Poseidón, dios de los mares, por Monik Perz, 2009

Poseidón y el caballo. Una antigua religión occidental.


Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS), Agosto de 2009.

Siempre ha sido un misterio el hecho de que los griegos asociaran al caballo con el dios de las aguas. De hecho, hasta la fecha ningún especialista en antiguos mitos había encontrado ninguna relación lógica que permitiera explicar por qué un équido se convirtió en el animal por excelencia tributo y símbolo del dios de las aguas Poseidón, o Neptuno según los romanos. El autor ha hallado evidencias que demuestran que la relación entre los équidos y una divinidad de las aguas debió surgir desde mucho antes del origen de la civilización griega. Su origen se remontaría a la época pre-indoeuropea. La clave fundamental ha sido detectada en las raíces reconstruidas de la lengua indoeuropea, donde ya existían dos palabras o raíces para referirse al “agua” y al “caballo” con una misma secuencia fonética.

*ekuâ, idg., F.: nhd. Stute; ne. mare (F.); RB.: Pokorny 301; Vw.: s. *e¨øos

*ekuos, idg., M.: nhd. Pferd; ne. horse (N.); RB.: Pokorny 301 (444/25), ind., iran., phryg./dak., gr., ill., ital., kelt., germ., balt., toch., heth.?; Vw.: s. *e¨øõ; W.: gr. †ppoj (híppos), M., Pferd; s. gr. ƒppÒdromoj (hippódromos), M., Pferderennbahn; mhd. podrom, poderõman. pa-OErei-m-r, st. M. (a), Hippodrom in Konstantinopel; W.: lat. equus, M., Pferd, Ross, Hengst; W.: germ.*ehwa-, *ehwaz, st. M. (a), Pferd, e-Rune; got. aí¸-s*? 1, st. M. (a), Pferd, e-Rune; W.: germ. *ehwa-, *ehwaz, st. M. (a), Pferd, e-Rune; s. got. eyz? 1, st. M. (a), Pferd?, e-Rune (Lehmann E5); W.: germ. *ehwa-, *ehwaz, st. M. (a), Pferd, e-Rune; an. jær, st. M. (a), Pferd; W.: germ. *ehwa-, *ehwaz, st. M. (a), Pferd, Streitross, e-Rune; ae. eoh, st. M. (a), st. N. (a), Pferd; W.: germ. *ehwa-, *ehwaz, st. M. (a), Pferd, Pferdeknecht, Ross, e-Rune; as. *eh-u?, Sb., Pferd, Ross.

Pero Pokorny olvida mencionar (o no la conocía) la palabra española yeguâ, “mare”, cuya raíz es muy antigua, y al parecer desciende de una forma primitiva *yekuâ o *iekuâ pues, en el español la mayoría de las palabras que hoy comienza con y griega, en el pasado se escribía con diptongos o semivocales. Ia=Ya, Ie=Ye, Io=Yo, Iu=Yu. De esta manera, la forma antigua usada para yegua, que sería *iekuâ, se aproxima más a la forma IE reconstruida como *ekuâ, “yegua”. De todos los idiomas de origen indoeuropeo, solamente el español presenta una forma mucho más arcaica para denominar a la yegua (yeguâ), y por consiguiente más próxima a la reconstruida raíz IE primitiva. Con el paso de miles de años, esta sería la evolución: IE *ekuâ (yegua) > *iekuâ > *yekuâ > castellano yegua. Otra lengua muy antigua (más que el latín y el griego), conocida como Tocario B, presenta una forma muy parecida a la española para yegua; dicha forma es yakwe.

Veamos ahora la raíz IE reconstruida para el agua:

*akuâ, *ekuâ, *eku-, idg., Sb.: nhd. Wasser, Fluss; ne. water (N.); RB.: Pokorny 23 (48/48), ind.?, ill., ital., kelt.?, germ., slaw., toch., heth.; W.: lat. aqua, F., Wasser; W.: s. lat. aquilo, M., Nordwind, »schwarzer Stürmer«; W.: s. lat. aquilus, Adj., dunkel, dunkelbraun, schwarzbraun; W.: s. lat. aquila, F., »Dunkler«, Adler; W.: germ. *ahwæ, *ahwjæ, st. F. (æ), Wasser; got. a¸-a 7, st. F. (æ), Fluss, Gewässer (, Lehmann A60); W.: germ. *ahwæ, *ahwjæ, st. F. (æ), Wasser?; an. õ (1), st. F. (æ), Fluss; W.: germ. *ahwæ, *ahwjæ, st. F. (æ), Wasser?; ae. éa (1), F. (kons.), Wasser, Fluss; W.: germ. *ahwæ, *ahwjæ, st. F. (æ), Wasser; as. ah-a 2, õ*, st. F. (æ), Wasser, Fluss; mnd. ahõh, Althochdeutsches Wörterbuch, hg. v. Karg-Gasterstädt, E./Frings, T.; W.: germ. *ahwæ, *ahwjæ, st. F. (æ), Wasser; ahd. aha (3) 65, st. F. (æ), Ache, Fluss, Wasser; mhd. ahe, st. F., Fluss, Wasser; nhd. (dial.) Ache, Ach, F., Ache, Schmeller 1, 21, Fischer 1, 88, Schweiz. Id. 1, 63 (, EWAhd 1, 99); W.: germ. *ahwæ, *ahwjæ, st. F. (æ), Wasser; s. ahd. agaleia 40, sw. F. (n), st. F. (æ)?, Kreuzdorn?, Karde, Akelei (, EWAhd 1, 76?); mhd. ageleie, agleie, F., Akelei; nhd. Aglei, F., Akelei, DW 1, 190; W.: s. germ. *awi, Sb., Au, Wasserland, Insel; got. *aw-i- (1), Sb., Au; W.: s. germ. *awjæ, st. F. (æ), Au, Wasserland, Wasser, Insel; an. ey (1), st. F. (jæ), Insel; W.: s. germ. *awjæ, st. F. (æ), Au, Wasserland, Insel; vgl. ae. íeg, Æg, Ðg, st. F. (jæ), Insel; W.: s. germ. *awjæ, st. F. (æ), Au, Wasserland, Wasser, Insel; afries. õ (1) 20 und häufiger, Ð (1), st. F. (æ), Wasser, Fluss; W.: s. germ. *awjæ, st. F. (æ), Au, Wasserland, Wasser, Insel; as. *ôia?, st. F. (æ), Au; W.: s. germ. *awjæ, st. F. (æ), Au, Wasserland, Wasser, Insel; ahd. ouwa* 1, st. F. (æ), »Aue«, Wiese, Insel; mhd. ouwe, st. F., Insel, Wasser, Strom; nhd. Aue, F., Aue, wasserumflossenes Land, feuchter Grund, Wiese, DW 1, 601; W.: vgl. germ. *akwari-, *aquari-, M., Wasserkessel?; ahd. agari 2, st. N. (ja), Kessel, Wassergefäß (, EWAhd 1, 83?); mhd. eger, st. N., Wassergefäß, Kessel; nhd. (bay.) Eger ?, N., Wassergefäß, Kessel, Kübel, Schmeller 1, 51; W.: vgl. ahd. agedoht* 2, st. M. (a)?, st. F. (i)?, Röhre, Abzugsgraben; vgl. mhd. aducht, M., Röhre, Abzugsgraben; hageducht, F., Röhre, Abzugsgraben.

Es evidente que existe una innegable relación entre los conceptos IE del “agua” o de lo “acuático” y los “caballos”. Pues le voz IE *ekuâ, lo mismo significaba yegua, que agua.

Estos son los datos que obtenemos según Pokorny. Pero los estudios sobre el IE han avanzado mucho, y actualmente existen algunas pequeñas diferencias sobre estas raíces. Por ejemplo, caballo, en IE ahora se reconstruye como *ekwo (con w en vez de u y sin la s final de Pokorny), y yegua, se reconstruye como *ekwâ (con w en vez de u). En cualquier caso, se trata de sutiles diferencias que no invalidan la hipótesis que proponemos sobre un origen pre-indoeuropeo o proto-indoeuropeo (PIE) de la relación simbólica o mágico-religiosa entre los caballos (*Ekwo/*Ekuâ) y una divinidad de las “aguas” (*Akwâ).

De la misma manera que se admite que el griego hippos derivó de una forma IE como *ekwo/s, se admite que la diosa indoeuropea o céltica Epona fue la “diosa de los caballos”. La evolución del nombre de esta divinidad -a la que al parecer también se le rindió culto antiguo en Iberia- sería la siguiente: PIE *Ekwo/n, “divinidad masculina de los caballos” > PIE *Ekwo/n-a, “divinidad femenina de los caballos” (pareja del dios PIE *Ekwon) > proto-céltico (PKel.) *Epwona (pareja del dios PKel. de los caballos, *Epwon) > Epona, “diosa de los caballos”.

Si aceptamos que en el vocabulario IE existían dos palabras con una misma raíz para denominar a las “yeguas” (o a los équidos en general) y a las “aguas”, debemos entonces aceptar que una de las dos es un préstamo no-indoeuropeo o de alguna lengua pre-indoeuropea o bien que ambos términos se fundieron en una misma raíz por motivos religiosos, pues es obvio que un caballo o una yegua no tiene absolutamente nada que ver con el agua, para que pudieran derivar ambas palabras de una misma raíz. Es obvio que no se puede explicar como una evolución natural. Se trata de una asociación de conceptos e ideas meramente artificiales, impuestas por algún motivo de fuerza mayor que solamente podría ser de tipo mágico-religioso.

El nombre de Poseidón

La raíz griega πoσει (pósei; dat y acc de Pósis), podría haber estado presente en el origen del nombre de Posei-dôn, pues además de usarse para “marido, esposo, compañero”, también se usaba para bebida, y la acción de beber, mientras que Dôn (aor de δoδωμι) se traducía como dar, otorgar; de manera que Posei-dôn, sería entonces el (dios) que da de beber, lo que justificaría su identificación y funcionalidad principal como dios de la aguas, fundamentalmente de las fuentes y de los pozos; sin duda, unas funciones mucho más antiguas que su asociación con el mar. Estas raíces demuestran que para los antiguos griegos el dios Poseidón sería -en un principio- una divinidad estrictamente relacionada con las fuentes de agua potable, o sea, el dios que proporcionaba el agua para beber, el dios que daba de beber a los humanos. Con el tiempo, y con toda seguridad por contacto con pueblos marineros que también rendían culto a los caballos, se terminaría asociando con alguna divinidad marina extranjera, de manera que su imperio de las aguas potables también terminó expandiéndose hacia todas las aguas existentes, en especial hacia las aguas marinas. Este hecho debió ocurrir ante de los tiempos de Homero, pues ya en la literatura del siglo VIII Poseidón aparece como una divinidad con claras funciones marinas.

Ahora debemos preguntarnos cómo es que surge entre los antiguos griegos esa estrecha relación simbólica entre Poseidón y los caballos; ¿cómo pudo el caballo (y la yegua) convertirse en uno de los símbolos o tributos más importantes de esta divinidad, que sin dudas era esencialmente acuática?. Ya hemos visto como no existe ninguna relación fonética ni semántica entre el nombre del dios Poseidón y el nombre griego usado para denominar a los équidos, hippos. Pero en cambio hemos visto que, en el idioma IE reconstruido, tanto los équidos como las aguas compartían la misma raíz fonética. Con los datos hasta ahora expuestos, nos permitimos pues proponer una hipótesis que podría explicar esta extraña asociación entre Poseidón, una divinidad acuática y los équidos. Nuestra propuesta es que los griegos, antes de finalizar la Edad del Bronce (con más probabilidad a finales del Calcolítico), contactaron con algún pueblo europeo con importante tradición marina que a la vez practicaba un culto muy importante a los caballos. Este pueblo X tendría en su vocabulario palabras similares para denominar al agua y a los équidos. Podría ser de origen IE, como los que poblaron el Latium, cuyo lenguaje más conocido y expandido, el latín, tenía la palabra aqua, para agua y equa, para yegua, o bien podría tratarse de un pueblo con contacto directo hacia el mar de lengua no-indoeuropea como los vascos, en cuyo vocabulario hallamos que la palabra para agua de mar, ge-zal, presenta un parentesco innegable –en uno de sus morfemas- con la usada para caballo, en euskera zal-di, done al parecer se halla una raíz en zal, que muy probablemente podría estár relacionada con una lengua de origen céltico como el Old. Irish sál, mar, y el latín sal, sal (en sentido poético, mar). Todo parece indicar que los griegos adoptaron el culto a Poseidón, o al menos su asociación con el mar, el agua y el caballo, a través de un contacto con algún pueblo de origen indoeuropeo que como el latino heredó la misma raíz para las palabras agua y yegua (o caballo). La lista de candidatos no es muy grande. De hecho, solamente podríamos pensar en algunos pueblos del occidente europeo, desde Iberia hasta las Islas Británicas e Irlanda, pasando por las costas de la antigua Germania. Veamos los indicios:

Caballo: Early Irish, marc. Old High German, meriha. Norse, marr. Anglo-Saxon, mearh. Latin, equus.

Mar: Irish, muir. Old Irish, muir (gen. mora); ler. German, meer. Latin, marê. Castellano, mar.

Agua: Castellano, agua. Latin, aqua.

Yegua: Old Irish, lair. Old High German, marah. Castellano, yegua.

En el caso de las lenguas germánicas, y castellana, debemos descartar las palabras para denominar al mar, por que muy probablemente tengan un origen latino. Pero hay que señalar que en el latín (ni en el IE) existe ninguna palabra para denominar a los équidos cuya raíz sea similar a la de mar, por lo que debe asumirse que las palabras Germánicas y Gaélicas con esta raíz *mar- tiene un origen distinto y pre-indoeuropeo.

Este breve análisis demuestra que muy probablemente los únicos pueblos de la Europa occidental que potencialmente tenían raíces similares para nombrar a los équidos y al agua o al mar son los pueblos célticos, que como es sabido se extendieron por casi toda la Europa extrema occidental, fundamentalmente por la Galia, Irlanda , Escocia y la Península Ibérica; y de todos estos pueblos célticos del occidente, los que más contacto tuvieron con los griegos fueron los celtas de la Galia y los celtas de Iberia. Los celtas de Irlanda y Escocia apenas tuvieron contacto con el mundo latino (y al aparecer nunca con los griegos) y ya en fechas muy tardías.

Para determinar el origen de esta asociación mágico-religiosa de un culto compartido de équidos con una divinidad de las aguas, debemos no solamente determinar el idioma, también debemos tener en cuenta la época, ya que en los tiempos de Homero (VIII BC) el culto a Poseidôn como dios de las aguas y del mar, y con el caballo plenamente vinculado a sus ritos, ya estaba establecido para esas fechas. Hasta donde ha llegado la arqueología, los griegos recién comenzaban sus exploraciones por el occidente, fundamentalmente por las costas mediterráneas de la Galia e Iberia. Las fechas están muy ajustadas y el margen sería de uno o dos siglos con respecto a la época en que se estima que Homero redactó sus epopeyas, curiosamente, después de haber visitado Iberia, según consta en uno de los más viejos escritos biográficos conocidos, datado entre el siglo VI-IV AC..

En resumen, aunque es muy difícil poder estimar con seguridad cuál sería el pueblo europeo occidental que aportaría a la civilización griega el culto a los caballos vinculado a un dios acuático, al menos podemos tener la seguridad que una asociación mágico-religiosa y mitológica como esta solamente pudo darse en un pueblo no griego. Mientras que los datos demuestran que debió haber sucedido bien en un pueblo que hablaba una antigua lengua proto-indoeuropea, o más tarde, en alguno de los pueblos con lenguajes o dialectos célticos, con bastante seguridad del extremo occidente de Europa, ya que no se han detectado palabras para denominar a los équidos y al agua o al mar, compartiendo la misma raíz, en ninguna de las lenguas indoeuropeas conocidas del Este de Europa.

Sospechamos que este culto de los caballos asociado al mar o a las aguas es de origen peninsular ibérico, no solo por la fuerte presencia de poblaciones con lenguaje céltico del tipo más arcaico, sino también porque en Iberia se han hallado las evidencias arqueológicas -concretamente en el arte rupestre- más antiguas conocidas de la domesticación del caballo, y también del arte de la navegación. Aunque de momento, sólo nos movemos por el inestable terreno de las hipótesis.

REFERENCIAS

I Indogermanisches etymologisches Wörterbuch. 2 Bände. Francke Verlag, Bern und München (Bern/Stutgart 1989, 2. Aufl.; Tübingen/Basel 1994, 3. Aufl.); I. Band: S. 1183; II. Band: Register (zusammenstellt Harry Breckenbridge Partridge), S. 495.

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Un pensamiento en “Poseidón y el caballo. Una antigua religión occidental.”

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