Historiadora de la UNED afirma que los egipcios no tenían un nombre para el ‘mar’ antes de los Hicsos.


Profesora titular de Historia Antigua de la UNED afirma que no existieron los “Pueblos del Mar” porque los egipcios ni siquiera tenían una palabra para designar el Mar.

La célebre Dra. Ana Máría Vázquez Hoys, profesora titular de Historia Antigua en la UNED, ofrece -generosamente- unas lecciones de Historia en un Grupo de facebook, donde sostiene que los “Pueblos del Mar” de los textos egipcios no existieron, que es una invención, que no aparece la palabra ‘mar’ escrita por ninguna parte junto a los mismos, y que, de hecho, los egipcios ni siquiera tenían una palabra para ‘mar’… ¡Asombroso! Veamos sus afirmaciones:

“Tutankhamón.Ed.Laberinto.tbién escrito por mi en el que entre otras cosas hablo de Los pueblos( fantasma) del Mar…porque NO EXISTIERON…” … “También está todo explicado en mi manual de Historia de Grecia de ed.Sanz y Torres…Hace tiempo q Alejandra Nibbi negó la ecistencia de dichos pueblos..una mala lectura del término que egipcio en Medinet Habu…porque los egipcios NUNCA usaron el término MAR…Carpe diem.” … Los pueblos del mar no pueden figurar en un relieve donde los jeroglificos no tienen la palabra “mar”.…Es una mala traduccion.Alejandra Nibbi propone que eran “del delta”…Todo lo demas es pura INVENCION…”

Con todos mis respetos hacia la Dra. Ana Vázquez Hoys, pero la palabra usada por los egipcios como genérico de ‘mar’, sí aparece mencionada y como epíteto de varios de los pueblos englobados como “pueblos del mar” como los Ekuesh, los Sherdana, los Tursha, los Weshesh y los Shekelesh llevan el epítieto de ‘pA-yma’ o ‘pA-ywma’, o sea, “del mar” (Lit.  “de el-mar”), en los relieves del Templo de Ramsés III de Medinat Habu y en otros lugares y hasta en papiros. Esta palabra, ym (yam), ciertamente fue tomada a partir de pueblos semitas, donde ya significaba ‘mar’, y así tenemos que el dios del mar recibía el mismo nombre, Ym (Yam), en tales poblaciones semíticas.

Por otra parte, los egipcios sí tenían palabras para designar al ‘mar’; al menos desde los tiempos de las Pirámides. Es que es de mero sentido común, que si los egipcios se hallaban entre dos mares (Mar Rojo y Mediterráneo) y se sabe que navegaron por alta mar (al menos por el Mar Rojo en dirección al país de Punt) que ellos tuvieran aunque sea una voz para referirse al mar. Y de hecho así fue, tenían no una sino cuatro: wAD-wr (El Gran Azul verdoso o Verdiazul), genérico para mar y océano desde los tiempos de las pirámides hasta finales del Imperio Medio, que después de los Hicsos (Hyksso-Minoicos), siguió usándose de modo alternado con nuevas voces como pA-ym o ym, ‘mar’, de origen semita, y las denominaciones egipcias, Sn-wr, “El Gran Anillo, Círculo o Circuito” (Océano que lo rodea todo y muy probablemente Océano occidental o Atlántico) y pXr-wr, “El Gran Rodeo o la Gran Espiral”, ‘Océano del Sur’ (Mar Rojo, Golfo Pérsico e Índico occidental).

En los mismos textos egipcios vemos como algunos de los “Pueblos del Mar” son descritos unas veces con la forma semítica ym, ‘mar’, y otras con la forma tradicional egipcia, usada desde los tiempos de las pirámides como un genérico para referirse al mar y al océano, wAD-wr (Uadyur), con lo que se demuestra que ambas voces significan justo lo mismo, ‘mar’.

Todo lo anterior está más que suficientemente documentado con numerosas inscripciones y ejemplos, perfectamente coherentes en su contexto, además de por inscripciones bilingües. Insisto, no sé cómo alguien puede siquiera pensar que una civilización como la egipcia, situada entre dos mares (Mediterráneo y Mar Rojo) no iba a tener ni siquiera una palabra para ‘mar’.

Si la profesora titular de Historia Antigua en la UNED, escritora de varios libros sobre tal materia, lo desea, puedo mostrarle cuántos registros (son numerosos) hay de términos para ‘mar’ y hasta para designar el ‘Océano’ mismo.

En fin, que no se trata de ningún invento. En todo caso, de cierto desconocimiento en materia de textos jeroglíficos de la persona que la Dra. Vázquez Hoys ha usado como fuente: la Dra. Alessandra Nibbi, que de hecho, en 1972 publicó una obra (The Sea Peoples and Egypt) donde defendía estas mismas ideas, pero que no se sostienen de ningún modo. Ella no tuvo en cuenta ciertas referencias y testimonios epigráficos que refutan sus especulaciones, dio muestras de cierto desconocimiento en materia de lengua y escritura egipcia y, peor aún, cometió serios errores como afirmar que los egipcios no tenían ningún término para referirse al mar antes de los hicsos, y que después de estos solo usaron la voz ym (Mar) o la expresión pA-ym (El Mar), supuestamente aportada por ellos mismos, cuando lo cierto es que siguieron usando las demás formas conocidas ya desde los tiempos de las pirámides, como wAD-wr, y otras que surgieron a partir de las Dinastías XVIII y XIX, como Sn-wr, “el Gran Circuito o Anillo”, usado para denominar al Océano que rodea todo o pXr-wr, “el Gran Rodeo” o la “Gran Espiral”, nombre dado al océano por la parte del Mar Rojo hasta el Golfo Pérsico.

En cuanto a la forma más antigua, wAD-wr, “el Gran Verdiazul o Azul verdoso”, nombre usado desde los tiempos de la pirámides como un genérico de mar y del océano, a partir del Imperio Nuevo comienza a usarse como término preferente para referirse al Mar Mediterráneo. En el gran lexicón de lengua egipcia, Thesaurus Linguae Aegyptiae (TLA), se recogen 86 testimonios del uso del término wAD-wr como genérico para ‘mar’, desde los tiempos de las pirámides hasta los tiempos ptolemaicos, es decir, durante casi toda la historia literaria del Antiguo Egipto.

En los Textos de los Ataúdes y Sarcófagos del Imperio Medio la misma voz wAD-wr, “el Gran Azul verdoso”, es usado como genérico de mar y océano, para describir a un remoto mar occidental de aguas frías, y tan vasto e inconmensurable, que se dice en tales textos (TAS 466) que sus dimensiones (largo y ancho) no eran conocidas ni siquiera por el mismo Osiris. La Dra. Nibbi nada dice de estas importantes referencias que refutan por completo sus especulaciones. Doy por sentado -actuando de buena fe- que fue porque no las conocería, y no por querer ocultar evidencia contraria.

He revisado todos los registros conocidos (publicados) del término wAD-wr, y no existe nada contradictorio que realmente obligue a pensar que era una denominación exclusiva par el Nilo como tan obsesivamente han sostenido Nibbi y Vandersleyen. Su uso generalizado era para denominar al Océano, un sinónimo del Nun, pero como el nombre físico o geográfico -épico y metafórico- del gran Océano que rodea todo el mundo y que abarca todas las aguas: saladas y dulces, incluidas las del Nilo, por supuesto, y también las aguas de todos los lagos. Mientras que el Nun era el nombre sagrado, divino y mágico-religioso, del mismo Océano, pero en el otro plano, en una dimensión más celestial que terrestre.

El wAD-wr es la fuente de agua primordial de la que emanan todas las aguas. Por eso se aplica en casi todos los casos y contextos. Así pues, el wAD-wr es el océano que rodea el mundo por todas partes, y por tanto, es el Mar Rojo, es el Mar Mediterráneo, y es el Mar Occidental (Atlántico), y es el Nilo y el gran lago del Fayum. Y de ahí que en las fuentes griegas se dijera que los egipcios consideraban al Nilo como el mismo Okeanos (Océano) o como una emanación de este.

Así que todos tienen razón, tanto los que durante siglo y medio han traducido wAD-wr -en determinados contextos muy claros y precisos- como mar, como los que creen que debe referirse al Nilo o a una laguna en el Fayum, en otros contextos.

No hay ningún problema. No hay ningún enigma. No hay siquiera contradicción. Sencillamente, el wAD-wr es la gran masa acuática, “Gran Azul verde o Verde Azul (una gama de colores del Azul a verde)”, el gran océano primigenio del que emanan todos los ríos, mares y lagos.

Lo que no entiendo es cómo todo lo anterior -que pude fácilmente verificar revisando los usos y sus contextos- no ha sido advertido por los egiptólogos que desde la publicación de Nibbi en la década de los 70 y la de Vandersleyen a finales de los 90, se desgastan en absurdas discusiones.

Sólo como adelanto, y porque siempre me gusta sustentar mis argumentos con evidencias o pruebas indiciarias, cuando menos, os dejo algunas de las evidencias -en este caso- donde se mencionan a dos de tales pueblos como “Pueblos del Mar” usándose la forma de origen semita, ym, ‘mar’.

Ejemplos de inscripciones donde se menciona el 'mar' junto a "Pueblos del Mar" y en el Templo de Medinat Habu de Ramsés III, donde también se menciona el mar y el océano.

Ejemplos de inscripciones donde se menciona el ‘mar’ junto a “Pueblos del Mar” y en el Templo de Medinat Habu de Ramsés III, donde también se menciona el mar y el océano.

Tumba de Rej-mi-ra, hallada en Tebas, de la Dinastía XVIII (tiempos de Tutmosis II). Se representaron a unos pueblos extranjeros con el aspecto de los Minoicos o Egeos, y justo encima de estos se les identifica como procedentes del páis de Kefti, que parece haber sido la misma Creta, y de “las islas del medio del mar, el Gran Azul verdoso (wAD-wr)”.

Minoicos o Egeos del páis de Kefti (¿Creta?) de la tumba de Rej-mi-Ra (Dinastía XVIII).

Minoicos o Egeos del páis de Kefti (¿Creta?) de la tumba de Rej-mi-Ra (Dinastía XVIII).

Comienzo de la inscripción escrita en la tumba de Rej-mi-Ra (Dinastía XVIII), encima de los extranjeros tipo Minoicos o Egeos que provienen de Kefti y de las islas en medio del mar,

Comienzo de la inscripción escrita en la tumba de Rej-mi-Ra (Dinastía XVIII), encima de los extranjeros tipo Minoicos o Egeos que provienen de Kefti y de las islas en medio del mar,

Los mismos extranjeros tipo isleños mediterráneos aparecen en las tumbas de User-Amon, Men-Jeper-Ra-Seneb y Amen-em-Hab con el mismo texto que los identifica como provenientes de todas las “islas del medio (del corazón) del mar (el Gran Azul verdoso o wAD-wr)”, del mismo mar del que algunos textos dicen que son algunos de los pueblos del mar, que a partir de la Dinastía XVIII comenzó a ser usado, preferentemente como epiteto del Mediterráneo, aunque también se usó como epíteto del Mar Rojo, por ser, precisamente, el Gran Azul verdoso o Gran Verdiazul, el nombre dado a todo el Océano que rodea el mundo.

En una inscripción conocida como “El Decreto de Abydos de Seti” hallado en Nauri, entre Sesebi y la tercera Catarata, se describe la majestuosidad del Templo de Abydos de Seti I, y al referirse a su lago sagrado, situado frente al mismo templo, y compararse la grandeza del mismo con la del wAD-wr, se muestra un claro uso del nombre de esta gran superficie acuática del wAD-wr (Gran Azul-Verdoso) para referirse al océano, pues se dice que su circunferencia o circuito (se usa la palabra Sn.w: ‘anillo’, ‘círculo’, ‘circuito’, ‘circunferencia’) no se conoce cuando se mira, o sea, hasta donde alcanza la vista. Veamos el pasaje:

Transcripción: “…Si [m]-[bbAHb] =s mi wAD-wr nn rx =tw Sn.w =fm gmH. ntf bAq mi inm xsbD Hr.i-ib =f m Twf Hr iz.y.(Pl.) zSn.(Pl.) HrbaH m Xr.t-hrw…”

Traducción“…El lago en frente suyo (del templo sagrado de Abydos) es como el Océano (Gran Azul-Verdoso) que no se conoce su circunferencia cuando se mira. Es claro como el color del lapislázuli y su centro consiste de plantas de papiro, de cañas y de loto con abundancia suficiente para las necesidades diarias…” (Traducción de Georgeos Díaz-Monexano, 2013).

Queda más que claro que no se refiere al mismo río Nilo sino al Océano, pues se trata de una gran masa acuática de forma anular o circular, no lineal alargada, como una cuerda o serpentiforme, como es siempre un río. Por tanto, en este contexto, wAD-wr (Gran Azul-Verdoso) es el Océano que rodea la tierra entera, el mismo que también era llamado, desde los tiempos de las Pirámides como Sn.w-wr, es decir, el “Gran Circuito, Círculo o Anillo”. Así vemos en los Textos de las Pirámides (TP, 628-629), donde leemos: “…estás completo y (eres) grande en tu nombre de mar (wAD-wr); mira, eres grande y redondo en tu nombre de Océano (Sn-wr: Gran Circuito); mira, eres circular y redondo, como el círculo que rodea las Islas del Egeo (HA.w-nbw.t), mira eres redondo y grande como el Océano Occidental (Sn-aA-sk: Lit. “Gran Circuito del Ocaso”)…”.

Como se ha visto también, el color del sagrado lago del Templo de Abydos de Seti, que se compara con el Océano (Gran Azul-Verdoso) es como el lapislázuli claro, o sea, azul claro, lo que demuestra también lo que ya había sido advertido por otros filólogos y egiptólogos (especialmente por Lesko) de que el color wAD, en realidad representa una gama de colores que va desde el azul (como el lapislázuli) hasta el verde, aunque generalmente un color intermedio, Azul-Verde, similar al turquesa. Mientras que en los mapas de las regiones paradisíacas del Occidente -realizados desde el Imperio Medio- vemos que el color predominante con el que se identifica el wAD-wr es azul o azul con algo de verde, pero predominando el azul, es decir, que en la mayoría de los casos se aprecia mucho más azul que verde, como en los mares y océanos.

Una de las evidencias epigráficas más recientes que refuta la obsoleta hipótesis -convertida en dogma por autoras/es, como la Dra. Vázquez Hoys- de que los egipcios no tenían ninguna palabra para denominar al mar, antes de las invasiones de los Hicsos, y que wAD-wr (Gran Azul-Verde o Verdiazul) era solo el nombre del río Nilo, en especial de su delta, fue reportada en 1994.(1) El hallazgo se produjo en un asentamiento costero de la ribera occidental del Mar Rojo, casi en línea recta (hacia el Este) de la antigua ciudad de Gbty (Coptos). Un asentamiento con posible astillero que sirvió como punto de partida para una expedición hacia las Minas de Punt. En el mismo sitio arqueológico fue hallada una una estela con una inscripción donde se acredita el uso de la forma wAD-wr para designar al mismo Mar Rojo, por tanto, otra evidencia de que dicha voz era un genérico para cualquier gran (wr) extensión acuática, cuya coloración se pudiera describir dentro de la gama de colores que va desde el azul al verde, especialmente el Verdiazul o Azul verdoso (wAd). Por tanto, se podía usar lo mismo para referirse al Nilo que a cualquiera de los mares y al océano mismo, como de hecho se constata en los Textos de los Ataúdes y Sarcófagos como epíteto del mismo Océano Primordial, Nu o Nun.

Transliteración de la Estela de Ameny, hallada junto al Mar Rojo.

Transliteración de la Estela de Ameny, hallada junto al Mar Rojo

Transliteración de la Estela de Ameny, hallada junto al Mar Rojo

Traducción: ” [ ... ] El Rey del Alto y Bajo Egipto Jeper-ka-ra, que viva por siempre jamás. Su Majestad ordenó al noble príncipe [ ... ] visir [ ... ] responsable de seis cortes superiores, Inityfiker, construir esta flota en los astilleros de Coptos para alcanzar las Minas de Punt, con el fin de lograr (un viaje) de ida y vuelta en paz (sano y salvo), y proporcionar todo el equipo necesario para el trabajo, de manera que sea eficiente y más completo que cualquier cosa hecha antes en este país. Y  (él) actuó en la forma más eficaz, de acuerdo con lo ordenado por la Majestad del Palacio. Así pues, el heraldo Ameny, hijo de Mentuhotep, estaba en la costa (2) del Gran Azul-Verde (mar), ocupado construyendo estos barcos en compañía del Gran Consejo de Ta-Ur de la Cabeza del Sur que estaban con él. Las personas que se encontraban en la costa del Gran Azul-Verde (mar), formando la tropa que acompaña al Heraldo son: 50 como escoltas del Señor (Vida, Prosperidad y Salud); 1 mayordomo del Gran Consejo; 500 de la tripulación del Señor (Vida, Prosperidad y Salud); 5 escribas del Gran Consejo y 3.200 personas de la ciudad (¿de Coptos?).” (3)

REFERENCIAS

1. C. Obsomer, Sésostris I er , p. 712-713 ; D. Farout, «La carrière du wḥmw Ameny et l’organisation des expéditions au ouadi Hammamat au Moyen Empire», Bulletin de l’Institut français d’Archéologie orientale 94, 1994, p. 144 ; Id., «Des expéditions en mer Rouge au début de la XII e dynastie», Égypte Afrique et Orient 41, 2006, p. 44-45.
2. jdb (idb), s puede traducir lo mismo costa que orilla o ribera.
3. Traducción de Georgeos Díaz-Montexano, 2013.

Fuente: http://www.facebook.com/groups/548170688546065/permalink/736678209695311/

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2 Respuestas a “Historiadora de la UNED afirma que los egipcios no tenían un nombre para el ‘mar’ antes de los Hicsos.

  1. Por lo poco que he leído yo sobre los egipcios, claro que conocían el concepto de “mar” y parece ser que diferenciaban bien entre el Mediterráneo (la gran extensión verde) y los lejanos océanos (Atlántico, Índico…). Respecto de los Pueblos del Mar, parece ser que se trataba de descendientes / excedentes de Hallstatt, emparentados con los protoceltas y que pasaron por los Balcanes antes de alcanzar Oriente Próximo (Schmoekel – “Die Indoeuropäer”)

  2. yo veo que, por una deducción que puede hacer cualquier niño de teta, los egipcios sabían, tenían que saber, lo que es el mar. Es como decir que no tenían una palabra para arena o río. Otra cosa es que esa palabra del documento, quiera o no decir eso. Yo, que he leído con gran apasionamiento, el libro “las golondrinas de Tartessos”, también he leído un artículo por lo menos que rebate sus teorías basándose en investigaciones del autor, que no es un aficionado. Entre lingüistas y filólogos de profesión (especializados en lenguas antiguas, (o que han dedicado lo más de su esfuerzo a su estudio) hay tal cantidad de opiniones diferentes, o directamente contrarias, que me parece de un maximalismo irreflexivo el negar otras opiniones. ara muestra la confrontación ya casi crónica en España, sobre vascoiberismo sí, o no = teorías favorables proindoeuropeismo de lenguas como el ibero y el tartesio o del sudoeste,Esta confrontación dura desde que tengo uso de razón sobre estos temas. Y se pasa de la predominancia de una a otra, como alguien que puede pasarse del Real Madrid al Atlético. parece como si surgieran una especie de modas pendulares.

    Y conste que me gusta, y tiene su base (pero que de momento es parcial, por lo menos con los datos que proporciona su libro citado) la teoría de doña Ana sobre la escritura antigua del sudoeste, y que tiene indicios sugestivos y positivamente basados. Pero no son la ley de dios, ni mucho menos. No se da ni un dato terminante en su libro. De este tipo de convicciones petrificadas y de rigidez acientifica, estamos curados de espanto en arqueología y en multitud de ciencias. El fundamento de la ciencia es preguntarse por qué. y no dictar totalitariamente el qué, como cuando, donde, etc. Y hablando de aficionados, la propia doña Ana es la que se queja del anquilosamiento de las teorías del pensamiento oficial.

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