creyente. Pero intuyo que la explicación más racional para el origen del Universo y de todo lo que observamos, terminará siendo -paradójicamente- la más irracional de todas, o sea, la existencia de un ser divino, eterno, siempre existente, que como una diminuta e invisible partícula de energía se halla presente en todas las formas conocidas y aún por conocer.
Dificultad en tu trabajo:
Poder explorar los fondos marinos.
Profundidad:
Penetrar en los antiguos misterios del pensamiento humano a través de los antiguos escritos mágico-religiosos, y las tradiciones, leyendas y mitos.
Sentido de la vida:
Vivir es el único sentido natural de la vida, como en las plantas y el resto de los animales. Pero en el plano humano, donde nos preguntamos por el sentido de la vida, caben todos los sentidos y todas las respuestas, y ningún sentido de la vida es él único, ni es superior a los demás.
Sociedad actual versus antiguas civilizaciones:
Aunque me apasiona el estudio de las antiguas civilizaciones, creo en el progreso –en líneas generales- y prefiero la sociedad actual, aún con todas sus imperfecciones, y creo que en un futuro las habrán bastante mejores. El pasado suele sobrevalorarse como un tiempo mejor, idílico. Pero en la mayoría de los casos –salvo muy contadas excepciones- más bien era todo lo contrario: sociedades donde las personas tenían una esperanza de vida muy corta, siendo víctimas de muchas enfermedades, del oscurantismo, la ignorancia, y de todo tipo de padecimientos por abusos de poder, tiranías y continuas guerras.
Amor:
Fidelidad y Sacrificio.
Tormenta:
Poder y furia de los dioses.
ANEXUS II
Enlace a la versión de la entrevista publicada en el Blog de la revista BG Magazine donde sí se ha publicado una de mis fotos y la ilustración de la metrópolis de Atlantis de Monik Perz, tras mi protesta por escrito, ya que antes inicialmente no aparecía ni siquiera en esta versión digital. Aunque a pesar de mi protestas, aún no han corregido mi nombre y sigue apareciendo Georgeous Diaz (sin acento en la i), en vez de Georgeos Díaz-Montexano.
ANEXUS III
Enlace a la entrevista escaneada y digitalizada en PDF de la revista impresa:
http://georgeosdiazmontexano.files.wordpress.com/2013/05/atlantis-1.pdf
ANEXUS IV
Imágenes enviadas originalmente en alta resolución (Versión optimizada para web):




Aztlán y Atlantis. ¿Descendían los aztecas de una isla en medio del Atlántico? 16 de junio de 2013
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Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS)

Reconstrucción paleogeográfica de la Atlántida, según Platón (Georgeos Díaz-Montexano).
Una de las más viejas hipótesis atlantológicas -que algunos llaman teoría- sostiene que los aztecas provenían de una remota isla situada en medio del Atlántico, en dirección al Este. Este argumento ha sido repetido una y otra vez por la mayoría de los escritores de libros sobre antiguas civilizaciones desaparecidas y otros misterios, y también por muchos de los que se han considerado estudiosos de la Atlántida o atlántologos. Como parte de la misma hipótesis, que para una inmensa mayoría de personas -especialmente americanas- es un hecho, se ha venido insistiendo en algo que se considera más que evidente: la similitud entre los nombres de Aztlán y Atlantis. y Así, con apenas estos dos argumentos y la comparación entre pirámides en ambos lados del Atlántico, y unas pocas palabras aztecas y de algunas civilizaciones del Mediterráneo que se presentan como similares, ha sido forjada uno de los mayores dogmas sobre la Atlántida, que aún permanece muy arraigado en el imaginario popular de millares de personas. En realidad, esta hipótesis -convertida en un verdadero dogma popular- dista mucho de merecer siquiera el simple apelativo de hipótesis. No obstante, la trataremos como tal, y como hipótesis es que vamos a intentar refutarla.
Aztlán y Atlantis ¿Dos voces emparentadas?
El nombre azteca de Aztlán (de origen amerindio) no tiene en absoluto nada que ver con la voz griega Atlas (de origen indoeuropeo). La prueba aquí es bien simple, ambas tienen significados completamente diferentes. En lingüística histórica comparada es requisito obligatorio, para establecer una derivación o parentesco entre voces, que no solo suenen lo más semejantemente posible, también que sus significados sean casi los mismos, lo suficientemente semejantes como para que se pueda establecer que una deriva de la otra o que comparten un misma lengua madre o familia. Pero en el caso de Aztlán y Atlas sus significados con totalmente diferentes. La palabra Aztlán podría ser ‘lugar de la blancura’ o ‘lugar de las garzas’ (del náhuatl aztatl (‘garza’) y tlan (al lado, aún lado, en el extremo o ‘tierra de’), mientras que el nombre griego Atlas significa “el que soporta, sostiene, o carga” (el peso de algo). En el caso del nombre del titán Atlas, “el que soporta Cielo”. Por consiguiente, ninguna tuvo relación filológico-histórica con la otra. La semejanza o similitud -en este caso- es meramente casual. Es como si comparáramos ‘siento’ con ‘ciento’. Vemos que aún siendo casi idénticas en su pronunciación no significan lo mismo, porque, lógicamente, tienen orígenes etimológicos diferentes. Es así como podemos entender, de un modo bien sencillo, cómo es que Aztlán y Atlantis, aunque algo semejantes (obviando la t y la i que faltan en la primera) no tienen ningún parentesco filológico ni histórico. Tienen significados completamente diferentes que impiden asumir -ni siquiera como algo remotamente posible- que una haya derivado de la otra o que ambas compartieran un ancestro común, lo cual no es nada extraño, sino más bien lógico, en cuanto sabemos que ambas voces pertenecen a familias lingüísticas bien diferentes y alejadas entre si, no solo por miles de millas náuticas y cientos de km terrestres, sino también, alejadas en el tiempo.
¿Era Aztlán una civilización insular Atlántica?
No. Y en este caso ya no estamos ante una deficiente argumentación comparativa, sino ante una vergonzosa falsedad histórica. No existe ningún texto antiguo escrito en nahuatl donde podamos leer que Aztlán había sido una civilización que tuvo su asiento en una isla remota y menos aún que tal isla se hallara en el océano Atlántico, hacia el Este. Hasta la fecha, nadie ha mostrado un sólo códice antiguo, precolombino, o al menos de los primeros tiempos de la conquista hispánica, donde se pueda leer tal cosa. Me gustaría poder comprobarlo. Personalmente creo que se trata de uno de los tantos bulos, falsedades o invenciones divulgadas durante años a partir de un error o de una mala interpretación por parte de algún autor de los tiempos modernos. Y, en efecto, así parece ser, pues en todas las referencias que he hallado, especialmente las más antiguas, de historiadores posteriores a Colón, se habla de Aztlán como un reino antiguo situado al norte o al noroeste de México, ya en territorio de los actuales EE.UU, donde justo se ha demostrado que existía una amplia familia de aborígenes del mismo tronco familiar o linaje de los aztecas. Pero ninguna antigua fuente indígena precolombina o postcolombina habla de que Aztlán haya sido una gran civilización asentada en una isla situada en el océano, hacia el oriente. Al contrario, siempre se sitúa hacia el norte y hacia el poniente, es decir, al noroeste de México. Pero mejor veamos lo que nos cuentan algunas de esas antiguas fuentes:
Historia natural y moral de las Indias: en que se tratan las cosas notables del cielo y elementos, metales, plantas y animales dellas, y los ritos y ceremonias … y guerras de los indios, por José de Acosta, 1590.
Historia de la provincia de la compañia de Jesus de Nueva-España, Volumen 1, por Francisco de Florencia, 1694.
Iª parte de los veynte y un libros rituales y monarchia yndiana: Con el origen y guerras de los yndios occidentales, de sus poblaçones, descubrimiento, conquista, conuersion y otras cosas marauillosas de la mesma tierra: distribuydos en tres tomos, por Juan de Torquemada, 1615.
Descripcion de todas las Provincias, Reynos, Estados y Ciudades principales del mundo, sacada de las Relaciones de Juan Botero Benes: en que se trata de las costumbres, industria, trato, y riquezas de cada una de las naciones, de Europa, Asia, Africa, America, o Nuevo Mundo, por Giovanni Botero, Jaime Rebullosa, 1748.

De la lectura de estas fuentes queda claro pues que Aztlán era una región o provincia situada al noroeste de México, en lo que entonces ya era conocido como Nuevo México. Incluso las doscientas leguas que se dan en las referencias de Juan Botero Benes -con bastante aproximación- encajan con la distancia existente entre el México central y las actuales fronteras del territorio de Nuevo México, pero que en tiempos de la Conquista se hallaban más cerca, dentro de actual territorio mexicano. Y el brazo de mar o estrecho que según se deduce de las pinturas en los códices aztecas debieron pasar después de abandonar Aztlán, y antes de llegar a tierras de México, no podría ser otro que el Golfo de California. De lo que intuyo que en realidad Aztlán estaría en Arizona. No veo otra región que sea mayor ni mejor candidata, si tenemos en cuenta las fuentes y cómo estas hablan de Aztlán como una región de Nuevo México. Pero ni una sola fuente conocida dice nada de que Aztlán se hallara en el océano hacia el Este, o sea, en medio del Océano Atlántico. Mientras que Atlantis -de haber existido- se hallaría justo ante las Columnas de Hércules, entre Iberia, Marruecos, Madeira y Canarias. Por tanto, bien lejos de Aztlán, y en el sentido opuesto.

Así pues, ambas tierras se hallaban separadas por más de 6329.145 Millas Náuticas (por la ruta marítima más viable). Atlantis delante de las Columnas de Hércules, entre Iberia, Marruecos, Canarias y Madeira, y Aztlán, en Nuevo México o en los alrededores del Golfo de California, y próxima a las costas del Pacífico (según se deduce de las primeras crónicas hispanas), por tanto, separadas por una enorme distancia, y sí, también separadas por el Atlántico, pues Aztlán no se hallaba junto a las costas del Atlántico, sino cercana a las costas del Pacífico. De hecho, a finales del siglo XIX surgió una hipótesis que la colocaba en en la costa del Pacífico, en el estado de Nayarit, aunque tal hipótesis no respetaba mucho las fuentes más antiguas. En cualquier caso, todo parece indicar que ya fuera junto al Golfo de California o Nuevo México, o bien en el mismo México, como quiera que sea, esta se hallaría más cercana a las costas del Pacífico.
Por otra parte, ni siquiera guardan relación cronológica alguna. Mientras que Aztlán aún existía en el 1160 A.D., Atlantis, según los datos que nos ofrece Platón, debió desaparecer en algún momento entre el 1600 y el 1500 A.C., por consiguiente, ya no existía como civilización desde unos 2660 años antes que Aztlán -que definitivamente no era ninguna isla en medio del Atlántico- desapareciera.
Conclusión:
No hay conexión alguna entre Aztlán y Atlantis, por muchísimas razones. Son incontables las diferencias notables entre la civilización atlante que nos describen las fuentes primarias escritas, y lo que conocemos de la civilización azteca. La Atlántida, como imperio, tuvo su final -según las fuentes de origen egipcio- por causa de una catástrofe sísmico-tsunámica. Pero de Aztlán no se dice que haya desaparecido por ningún cataclismo, sino por simples movimientos migratorios de su población, la cual decidió desplazarse más hacia el sur, hacia las tierras de México.
Aztlán y Atlantis son dos civilizaciones legendarias, cierto, pero completamente diferentes la una de la otra, sin ninguna relación cultural de ningún tipo, y no coincidentes en el espacio ni en el tiempo.
¿El sueño de Platón muere en Doñana? 13 de junio de 2013
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El primer dato erróneo o falso que con gran desconcierto leo, dice:
“Curiosamente, quien con más fuerza apostó por la teoría de que las Costa de la Luz pudiera albergar la ciudad platoniana fue Rainer Kühne, a raíz de los estudios desarrollados por el equipo de científicos de la Universidad de Wuppertal,en 2004.”
Esto es totalmente falso. Toda persona que se haya interesado por la Atlántida en los últimos veinte años, incluso a simple nivel de curiosidad, conoce perfectamente que la persona que más ha apostado, hasta la fecha, por una Atlántida pŕoxima a las Costa de la Luz, ha sido quein ahora escribe. De hecho soy el único atlantólogo hispano reconocido a nivel internacional como puede verse en no pocoas versiones encilopédicas en varios páises sino en la más importante, la Atlantipedia.ir que se edita en Irlanda, y que es la mayor enciclopedia sobre la Atlántida que actualmente existe. Es fácil confirmar como no sólo soy el único atlantólogo hispano, especializado en la teoría de una Atlántida delante de Gibraltar, entre las costas de Andalucia y Marruecos, sino uno de los atlantólogos que más entradas tiene en la misma enciclopedia, hasta el punto que de casi cualquier tema que se consulte relacionado con la Atlántida hay resultados que apuntan a referencias a mis investigaciones. Todo el mundo sabe, por una investigación indepeniente que hicieron unos periodistas del ABC y del País en el 2004, que Rainer Kühne, en aquel entonces un joven estudiante de física-química, se aprovecho de toda la información (incluída unas fotos de Satélite) que con tan buena fe compartí con él y con otras numerosas personas en el foro más célebre de internet sobre la Atlántida: AtlantisRising.com. Esto sucedio entre el 2002 y el 2003, y un año después, Kühne soprendió al mundo (y a mi más todavía), publicando una noticia con las fotos que el había facilitado y los datos que había tomado de mis explicaciones, artículos y comentarios, y sin mencionarme ni con un simple agradecimiento. A raíz de haber sido descubierta su farsa, su oportunismo, la revista Antiquity que había publicado originalmente su artículo, a instancia de una carta enviada por los periodistas españoles del ABC, le obligó a reconocer, públicamente, en una nota al final del artículo, el agradecimiento a mi persona por haberle aportado la infiormación y en especial las fotos de satéiltes.
Todo este asunto siempre ha sido bien conocido por los científicos del CSIC, y aunque una vez reconocieron ante la Agencia ANSA, en la versión en italiano e inglés (conservo todaos los archivos), que las estudios los habían emepzado a realizar, basándose fundamentalmente en mis investigaciones, misteriosamente, en la versión castellana de esa misma noticia, destinada al mundo hispanoparlante, se omitió por completo mi nombre, y todos los méritos se los otorgaron al oportunista y plagiador alemán.
Posteriormente volví a ser víctima de otros oportunistas. En esta ocasión del Dr. judíoamericano, Richard Freund y sus colaboradores. Me consultaron durante varios meses en el 2009 porque, según palabras textuales del mismo Dr. Freund, habían quedado fascinados con mis investigaciones y muy convencidos, sobre todo tras la lectura de mis informes a la UNESCO del verano del 2003. Se me prometió villas y castillas, y lo más importante, que aparecería en el documental como co-presetador o co-protagonista conductor de la teoría, ya que el guión descansaría, principalmente en mis investigaciones hallazgos e hipótesis. Después que le aporté todo lo que me pidió el Dr. Freund, me prometió en un último email que nos veríamos para ultimar los detalles, contratos, etc, para empezar el rodaje en Enero del 2010, y me quedé esperando. Nunca se pusieron en contacto conmigo. Llegué a creer que el documental ya no saldŕia, que se había caído por falta de finanaciación, pero cual fue mi sopresa cuando en marzo del 2011 vi el estreno del documental en inglés, Finding Atlantis, en National Geographic Channel, y pude comprobar como, en efecto, no solo se usaron muchos de mis argumentos, hipótesis, y hallazgos (hasta pasajes de mi escritos, recitados con punto y coma), sino que no me mencionó ni un solo momento, ni siquiera al final, en la más pequeña e ilegible de las letras en los cŕeditos. Recomiendo la lectura del artículo del Dr. César Guarde de la Universidad de Barcelona con relación a este nuevo abuso de poder: http://georgeosdiazmontexano.wordpress.com/2011/04/28/national-geographic-manipulacion-mediatica-y-prostitucion-intelectual/
En fin, paso ahora a los puntos erróneos que acerca de la Atlántida, el Dr. Rodríguez expone como si fueran ciertos. Meras falacias, pero no de Rodríguez, por supuesto, lo aclaro. Errores de traducción e interpretación (esto en el mejor de los casos) cuando no meras invenciones, es decir, afirmaciones, frases y palabras que jamás dijo Platón, o mejor dicho, que no aparecen escritas en Griego ni en Latín en ninguno de los 72 códices y manuscritos conocidos de la tradición manuscrita del Timeo y el Critias; todo lo cual vengo demostrando desde hace casi veinte años, a través de un estudio paleográfico-lexicográfico y de crítica textual e interpretativa de las antiguas fuentes escritas (conservadas en papiros, códices y manuscritos); y no sólo mediante publicaciones varias (independientes y ajenas), sino también mediante disertaciones y conferencias en dos Universidades (Barcelona y Madrid), y un par de mesas redondas o debates públicos (emitidos por Radio y por Internet) con reconocidos catedráticos en Filología Clásica (especialmente en Griego Clásico).
Es decir, que he estado debatiendo con profesionales que están bien entrenados y en condiciones (por sólidos conocimientos especializados adquiridos durante años) de poder invalidar o refutar mis descubrimientos, rectificaciones, y críticas textuales e interpretativas de las traducciones conocidas del Timeo y el Critias en lenguajes modernos; sin embargo, hasta la fecha, ni los catedráticos contertulios en los debates ni ningún otro especialista en Griego y Latín ha refutado mis descubrimientos lexicológicos y filológicos, y la revisión e interpretación crítica de los textos del Timeo y el Critias (a través de los códices y manuscritos escritos en Griego y Latín) que he venido realizando hasta la fecha, y donde expongo de manifiesto todas estas falacias, errores de traducción e interpretación, y hasta meras invenciones. Como por ejemplo, el seguir dando por sentado que la Atlántida se hundió o desapreció, ya como una civilización avanzada, en el 9000 antes dela visita de Solón a Sais, o lo que es lo mismo, hace unos 11580 años.
Os recomiendo un video donde expuse de la manera más explícita posible un resumen de las principales falacias, invenciones y errores de argumentación e interpretación, donde reconocerá usted justamente, dentro de las mismas -especialmente en la segunda parte, sobre la falacias de los detractores del posible sustrato histórico de la Atlántida- los argumentos que aún siguen usando sistemáticamente (todos los que no conocen mis aportaciones a esta materia filológica y de crítica textual e interpretativa) contra la posibilidad de la existencia de un sustrato histórico-geográfico verdadero en la narración de la Atlántida que nos legó Platón. Evidentemente, todo ello por creerse que tales argumentos contra la posible historicidad de la Atlántida responden a definiciones o descripciones que aparecen escritas en los mismos diálogos del Timeo y el Critias, y por ello asumirse y darse por sentado que las traducciones existentes en lenguas modernas son totalmente correctas.
Traducciones modernas que -de paso le informo también- se hicieron todas a partir de dos o tres traducciones de los siglos XVIII y XIX que desde la Latina de Marsilio Ficino (finales del siglo XV), portadora de alguno de los primeros errores, se hicieron al inglés y al francés, pero no desde el Griego directamente. Todo esto lo he demostrado correctamente, y de una manera bastante sencilla, pues los mismos errores se fueron repitiendo, en ocasiones hasta en lo más mínimos detalles como por ejemplo, palabras y frases que sólo están en las citadas traducciones inglesas y francesas, basadas en la de Ficino, pero que no existen en ninguno de los códices conocidos. Por lo que se desprende que si realmente ciertos traductores (no será necesario que mencione nombres, basta con ver las introducciones de las más doctas traducciones modernas o contemporáneas del Timeo y el Critias) hubieran traducido directamente desde el Griego (como se sostiene en algunas) habrían visto que muchas de las palabras, frases, y fragmentos más extensos, presentes en las traducción latina de Ficino y en las primeras a lenguas modernas de los siglos XVIII y XIX, no existen en los textos en Griego del Timeo y el Critias conservados en los códices y manuscritos como también se habrían percatado de otros de los errores que ellos también contribuyen a perpetuar -siguiendo a las primeras traducciones inglesas y francesas- y que son justamente lo opuesto, es decir, la omisión de palabras, frases y pasajes que sí existen en los códices y manuscritos del Timeo y el Critias pero que ¿curiosamente también- son los mismos que son omitidos en las primeras traducciones anglo-francesas.
Conclusión: que los autores de tales traducciones de los tiempos modernos, actualmente vigentes, en realidad no tradujeron directamente del Griego (aunque así lo afirmen) sino de estas primeras traducciones a lenguas modernas de los siglos XVIII y XIX.
En todo lo demás, acerca de la escasez de evidencias que permitan corroborar la existencia de la metrópolis o capital de Atlantis en la misma Doñana, estoy completamente de acuerdo. Asumo que los científicos implicados están siendo honestos con esta afirmación. En cualquier caso, como siempre he dicho, la metrópolis de Atlantis no se hallaba dentro de lo que hoy conocemos como Doñana, pero sí cerca…
En fin, que lo siento mucho, pero el sueño de Platón no muere en Doñana, porque sencillamente nunca fue un sueño, sino una historia verdadera, recogida por Solón en Egipto, aunque algo modificada y adornada por Platón, como bien explicó el no menos grande historiador, biógrafo y ensayista griego, Plutarco.
Agradezco de antemano la atención prestada.
Saludos cordiales,
Georgeos
http://www.georgeosdiazmontexano.com
PD. También puede acceder al video a través del siguiente link:
En el mismo verán uan lista detallada de todas las falacias y graves errores que sobre Atlantis aún siguen promulgando tantos los cienmtíficos escépticos como los más creyentes.
Fuente de la noticia:
http://www.huelvainformacion.es/article/provincia/1531375/sueno/platon/muere/donana.html
Video Relacionado:
La isla Atlantis y el origen egipcio del nombre de España 13 de junio de 2013
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Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS)
Uno de los más misteriosos papiros mágicos que fue creado en algún momento entre la visita de Solón a Egipto y los tiempos de Platón, demuestra de un modo más que claro y manifiesto como para entonces los egipcios orientaban sus planos, esquemas o mapas, hacia los cuatro puntos cardinales mirando hacia el Norte y de espaldas al Sur, quedando el Este a la mano derecha y el Oeste a la izquierda, como hacían (y aún hacemos) la mayoría de los europeos, y no de cara al Sur como se expone en todos los libros de textos de Egiptología.

Osiris está de pie, sobre el orbe o circulo de la tierra con el dios Geb (Tierra) en su interior. El mundo se halla sobre las nueve naciones del mundo, representadas por nueve arcos, los que a su vez representan simbólicamente las aguas del gran Océano y debajo de este una gran franja roja que representa las tierras rojas de los desiertos occidentales. Osiris ha sido representado aquí de cara a la puerta o entrada Norte del mundo y de espaldas al Sur, quedando hacia su brazo derecho el Este y hacia el izquierdo el Oeste, que aquí vemos señalado en jeroglíficos en la parte superior del plano. Encima de la cabeza de Osiris vemos el nombre de Nut (Diosa que representa el Cielo) y a su pies, junto a la Puerta del Este, Geb (dios que presenta la Tierra). En el ángulo del suroeste, a sus pies, por la parte de atrás, la Diosa Neftis y en el ángulo del Sureste, Isis, también a sus pies por la parte delantera que mira al norte. Por la misma parte delantera, mirando hacia el norte, arriba, en el ángulo noroeste, Horus, y en la parte trasera, a las espaldas de Osiris, ángulo del suroeste, Thot, dios de todas las escrituras, lenguas, ciencias y artes mágicas. El jeroglífico de la Vida, el Anj, aparece justo hacia la parte noroeste, frente a Horus, lo que coincide con una de las denominaciones del Amenti o región occidental, Anje.t, “Región de la Vida o de los Vivientes”. (Pap. Salt 825. London).
Esta evidencia incuestionable, constituye un nuevo soporte a mis investigaciones, hipótesis y teoría sobre el origen egipcio del relato de la Atlántida que, en efecto, como corroboran varios autores antiguos, Solón recibió de fuentes egipcias. En el Tomo II de mi Epítome de la Atlántida Histórico-Científica, dedicado por completo al estudio, traducción y análisis de numerosas fuentes egipcias (textos y mapas en papiros y pintados en paredes y techos de templos y tumbas) que evidencia una larga tradición que existía en Egipto desde mucho antes de la visita que Solón hizo a Sais entre el 590 y 580 A.C.
Estos numerosos textos, planos y mapas muestran a una importante isla situada en el inmenso mar azulverdoso, justo delante de un canal estrecho que se correspondería con el actual estrecho de Gibraltar (Columnas de Hércules). Tal isla, en los más antiguos mapas iba acompañada del siguiente texto: “Ésta es el Gran Azulverdoso mar de la Isla de los Dioses -donde los dioses pusieron las aguas frías- y su longitud y amplitud no se dijo -ni siquiera- a Osiris”…
Descargar el artículo en PDF para continuar leyendo…
Más información sobre estas investigaciones en
http://www.Atlantida.be
Recientemente ha sido propuesta la hipótesis de un origen egipcio. La misma se es desarrollada en un reciente libro del escritor Georgeos Díaz-Montexano.12 , donde expone lo siguiente: “Hispania sería la pronunciación latina de una forma púnica como ‘Y-Span-ya, que según las más recientes y autorizadas interpretaciones significaría: “Isla de los Forjadores o Fundidores de Metales” (Cunchillos, 2000) . Otras viejas hipótesis proponían: “Isla del Norte” o “Isla de los Conejos”. Lo cierto es que si bien la segunda parte del nombre ha derivado en diferentes hipótesis, la primera parte, ‘Y, siempre ha sido aceptada por la mayoría como correspondiente al fenicio ‘Y (pronunciado I) ‘Isla/costa’. La antigua tradición de los fenicios y cartagineses de identificar a la península ibérica como una “Isla”, la conservaron los árabes y beréberes, quienes llamaron a toda Iberia con un único nombre, “Yazirat al-Andalus”, esto es: “Isla de Andalus o Andalos”. De Andalus -escrito en las más viejas grafías árabes como Andlws o Addlws- dicen algunas fuentes islámicas medievales que era el mismo Atlas o Atlante, hijo de Japhet o Jápeto. Por lo que los árabes realmente estarían denominando a Iberia como la “Isla de Atlas o Atlante”, que es justa la traducción de la denominación griega que Solón usó para la isla de la Atlántida, o sea, Atlantis Nêsos, “Isla de Atlas o de la Descendencia de Atlas”.
Eso es lo conocido hasta hoy. Pero el autor ha logrado hallar numerosas referencias a una gran isla en el océano (La Isla de los Dioses), frente a un estrecho canal (Columnas de Hércules), que encaja en su títulos, denominaciones, descripción, y hasta en su ubicación (al ser representadas en muchos mapas antiguos egipcios, en lo que sería el Golfo de Cádiz) con la misma “Isla de Atlas o de Atlante” que nos describe Platón a través de Solón, con el nombre griego de ATLANTIS NÊSOS, que justamente se traduce como “Isla de Atlas” o “Isla de la Descendencia de Atlas”. Esta “Isla de los Dioses” -como reza en los textos egipcios- la cual tenía su comienzo en lo que sería el Golfo de Cádiz, tenía una metrópolis conectada con el mar por un largo canal -como la metrópolis de Atlantis descrita en el Critias- y su acrópolis, en la cual se hallaba el Trono Sagrado del mismo Osiris, Atum-Ra y Schu, y también la morada de su hijo Horus y de la diosas Isis y Maat, es descrita como “La Ciudad del Trono Acuático” o “La Ciudad del Trono de Agua” o “La Ciudad del Trono entre Aguas”. Justo como la Acróplis de Atlantis, la cual tenía, en efecto, su Trono, es decir, su Palacio Real, en una pequeña isla rodeada de varios canales circulares inundados del agua del mar que provenía a través del mismo largo canal que la conectaba con el mar. Mientras que el nombre egipcio para esta Acrópolis Acuática o entre Aguas, tal como aparece escrito (jw spA-n’t o jw spA-njw.t) se pronunciaría -en egipcio- como “Iu-Spaniu o Iu-Spania” (Spa = Trono de El que Eleva o hace Elevar o Sostiene en lo Alto (un epíteto del dios Shu, el mismo Atlas para los griegos) y nia o niu = Ciudad (y en algunas variantes mu o nu = Agua). “Iu-Spa.niu mu” se traduciría entonces como “La Ciudad de Agua o Acuática del Trono del (dios) que Eleva o Sostiene en lo Alto (Schu)” y justamente, en el Critias 113 se afirma que Solón había traducido los nombres originales al griego, guiándose por el significado de los mismos, al ver que los egipcios habían hecho lo mismo antes. Por tanto, el nombre de Atlantis Nêsos, que en griego significa: “Isla de Atlas o de la Descendencia de Atlas” es la traducción por significado y equivalencia del nombre original de tal isla representada en el “inmenso mar azul-verdoso de aguas frías cuyas dimensiones no conocía ni el mismo Osiris” (como rezan los textos junto a la misma isla), y justo delante de la boca de un estrecho canal.
En la mayoría de los planos y mapas, debajo de la proa de la gran Barca Sagrada representada en el centro de la ciudad, se lee el nombre de la isla (jw) SpA-n.t o Spa-njw.t, (Iu)-Spani o (Iu)-Spaniu, “(Isla) de la Ciudad del Trono Acuático” o “Trono de El que Eleva (Schu/Atlas) de la Ciudad de Agua o Acuática”. En otro mapa datado en los inicios de la Dinastía XVIII, bajo la proa de la misma Barca Sagrada con el trono de Osiris se lee: “La Isla/Colina de la Ciudad de Agua o Acuática”. El jeroglífico que representa una colina también era usado como isla, según sostiene Lesko y otros importantes egiptólogos. Esta isla-colina o bien colina en una isla con una ciudad acuática, según Díaz-Montexano se correspondería con lo que Solón interpretó como una colina o monte de muy poca altura situada en una isla, que a su vez fue rodeada por tres fosos circulares inundados con agua del mar y que se hallaba conectada a su vez con la costa por un largo canal, o sea, la Isla-Acrópolis de Atlantis. Como en la mayoría de los mapas posteriores a la expulsión de los Hykso-Minoicos, esta ciudad acuática o del trono acuático, aparece representada con una grada o altar (Trono) sobre una gran barca sagrada (La barca de Mehen, la Circundada y Laberíntica), y esta acrópolis acuática estaba conectada con la costa del mar por una largo canal, justo como se describe en el Critias para la Acrópolis de Atlantis.
En esta “Isla de los Dioses” vivían los descendientes del dios egipcio Schu, el Atlas de los griegos, y justamente en griego, Solón usó la expresión Atlantis Nêsos para referirse a la legendaria isla situada en el frío océano occidental, y Atlantis Nêsos se traduce justamente como “Isla de la Descendencia de Atlas”. Más que sorprendente resulta que en egipcio, “La Ciudad del Trono Acuático o de Agua” o “La Ciudad Acuática o de Agua del Trono de ‘El que Eleva o hace elevar hacia lo alto’ (un epíteto del dios Schu, el equivalente de Atlas o Atlante entre los griegos), se escribía en la mayoría de los mapas como jw SpA-n.t o jw SpA-njw.t, que se pronunciaría aproximadamente como Iu-Spani o Iu-Spaniu, incluso como Iu-Spania. Estos mapas que remontan a más de 2000 años antes de Cristo, serían pues las evidencias más antiguas del nombre que los griegos registraron como Ispania, a través de los fenicios, y los romanos latinizaron como Hispania, del que deriva el actual nombre de España.
Según el autor, el nombre de la metrópolis o capital de la Isla de los Dioses donde vivía la Descendencia de Schu (Osiris, Isis o Maat y Horus aparecen en los mapas dentro de la isla), pasó a la península ibérica cuando los primeros fenicios llegaron a las costas de Iberia, y traspasaron las Columnas de Hércules, como ya no existía la gran “Isla de los Dioses” de la “La Ciudad del Trono Acuático o de Agua” o “La Ciudad Acuática o de Agua del Trono de ‘El que Eleva o hace elevar hacia lo alto’, o sea, Iu-Spania, la que ellos de seguro conocían por los mapas y escritos egipcios que ya en aquellos tiempos se editaban por centenares (como se ha estimado recientemente a juzgar por la gran cantidad de fragmentos conservados), y al creer que la península ibérica era una isla, tal como demuestra el mismo nombre de I-Spania, donde I se corresponde con el fenicio ‘y, ‘isla’ (tradición egipcia y fenicia que heredaron los árabes al llamar a toda Iberia como Yazirat al Andalus, “Isla de Andalus”), pues creyeron que esta gran isla no podría ser otra que la misma Iu-Spani o Iu-Spania, Isla de los Dioses que en los mapas egipcios era nombrada como la Isla de la Ciudad del Trono Acuático o Ciudad Acuática del Trono de ‘El que Eleva o hace elevar hacia lo alto’ (Schu/Atlas).
Por otra parte, la asociación del mismo dios egipcio Schu con el titán Atlas de los griegos debió ser igualmente conocida por los antiguos autores árabes, pues al referirse al nombre de Iberia como la Isla de Andalos o Andalus (Yazirat al Andalus), algunos de los más autorizados y célebres autores islámicos afirmaban que este Andalos (en árabe clásico aparece escrito como Andlws o Addlws), era el mismo Atlas o Atlante, hijo de Japhet, el mismo que las tradiciones hebreas nombran como Tubal, hijo de Japhet o Jafet, y que afirman fue el primero que pobló la Iberia.
Casi doscientos mapas egipcios que remontan a más 4000 años de antigüedad con la “Isla de los Dioses”, Iu-Spania, la Isla de la Ciudad Acuática del Trono de El que Eleva (Schu/Atlas), que bien podría ser la misma Isla Atlantis en el Océano Atlántico, delante de Gibraltar, con su “Trono Acuático” y su Gran Canal central, y las regiones paradisíacas adyacentes, son mostrados por el autor como soporte a sus hipótesis sobre el origen egipcio del nombre de Ispania.
ATLANTIS . AEGYPTIUS . Las Fuentes Egipcias de la Historia de la Atlantida: Evidencias y pruebas indiciarias. Epitome de la Atlantida Histórico-Científica. Tomo II. Georgeos Díaz-Montexano. Scientific Atlantology International Society (SAIS). Turpin Editores. Madrid, 2012. 322 pp. ISBN-10: 1481244507 / ISBN-13: 978-1481244503. Ricamente ilustrado con más de doscientos mapas y textos hallado en Egipto en papiros, estelas, tumbas y templos.
ATLANTIDA – EGIPTO . Las fuentes egipcias de la historia de la Atlantida. (Atlantología Histórico-Científica) de Georgeos Diaz-Montexano. 12 de junio de 2013
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ATLANTIDA – EGIPTO . Las fuentes egipcias de la historia de la Atlantida. (Atlantología Histórico-Científica) de Georgeos Diaz-Montexano.
http://www.amazon.es/dp/B00BIRBJ8Q
ATLANTES versus AMAZONAS. Historias de Diodoro Sículo. La Civilización de los Atlantes (Clásicos de la Atlantología Histórico-Científica)de Georgeos Díaz-Montexano. 12 de junio de 2013
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ATLANTES versus AMAZONAS. Historias de Diodoro Sículo. La Civilización de los Atlantes (Clásicos de la Atlantología Histórico-Científica)de Georgeos Díaz-Montexano.
http://www.amazon.es/dp/B0093CHCP2
La Atlántida en Creta y Santorini. El Mayor de los Cuentos (Atlantología Histórico-Científica) de Georgeos Díaz-Montexano. 12 de junio de 2013
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La Atlántida en Creta y Santorini. El Mayor de los Cuentos (Atlantología Histórico-Científica) de Georgeos Díaz-Montexano.
http://www.amazon.es/dp/B0095WCF16
¿Fueron las mujeres las primeras astrónomas y matemáticas? 11 de junio de 2013
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Por Georgeos Díaz-Montexano
Aclaración preliminar: Las críticas vertidas en este artículo van dirigidas exclusivamente contra la hipótesis, nunca contra el autor del artículo, Ángel Díaz.

Hoy descubro una noticia publicada en el diario El Mundo, sección de Ciencia, con el titular afirmativo: Los primeros astrónomos fueron mujeres, y firmado por Ángel Díaz. Me gustaría, antes que nada, aclarar que no me desagrada en nada cualquier hipótesis en lo que respecta a destacar o reivindicar la enorme capacidad de inteligencia de la mujer, superior al hombre en la mayoría de las cosas, y aunque la noticia me fascinó ya con solo leer su titular, he sufrido tremenda decepción al terminar de leerla. De hecho, a menos de la mitad del artículo ya empezaba a ver señales de lo que finalmente resultó ser: una hipótesis muy poco consistente, y sin ningún rigor científico. Como el tema me ha parecido más que relevante, he decidido escribir este pequeño artículo de revisión y crítica del mismo, con un mínimo de rigor y seriedad, tal como exige cualquier escrito que intente refutar unos argumentos o hipótesis.
Lo siento, de veras, pero por mucho que me pudiera gustar la hipótesis, hay algo que no puedo nunca soportar: la falta de rigor y la especulación subjetiva que pretende hacerse pasar por una teoría histórica o hipótesis científica consistente, cuando ni siquiera llega a merecer el apelativo de mera hipótesis preliminar. Incluso aunque se pudiera aceptar (no demostrar) que las mujeres serían las primeras en aprender a contar por estar pendientes de su ciclo menstrual -tal como se sostiene en el artículo- de ello no se puede colegir, sin más, que por tal hecho serían, además de las primeras matemáticas, las primeras astrónomas también. Ambos sexos necesitaban de una matemática y una astronomía elemental para el desarrollo de sus actividades, que en ambos casos, sea caza o recolección/agricultura elemental, estaban sujetas a cambios climáticos y por tanto a los cambios de las estaciones. Además, no se necesitaba para nada de la menstruación para contar el tiempo cuando ya existían -desde millones de años antes- dos astros que lo permitían de un modo natural y práctico: la luna y el sol, los cuales siempre han estado en los cielos para ambos sexos por igual. Digamos que este sería el principal argumento que refuta toda la hipótesis. Pero hay otros.
Si la humanidad hubiera surgido en un mundo sin luna y sin sol, entonces sí se podría haber aceptado como la hipótesis más creíble que el origen de las matemáticas se hallaban en el cálculo menstrual, que en tal caso se usaría entonces para medir el paso del tiempo. Por otra parte, la necesidad básica de saber contar no necesita de ningún cálculo de ciclo menstrual, solo necesitaba algo que ambos sexos han tenido siempre: dedos. Sí, contar con los dedos ha sido (y aún lo es para millares de humanos) el método más simple y elemental de contar y por tanto, sería la primera manera de contar y de ahí es que surgiría la matemática. La menstruación en todo caso habría servido -de no haber existido una luna- para medir un ciclo de tiempo, en este caso, un mes, o sea, el tiempo entre cada menstruación.
Por tanto, aún en el caso de que no hubiera existido luna alguna en los albores de la humanidad sapiens, el cálculo de los ciclos menstruales no explicaría la invención de la matemáticas, porque ya los humanos sabrían contar con los dedos mucho antes, en todo caso podría adjudicársela al registro o conteo de menstruación humana la invención de los primeros calendarios y por tanto de la primera astronomía elemental. Pero de ningún modo la matemática. Y he aquí el primer gran disparate, que por absurda muestra de ignorancia causa verdadera vergüenza ajena, sobre todo si asumimos que provendría de la etnomatemática estadounidense Claudia Zaslavsky; aunque, ciertamente, de la forma en que está redactado el artículo, no me queda claro de quién son las afirmaciones, si de Zaslavsky o el matemático John Kellermeier, también citado, o del propio periodista, Ángel Díaz.
Todas las cuentas que las mujeres pudieran echar por las noches a la luz de la luna, como de modo tan romántico de se describe al final, también las harían los hombres para planificar sus actividades cinegéticas, recuento de armas, piezas cobradas, y otras labores.
Los hombres fueron los primeros en separarse y alejarse de sus tribus a veces hasta por días o semanas, y esto exigía que desde el primer momento supieran como medir bien el tiempo para poder calcular sus operaciones y estrategias de caza y poder calcular el tiempo de regreso a la tribu, la cual no podía estar demasiado tiempo desprotegida con solo niños y ancianos y unos pocos jóvenes o adultos que harían de guardianes. Recodemos que eran tiempos muy, pero que muy peligrosos.
Por otra parte, labores de cultivo o agricultura no sólo exigen la sedentarización o un tiempo del que obviamente gozarían más las mujeres, aunque también los niños y ancianos varones que se quedaban con ellas. La agricultura exigía la búsqueda de tierras fértiles o vegas aptas para los cultivos y estas raramente están a pocos metros de las bocas de las cuevas. Por lo general se hallan a varios kilómetros de distancia. Pero al parecer ninguno de los eruditos que defienden esta hipótesis de la mujer como inventora de la agricultura ya en tiempos paleolíticos, cuando aún vivían en las cuevas, se ha percatado aún del enorme peligro que constituiría entonces que las mujeres, niños y ancianos se alejaran de la cueva, estando solos, sin la ayuda de los miembros más fuentes o mejor entrenados para matar: los hombres, los cazadores de la tribu.
Así pues, hasta la supuesta invención de la agricultura por parte de las mujeres en tiempos de las cavernas, es un hecho que no se sostiene tan fácilmente como se asume. No creo posible de ningún modo que las mujeres junto con sus niños y ancianos, ni ellas solas, se alejaran de las cuevas para dedicarse a recolectar frutos y semillas y menos aún para cultivar. Para mi está más que claro que la agricultura no surgió hasta que la humanidad no empezó a vivir fuera ya de las cuevas, en casas cercadas y protegidas y en zonas de vegas fértiles, cercanas a ríos, manantiales, lagunas o marismas. Y en este nuevo medio y hábitat es cuando entonces sí es posible que la mujer haya sido la descubridora e inventora de la agricultura. Y aunque es bien cierto que la agricultura exige un sistema de cálculo para llevar la cuenta del tiempo, este sistema ya habría sido conquistado por los humanos mucho antes del surgimiento de la agricultura. No comprender y asumir este hecho sería un completo absurdo.
Por otra parte, la mayor prueba que hallo de que la menstruación, ni la luna siquiera, tuvieron nada que ver con el verdadero origen de la matemática o del mero hecho de contar es que en la mayoría de los idiomas del mundo -especialmente en los más antiguos- las voces usadas para denominar las acciones de ‘contar’ o ‘calcular’ o conceptos tales como ‘calendario’ o ‘tiempo’ no tienen nada que ver con las voces usadas para denominar a la ‘luna’ o la ‘menstruación’.
Es decir, que cuando el ser humano descubrió un modo de medir el tiempo mediante observación de ciclos que con toda probabilidad serían ciclos lunisolares, ya había descubierto antes -por necesidad, madre de todas las artes- el arte de contar. No ha quedado huella alguna ni en las más antiguas lenguas conservadas de ninguna raíz compartida que demuestre que el ‘contar’ o ‘calcular’ ni el ‘medir’ el paso del ‘tiempo’ o hacer ‘cálculos’ astronómicos de ningún tipo haya tenido su origen en la observación de ciclos menstruales. Por tanto, la hipótesis no se sostiene de ningún modo.
El hecho de que nuestra voz menstruación derive de una forma latina, menstruus, derivada a su vez de mensis, o sea, ‘mes’ y que esta derive a su vez del griego mên, ‘mes’, voz relacionada con mêne ‘luna’, sólo demuestra que los antiguos romanos observaron la relación entre el ciclo menstrual de la mujer y la duración de un mes, y decidieron entonces denominar el flujo de regulación de la fertilidad de la mujer con una voz derivada de la misma raíz que usaban para dar nombre al mes. Pero ni siquiera fue por una relación con la luna, ya que esta no era la voz para luna en latín. La idea fue tomada de los griegos que sí usaron voces con la raíz mên ‘mes’ o mêne, ‘luna’ para denominar la menstruación. Además, cuando el griego e incluso las más antiguas lenguas indoeuropeas surgieron, hacía ya muchos millares de años que los humanos ya sabrían contar y calcular los ciclos mensuales lunares. De ahí que esta relación entre menstruación y mes o menstruación y luna no se observa en el resto de las más antiguas lenguas de la humanidad, donde si se observa, como una regla universal, la relación lingüística entre luna y mes, y por ende, que los primeros sistemas de calcular el tiempo de regían por la observación de ciclos lunares. Incluso lo vemos hasta en el Proto-Basco, *hil-, *hila-. ‘mes/luna’. Pero al no haber ninguna relación entre las voces para mes y luna y la usada para la menstruación, en ninguna de las más antiguas lenguas de la humanidad, ello evidencia que nunca tuvo nada que ver la observación de ciclos menstruales con la invención de un sistema para medir ciclos de tiempo. Es decir, que la observación de los ciclos menstruales no fue determinante para la invención de la primitiva astronomía, ni mucho menos de la matemática como veremos a continuación.
Lo único que podemos saber es que en tiempos muy primitivos, cuando el ser humano vivía aún en cuevas, en sus inicios como homo sapiens, incluso puede que algo antes, cuando ni siquiera supiera hablar, ya habría descubierto la manera de contar a través de algo tan elemental como el valerse de los dedos de sus manos o de simples piedras o guijarros. En las antiguas raíces de las más antiguas lenguas de la humanidad, lo que hallo es que las voces usadas para ‘contar’ y ‘calcular’ están asociadas con las mismas que se usaban para ‘pensar’, ‘repartir’. Y algo más interesante aún, ‘cazar mediante palos arrojadizos o bastones’. De hecho, en la antigua lengua egipcia vemos la misma asociación, y una de sus voces, Tnw, ‘contar’, era escrita habitualmente con el mismo jeroglífico de un bastón arrojadizo similar a un boomerang. Y la otra voz usada igualmente para expresar la acción de ‘contar’, Hsb, también -escrita del mismo modo- significaba ‘cazar con un palo arrojadizo’. Por otra parte tampoco en el egipcio antiguo hallamos relación alguna entre la voz usada para menstruación, Hzmn, y ninguna otra relacionada con las acciones de ‘contar’ o ‘calcular o ‘medir’ el tiempo ni con el mes ni la luna. La voz Hzmn ‘menstruación’, está relacionada con otras que del mismo modo, Hzmn, describen a la sal del natrón (usada en momificación), y algo que está en malas condiciones, y también un verbo para expresar la acción de purificar, limpiar.
Incluso las evidencias a las que se recurre en el artículo, grabados rupestres, no apuntan a favor, precisamente, de que fueran las mujeres las inventoras de las artes de contar y calcular el tiempo, o sea, de usar calendarios, pues precisamente, las más importantes se hallan en contextos de cazadores. Porque poca duda puede caber de que la mayoría de las pinturas del Arte Rupestre paleolítico donde se muestran con gran detalle y realismo escenas de caza, debieron haber sido realizadas por aquellos que podían participar directamente, en el terreno, en las actividades cinegéticas, por tanto, por los mismos cazadores, o sea, por los hombres.
Pero hay algo en el artículo de Ángel Díaz que ya me parece el colmo de la manipulación o de la ignorancia es el siguiente pasaje:
“De hecho, al principio se pensó que el hueso de Ishango, de unos 10 centímetros de longitud y repleto de marcas a ambos lados, era una especie de calculadora prehistórica con la que el hombre del paleolítico se ayudaba a multiplicar. Un posterior análisis microscópico del hueso reveló que el patrón de incisiones se correspondía también con un calendario lunar de seis meses. Quizás fuera ambas cosas a la vez, e incluso otra más: un calendario del ciclo menstrual de la mujer durante medio año”.
O sea, que según Ángel Díaz (o la fuente que usa pero no cita) se podía tratar de un calendario que regiría el ciclo menstrual de una mujer durante medio año… Bien… Y durante los otros seis mes qué pasaba ¿acaso las mujeres paleolíticas solo menstruaban seis mese al año? Esto es de lo más absurdo. Supongo que si solo hubieran contado cuatro meses en el hueso, igualmente habrían dicho que sería un calendario del ciclo menstrual de la mujer durante un cuarto de año. Seis meses, sencillamente podrían estar indicando la duración de cualquier cosa que no podemos saber. Pero bien podrían indicar la duración de un año en aquellos tiempos. Lo cual no es de extrañar. Muchos pueblos midieron los años de diversas maneras en tiempos muy remotos. Por ejemplo, de los egipcios mismos, las fuentes clásicas dicen que en un principio medían el ciclo de un año por el tiempo equivalente al de cuatro meses, incluso en algún momento de sólo dos meses lunares. Todo ello lo explico detalladamente en mi libro: Eudoxo de Cnido y las fuentes egipcias sobre la cronología de la Atlántida: Indicios, pruebas y evidencias sobre la verdadera antigüedad de la Atlántida (http://www.amazon.es/dp/1481027468).
En resumen, que la tesis que se sostiene de que los calendarios lunares servían también -o principalmente- para medir los periodos de ovulación de la mujer y que de ahí se pueda deducir que fueros las mujeres las que inventaron la matemática y la astronomía, no se sostiene a través de ninguna de las evidencias mostradas en el artículos, mientras que las ideas o argumentos son expuesto de una manera totalmente forzada sin el más mínimo rigor e incluso de un modo que raya la más supina ignorancia.
La evidencia que nos proporciona la lingüística histórica comparada, en realidad relacionaría el descubrimiento del arte de ‘contar’ y por ende del origen mismo de los primeros ‘cálculos’ matemáticos, en aquellos humanos -al menos entre los antiguos egipcios- que practicaban la caza, o sea, en los hombres, tal como se acepta y nadie pone en duda actualmente; aunque, sinceramente, siempre he creído -aunque no pueda demostrarlo- que tanto mujeres como hombres, por igual, practicarían las artes de la caza, juntos, al menos algunas mujeres que destacarían por su fuerza y valentía. En fin, juntos mujeres y hombres, igual que después con la ganadería y la agricultura. Al menos, hasta que muchos miles de años después surgieran la especialización y la separación en estratos sociales.
Sinceramente creo que es una verdadera estupidez intentar saber si fueron las mujeres o los hombres los que descubrieron o inventaron una cosa u otra. Deberíamos desprendernos de una vez por todas ya de esta especie de culto al sexismo. Mientras siga existiendo este tipo de investigaciones e hipótesis sexistas, siempre habrá machismo y feminismo, y en una sociedad madura y evolucionada no deberían existir ninguna de las dos posturas. Somos una misma especie. Somos humanos, y tantos mujeres como hombres somos seres inteligentes que compartimos logros y fracasos juntos en el origen de los tiempos, y así me gustaría que siguiera siendo siempre, hasta el final de los tiempos.
Finalmente, disiento mucho de lo que al final se atribuye a Einstein, de que lo más importante de una teoría científica es que tenga belleza. Para mi lo más importante de una teoría es que resulte verdadera, o mínimamente creíble dentro de la lógica, el sentido común, y sobre todo bien acorde a las evidencias conocidas, así sea la más fea de las teorías. La búsqueda de la verdad, esté donde esté, sea cual sea, y caiga quien caiga, es lo que realmente marcará la diferencia.
Un Abrazo,
Georgeos
Fuente:
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/06/ciencia/1370514395.html
LIBRO GRATIS: ATLANTIDA, TARTESSOS Y EGIPTO. Artículos, apuntes, reflexiones… 8 de junio de 2013
Posted by Georgeos Díaz-Montexano in Artículos, Atlantología, Atlantologia Histórica, Atlántida, Egiptología, Tartessos.2 comments
Selección de artículos, apuntes, reflexiones y comentarios de Georgeos Díaz-Montexano, o sobre sus investigaciones.
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¿El sueño de Platón muere en Doñana? 26 de mayo de 2013
Posted by Georgeos Díaz-Montexano in Noticias.Tags: Atlantida, costa de la luz, Georgeos, montexano, Platón, Tartessos
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El primer dato erróneo o falso que con gran desconcierto leo, dice:
“Curiosamente, quien con más fuerza apostó por la teoría de que las Costa de la Luz pudiera albergar la ciudad platoniana fue Rainer Kühne, a raíz de los estudios desarrollados por el equipo de científicos de la Universidad de Wuppertal,en 2004.”
Esto es totalmente falso. Toda persona que se haya interesado por la Atlántida en los últimos veinte años, incluso a simple nivel de curiosidad, conoce perfectamente que la persona que más ha apostado, hasta la fecha, por una Atlántida pŕoxima a las Costa de la Luz, ha sido quien ahora escribe. De hecho soy el único atlantólogo hispano reconocido a nivel internacional como puede verse en no pocas versiones enciclopédicas en varios países, sino en la más importante, la Atlantipedia.ie que se edita en Irlanda, y que es la mayor enciclopedia sobre la Atlántida que actualmente existe. Es fácil confirmar como no sólo soy el único atlantólogo hispano, especializado en la teoría de una Atlántida delante de Gibraltar, entre las costas de Andalucia y Marruecos, sino uno de los atlantólogos que más entradas tiene en la misma enciclopedia, hasta el punto que de casi cualquier tema que se consulte relacionado con la Atlántida hay resultados que apuntan a referencias a mis investigaciones. Todo el mundo sabe, por una investigación independiente que hicieron unos periodistas del ABC y del País en el 2004, que Rainer Kühne (en aquel entonces un joven estudiante de física-química), se aprovechó de toda la información (incluida unas fotos de Satélite) que con tan buena fe compartí con él y con otras numerosas personas en el foro más célebre de Internet sobre la Atlántida: AtlantisRising.com. Esto sucedió entre el 2002 y el 2003, y un año después, Kühne sorprendió al mundo (y a mi más todavía), publicando una noticia con las fotos que el había facilitado y los datos que había tomado de mis explicaciones, artículos y comentarios, y sin mencionarme ni con un simple agradecimiento. A raíz de haber sido descubierta su farsa, su oportunismo, la revista Antiquity que había publicado originalmente su artículo, a instancia de una carta enviada por los periodistas españoles del ABC, le obligó a reconocer, públicamente, en una nota al final del artículo, el agradecimiento a mi persona por haberle aportado la información y en especial las fotos de satéiltes.
Todo este asunto siempre ha sido bien conocido por los científicos del CSIC, y aunque una vez reconocieron ante la Agencia ANSA, en la versión en italiano e inglés (conservo todos los archivos), que las estudios los habían empezado a realizar, basándose fundamentalmente en mis investigaciones, misteriosamente, en la versión castellana de esa misma noticia, destinada al mundo hispanoparlante, se omitió por completo mi nombre, y todos los méritos se los otorgaron al oportunista y plagiador alemán.
Posteriormente volví a ser víctima de otros oportunistas. En esta ocasión del Dr. judíoamericano, Richard Freund y sus colaboradores. Me consultaron durante varios meses en el 2009 porque, según palabras textuales del mismo Dr. Freund, habían quedado fascinados con mis investigaciones y muy convencidos, sobre todo tras la lectura de mis informes a la UNESCO del verano del 2003. Se me prometió villas y castillas, y lo más importante, que aparecería en el documental como co-presetador o co-protagonista conductor de la teoría, ya que el guión descansaría, principalmente en mis investigaciones hallazgos e hipótesis. Después que le aporté todo lo que me pidió el Dr. Freund, me prometió en un último email que nos veríamos para ultimar los detalles, contratos, etc, para empezar el rodaje en Enero del 2010, y me quedé esperando. Nunca se pusieron en contacto conmigo. Llegué a creer que el documental ya no saldŕia, que se había caído por falta de finanaciación, pero cual fue mi sopresa cuando en marzo del 2011 vi el estreno del documental en inglés, Finding Atlantis, en National Geographic Channel, y pude comprobar como, en efecto, no solo se usaron muchos de mis argumentos, hipótesis, y hallazgos (hasta pasajes de mi escritos, recitados con punto y coma), sino que no me mencionó ni un solo momento, ni siquiera al final, en la más pequeña e ilegible de las letras en los cŕeditos. Recomiendo la lectura del artículo del Dr. César Guarde de la Universidad de Barcelona con relación a este nuevo abuso de poder: http://georgeosdiazmontexano.wordpress.com/2011/04/28/national-geographic-manipulacion-mediatica-y-prostitucion-intelectual/
Vean lo que se dice en la mayor y mejor documentada enciclopedia sobre la Atlántida (Atlantipedia.es):
“Spain has been a favoured as a probable location of Atlantis by a sizeable number of investigators, principally Spanish and other Europeans. For about a century attention has been focussed on the region of Andalusia although one writer, Jorge María Ribero-Meneses, has opted for Cantabria in Northern Spain. The most vocal proponent today of a Spanish Atlantis is arguably Georgeos Diaz-Montexano who has just begun the publication of a series of books on the subject.
Richard Freund is a latecomer to the question of Atlantis and recently foisted himself on the excavators in the Doñana Marshes, announcing that the site was related to Atlantis/Tarshish and garnering widespread publicity ahead of the publication of his own book on Atlantis!
- See more at: http://atlantipedia.ie/samples/spain/Traducción:
“España ha sido favorecida como una probable ubicación de la Atlántida por un considerable número de investigadores, principalmente españoles y otros europeos. Durante cerca de un siglo la atención se ha centrado en la región de Andalucía, aunque un escritor, Jorge María Ribero-Meneses, ha optado por Cantabria en el norte de España. El mayor defensor actual de una Atlántida española es, sin duda Georgeos Diaz-Montexano, quien ha comenzado la publicación de una serie de libros sobre el tema.
Richard Freund es un recién llegado a la cuestión de la Atlántida y recientemente se impuso a sí mismo en las excavaciones en las Marismas de Doñana, al anunciar que el sitio estaba relacionado con Atlantis / Tarsis y cosechando una amplia publicidad antes de la publicación de su libro sobre la Atlántida!
- Ver más en: http://atlantipedia.ie/samples/spain/
En fin, paso ahora a los puntos erróneos que acerca de la Atlántida, el Dr. Rodríguez expone como si fueran ciertos. Meras falacias, pero no de Rodríguez, por supuesto, lo aclaro. Errores de traducción e interpretación (esto en el mejor de los casos) cuando no meras invenciones, es decir, afirmaciones, frases y palabras que jamás dijo Platón, o mejor dicho, que no aparecen escritas en Griego ni en Latín en ninguno de los 72 códices y manuscritos conocidos de la tradición manuscrita del Timeo y el Critias; todo lo cual vengo demostrando desde hace casi veinte años, a través de un estudio paleográfico-lexicográfico y de crítica textual e interpretativa de las antiguas fuentes escritas (conservadas en papiros, códices y manuscritos); y no sólo mediante publicaciones varias (independientes y ajenas), sino también mediante disertaciones y conferencias en dos Universidades (Barcelona y Madrid), y un par de mesas redondas o debates públicos (emitidos por Radio y por Internet) con reconocidos catedráticos en Filología Clásica (especialmente en Griego Clásico).
Es decir, que he estado debatiendo con profesionales que están bien entrenados y en condiciones (por sólidos conocimientos especializados adquiridos durante años) de poder invalidar o refutar mis descubrimientos, rectificaciones, y críticas textuales e interpretativas de las traducciones conocidas del Timeo y el Critias en lenguajes modernos; sin embargo, hasta la fecha, ni los catedráticos contertulios en los debates ni ningún otro especialista en Griego y Latín ha refutado mis descubrimientos lexicológicos y filológicos, y la revisión e interpretación crítica de los textos del Timeo y el Critias (a través de los códices y manuscritos escritos en Griego y Latín) que he venido realizando hasta la fecha, y donde expongo de manifiesto todas estas falacias, errores de traducción e interpretación, y hasta meras invenciones. Como por ejemplo, el seguir dando por sentado que la Atlántida se hundió o desapreció, ya como una civilización avanzada, en el 9000 antes dela visita de Solón a Sais, o lo que es lo mismo, hace unos 11580 años.
Os recomiendo un video donde expuse de la manera más explícita posible un resumen de las principales falacias, invenciones y errores de argumentación e interpretación, donde reconocerá usted justamente, dentro de las mismas -especialmente en la segunda parte, sobre la falacias de los detractores del posible sustrato histórico de la Atlántida- los argumentos que aún siguen usando sistemáticamente (todos los que no conocen mis aportaciones a esta materia filológica y de crítica textual e interpretativa) contra la posibilidad de la existencia de un sustrato histórico-geográfico verdadero en la narración de la Atlántida que nos legó Platón. Evidentemente, todo ello por creerse que tales argumentos contra la posible historicidad de la Atlántida responden a definiciones o descripciones que aparecen escritas en los mismos diálogos del Timeo y el Critias, y por ello asumirse y darse por sentado que las traducciones existentes en lenguas modernas son totalmente correctas.
Traducciones modernas que -de paso le informo también- se hicieron todas a partir de dos o tres traducciones de los siglos XVIII y XIX que desde la Latina de Marsilio Ficino (finales del siglo XV), portadora de alguno de los primeros errores, se hicieron al inglés y al francés, pero no desde el Griego directamente. Todo esto lo he demostrado correctamente, y de una manera bastante sencilla, pues los mismos errores se fueron repitiendo, en ocasiones hasta en lo más mínimos detalles como por ejemplo, palabras y frases que sólo están en las citadas traducciones inglesas y francesas, basadas en la de Ficino, pero que no existen en ninguno de los códices conocidos. Por lo que se desprende que si realmente ciertos traductores (no será necesario que mencione nombres, basta con ver las introducciones de las más doctas traducciones modernas o contemporáneas del Timeo y el Critias) hubieran traducido directamente desde el Griego (como se sostiene en algunas) habrían visto que muchas de las palabras, frases, y fragmentos más extensos, presentes en las traducción latina de Ficino y en las primeras a lenguas modernas de los siglos XVIII y XIX, no existen en los textos en Griego del Timeo y el Critias conservados en los códices y manuscritos como también se habrían percatado de otros de los errores que ellos también contribuyen a perpetuar -siguiendo a las primeras traducciones inglesas y francesas- y que son justamente lo opuesto, es decir, la omisión de palabras, frases y pasajes que sí existen en los códices y manuscritos del Timeo y el Critias pero que ¿curiosamente también- son los mismos que son omitidos en las primeras traducciones anglo-francesas.
Conclusión: que los autores de tales traducciones de los tiempos modernos, actualmente vigentes, en realidad no tradujeron directamente del Griego (aunque así lo afirmen) sino de estas primeras traducciones a lenguas modernas de los siglos XVIII y XIX.
En todo lo demás, acerca de la escasez de evidencias que permitan corroborar la existencia de la metrópolis o capital de Atlantis en la misma Doñana, estoy completamente de acuerdo. Asumo que los científicos implicados están siendo honestos con esta afirmación. En cualquier caso, como siempre he dicho, la metrópolis de Atlantis no se hallaba dentro de lo que hoy conocemos como Doñana, pero sí en sus cercanías…
En fin, que lo siento mucho, pero el sueño de Platón no muere en Doñana, porque sencillamente nunca fue un sueño, sino una historia verdadera, recogida por Solón en Egipto, aunque algo modificada y adornada por Platón, como bien explicó el no menos grande historiador, biógrafo y ensayista griego, Plutarco.
Agradezco de antemano la atención prestada.
Saludos cordiales,
Georgeos
http://www.georgeosdiazmontexano.com
PD. También puede acceder al video a través del siguiente link:
En el mismo verán uan lista detallada de todas las falacias y graves errores que sobre Atlantis aún siguen promulgando tantos los cienmtíficos escépticos como los más creyentes.
Fuente de la noticia:
http://www.huelvainformacion.es/article/provincia/1531375/sueno/platon/muere/donana.html
Video Relacionado:
FAKE-NEWS ¿Es la Atlántida?: Confirman la existencia de una ciudad cerca del Triángulo de las Bermudas 24 de octubre de 2012
Posted by Georgeos Díaz-Montexano in Antiguas Civilizaciones, Artículos, Atlantis, Atlantología, Noticias.add a comment
Acerca de la falsa noticia (Fake News) sobre los supuestos hallazgos de ruinas de la Atlántida y una supuesta “pirámide de cristal o vidrio” bajos las aguas del “Triángulo de las Bermudas”.
Os dejo mis comentarios al respecto:
1.
http://www.facebook.com/georgeos.diazmontexano/posts/4908726518724
2.
http://www.facebook.com/georgeos.diazmontexano/posts/476247625753592
Nota: Para citarme como fuente de su investigación o redacción, por favor, le agradecería lo hiciera de esta forma:
Georgeos Díaz-Montexano, atlantólogo y escritor:
http://www.GeorgeosDiazMontexano.com
Buscando la Atlántida – El Libro – La Atlántida en Doñana, Huelva, Cádiz, Sevilla, Andalucía, España, Portugal y Marruecos 21 de septiembre de 2012
Posted by Georgeos Díaz-Montexano in Antiguas Civilizaciones, Atlantis, Atlántida, Videos.add a comment
Nuestro más reciente Trailer-Book. Esperamos que os guste…
ACTUALIZACIÓN:
Agradezco a todas las personas que se han solidarizado con nuestra causa. Es posible que lleguemos a un buen acuerdo de compensación. Acabo de hablar con un buen amigo que los conoce y que de cierto modo interviene como garante (al menos para mi lo es, porque confío plenamente en él), y ahora estoy a la espera de que me llame el productor del programa. Por lo que he entendido, es posible que todo se solucione. Como ya dije, siempre estoy abierto al diálogo pacífico de conciliación. Por tanto, de momento, suspendo todo juicio sobre el asunto, y ruego a mis amistades, lectores y seguidores que hagan lo mismo, hasta que yo mismo publique una nueva nota aclaratoria sobre el estado de este asunto relacionado con nuestra propiedad intelectual y copyright.
Un saludo muy cordial,
Georgeos Díaz-montexano
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¿UN PARQUE ACUÁTICO DE ATLANTIS EN ANDALUCIA? 21 de septiembre de 2012
Posted by Georgeos Díaz-Montexano in Antiguas Civilizaciones, Atlantis, Atlantología, Atlantologia Histórica, Atlántida, Platón, Plato, Tartesos, Tartessos, Tartessus.Tags: andalucia, Atlantico, Atlantida, Atlantida Historica, Atlantis, Cadiz, Huelva, parque
2 comments
Deberían ayudarme de una vez por todas para encontrar la metrópolis concéntrica de Atlantis. Por muy modesta que sea esta, comparada con la que Platón describe (de seguro ya adornada), el volumen de ingresos por Turismo proveniente del mundo entero (sería el segundo destino, sino el primero después de Egipto) podría salvar toda la economía de Andalucía y de gran parte de España, más aún si invierten en el proyecto que tengo de crear un parque arqueológico-acuático en el área, reproduciendo a escala natural la Atlántida en todos sus detalles… La ridícula y mal construida Atlantis de las Bahamas quedaría totalmente por debajo, y actualmente es una grandísima fuente de ingresos por turismo en USA. Pero claro, me temo que aquí esto no va a suceder nunca…
Vean este video, justo a esto me refiero… Mirar la que montan los americanos con el parque acuático de Atlantis en Bahamas, y sin tener ni la más mínima evidencia de que la Atlántida se hallara por esos lares (ni siquiera de una de sus colonias):
http://www.cbsnews.com/video/watch/?id=7409110n&tag=contentMain%3BcontentBody
Pero nosotros, que tenemos más a favor, en cuanto a evidencias, más que suficiente para montar uno muchísimo mejor, no hacemos nada y casi que has nos da vergüenza hablar de ello… Así nos va…
De hecho la misma empresa ya abrió otro parque similar sobre Atlantis en Dubai, pero aquí, ni siquiera se interesan por negociar con ella para que haya uno en Europa, que de momento no hay ninguno, y como no nos espabilemos, lo terminarán montando en Alemania o Inglaterra, o puede incluso que hasta en Rusia… O sea, en lugares sin ninguna relación con la Atlántida…
http://www.atlantis.com
Siento una gran ¡Impotencia! por ver como aquí ni se inmutan los que más deberían interesarse por echar a rodar todos estos proyectos que no solo traerían mayor prestigio histórico y académico a toda Iberia, sino que hasta mejorarían bastante la economía, generándose miles de puestos de trabajos y, por consiguiente, miles de familias españolas salvadas de la crisis… Pero cada vez que lo he intentado (llevo desde el 2003 intentándolo) en el mejor de los casos sólo recibo una sonrisa burlona, porque en la mayoría ni siquiera un simple acuse de recibo… Así nos va, así nos va…
Así que creo que voy a tener que hacer lo mismo que Colón… Presentarme ante las autoridades de Portugal, no me extrañaría que se repitiera la lección histórica, y que fueran de nuevo los portugueses mejores visionarios. A fin de cuentas Portugal también formaba parte del Imperio de Atlantis, así que les voy a proponer no solo que me ayuden con las investigaciones de la búsqueda de huellas Atlantes en su país sino con el proyecto del Parque Acuático de Aventuras de Atlantis en el Algarve, para que quede bien cerca de los españoles, ya que aquí a nadie le importa un pepino…
+ info relacionada:
http://georgeosdiazmontexano.wordpress.com/tag/buscandolaatlantida/
Protegido: Documental Buscando la Atlántida en Doñana, Huelva, Cádiz, Sevilla, Andalucía, España ¡Otro caso de abuso y plagio contra mi obra! 20 de septiembre de 2012
Posted by Georgeos Díaz-Montexano in Antiguas Civilizaciones, Antiguo Egipto, Arqueología, Atlantis, Atlantología, Atlantologia Histórica, Atlántida, Buscando la Atlántida, Documentales, Noticias, Platón, Plato, Plato's Atlantis, Sismología, Tartesos, Tartessos, Tartessus, Timeo, Tsunamis, Videos.Tags: Antiguo Egipto, Atlantico, Atlantida, Atlantis, buscandolaatlantida, Cadiz, Claudio Lozano, Columnas de Hercules, CSIC, Díaz-Montexano, documental, Gadeira, Gades, Gadira, Georgeos Diaz, Georgeos Diaz-Montexano, Gibraltar, Golfo de Cadiz, Huelva, José Rafael Gómez, Juan Antonio Morales, Lorenzo Bueno, Manuel Pimentel, Monik Perz, National Geographic Channel, National Geographic Society, Pielago del Atlantico, Platón, Plato, situacion, Timeo, ubicacion
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