Falacias, mentiras, errores y conjeturas más comunes sobre la Atlántida de Platón, no documentadas en las fuentes escritas primarias y secundarias


Falacias, mentiras, invenciones, errores y conjeturas más comunes sobre la Atlántida de Platón, no documentadas en las fuentes escritas primarias y secundarias.

Por Georgeos Díaz-Montexano, 27/09/2007

Reconstrucción de la Metrópolis de la isla/península de la Atlántida de Platón, por la destacada artista visual argentina Monik Perz
http://retratosmonik.webs.tl

Falacias, invenciones y conjeturas no documentadas en los textos antiguos, sistemáticamente sostenidas por los partidarios de una “Atlántida maravillosa” (heterodoxos y esoteristas en su mayoría).

1. La Atlántida fue la “cuna de las civilizaciones”.

En ningún momento en el Timeo ni en el Critias de Platón se dice (ni siquiera se insinúa) que la Atlántida fuera cuna de las Civilizaciones ni de Egipto ni de ninguna otra civilización. Solamente es presentada como una civilización fuerte o poderosa, que colonizó a una cantidad (nunca determinada) de pueblos del interior del Mediterráneo, por un período de tiempo (tampoco indicado).

2. Las pirámides egipcias y mesoamericanas (entre otras), y las construcciones megalíticas, son obras de los sabios arquitectos de la Atlántida.

No existe en el relato de la Atlántida de Platón mención alguna de nada parecido a una pirámide o a un megalito.

3. Los Atlantes eran portadores de grandes poderes tecnológicos que les permitía volar en máquinas voladoras y también alterar el eje magnético de la tierra.

No existe en relato de la Atlántida de Platón mención alguna de ningún tipo de super-tecnología ni de que los atlantes hayan sido portadores y/o transmisores de ningún arcano y misterioso poder. La mayor tecnología descrita (a nivel de ingeniería y arquitectura) es la construcción de canales y acueductos, pero en cualquier caso, esta no puede ser incluida en ningún tipo de super-tecnología misteriosa.

4. Existían varias “Columnas de Hércules” (en el Mediterráneo, en el Atlántico, en el Mar Rojo, en el Índico, etc.)

Todas las fuentes conocidas demuestran que, en los tiempos anteriores a Platón, los griegos solamente conocen, y mencionan claramente a unas únicas “Columnas de Hércules”, las del estrecho marítimo de Gibraltar, junto al Atlántico y la región de Gadeira…

5. En la Atlántida habían piñas y/o cocos.

En las fuentes primarias (códices y manuscritos) del Timeo y el Critias no existe mención a ninguna fruta que se pueda identificar claramente con una piña ni con un coco. Por otro lado, el clima descrito es templado y mediterráneo, pero no tropical, pues lo atlantes cosechaban la tierra dos veces por año, en invierno con las aguas provenientes de Zeus, y en verano mediante la conducción del agua a través de canales, mientras que construían termas y baños calientes (sistemas de calefacción) para los meses de invierno.

6. La Atlántida se hallaba localizada, “más allá” de las Columnas de Hércules”, en el medio del Océano.

En el Timeo se dice claramente “ante las Columnas de Hércules” (προ του στοματóς), en el “piélago del Atlántico” (Ατλαντικου πελαγος). La preposición προ ‘ante/delante’ siempre era usada para ubicar algo que se hallaba muy próximo, por ejemplo, “ante las puertas”, “él estaba delante (a la cabeza) del ejército”, “delante de la desembocadura del río”, etc. En resumen, algo situado siempre al “alcance de la vista”. La expresión “más allá” (en el sentido de lejanía), en griego se expresa con otras preposiciones como περáν, πόρρωθεν, μετά, ἀπό (las cuales no usó Platón para localizar la Atlántida), pero jamás mediante la preposición προ, que siempre denota “posición a la vista”. Por otro lado, la palabra griega que se traduce como Océano, Ωκεανóς, no aparece escrita ni una sola vez dentro del contexto del relato de la Atlántida de Platón en el Timeo ni en el Critias. Así pues, Platón solamente nos informa que Atlantis se hallaba justamente ante la boca del estrecho de Gibraltar, “a la vista”, y esto solamente se puede decir, si la Atlántida estaba –o al menos comenzaba- en un punto muy cercano a las costas que rodean el Golfo de Cádiz ya sea por la parte de Iberia o por la de Marruecos.

Falacias, invenciones y conjeturas no documentadas en los textos antiguos, sistemáticamente sostenidas por los detractores del posible sustrato histórico (ortodoxos y escépticos en su mayoría).

Reconstrucción paleogeográfica de la Atlántida, según Platón (Georgeos Díaz-Montexano).

1. Un continente tan grande como la Atlántida no puede haberse hundido en el Atlántico sin dejar rastro alguno.

No existe en el relato de la Atlántida de Platón mención alguna a que la misma haya sido un continente. La Atlántida siempre es denominada con la voz griega νῆσος, ‘isla’ (la interpretación académica más extendida), pero también significa ‘península’, o ‘tierra fluvial’ (entre otras acepciones similares); en definitiva, cualquier tipo de “tierra insular” era para los griegos una νῆσος, como lo eran las penínsulas del Peloponeso y Arabia, ambas denominadas también como νῆσος.

2. Platón es la única fuente para la Atlántida, o los atlantes.

No es cierto. Existen otros autores antiguos y bizantinos como Teopompo, Plinio, Diodoro Sículo, Claudio Eliano y Eustacio, entre otros, que también hablan sobre Atlantis, o los atlantes, o sobre una ignota civilización Atlántica, y a juzgar por las diferencias y los elementos originales en cada narración, así como la no mención a Platón, puede sostenerse incluso que bebieron en otras fuentes ajenas a Platón, que en algunos casos parecen ser más antiguas que las usadas por el mismo Platón.

3. No existen referencias sobre la Atlántida, o pueblos atlantes, en época anterior a Platón.

No es cierto. Existen referencias en varios autores griegos y africanos, contemporáneos a Solón y Hecateo como Marcelo, un historiador al parecer anterior incluso a Heráclito, y hasta en un texto -considerado apócrifo- atribuido a un autor fenicio, Sanjuniazón, quien algunos creen vivió antes de los tiempos de Troya, y otros, poco después que Hesíodo. También hallamos evidencia en tradiciones representadas en ritos y en relieves de importantes templos griegos -igualmente anteriores a Platón- como por ejemplo, la referencia (en glosas griegas al margen de los códices) de que el peplo menor de la procesión de la Panatenea, que se hallaba en el Pireo, había sido decorado con imágenes que representaban la lucha entre los atenienses y los atlantes, y también tenemos noticia sobre la existencia -aún a finales del siglo XVIII- de unos relieves en la primitiva naos del Hefestión (actualmente desaparecidos en su mayor parte), que también representaban dicha gesta.

4. La Atlántida es un mito inventado por Platón.

Se trata de una mera opinión o especulación –sin fundamento documental- que simplemente ha sido adoptada casi como un dogma, y que además atenta contra la propia concepción de Platón sobre el mito, para quien este era algo realmente deleznable, símbolo de falsedad histórica. Es por ello, precisamente, que Platón se preocupa de dejar bien claro, tanto el Timeo como en el Critias, que la narración sobre la Atlántida era una “historia verdadera” (αληθινον λογον), “no un mito fabricado” (Tim. 26e), y los mayores expertos en Platón saben que él siempre diferenciaba entre aquello que era un mito, y lo que no lo era y estaba sustentado en “antiguas tradiciones” (εκ παλαιας ακης), justamente como también denomina a la historia del Atlántico. Todo ello sin entrar a valorar la cuestión ética de no concedérsele a Platón el derecho natural a la presunción de inocencia, y honestidad intelectual, invirtiéndose el verdadero valor de la “carga de la prueba”, puesto que quien afirma o sostiene que la narración sobre la Atlántida es un mito inventado por Platón, es quien tiene que aportar pruebas sólidas para sustentar tal afirmación, puesto que Platón niega siempre que lo fuera, y de hecho, no existe ninguna prueba irrefutable que nos obligue a asumir lo contrario.

5. La Atlántida es un mero “recurso literario” inventado por Platón para representar sus ideas políticas sobre el estado ideal.

Es otra opinión especulativa sin un verdadero fundamento objetivo, no solo porque en los diálogos se indica que no es un “mito” o “fábula inventada” sino más bien una “historia verdadera” (αληθινον λογον), basada en “antiguas tradiciones” (εκ παλαιας ακης) sino porque, además, la descripción de la Atlántida no guarda apenas relación con la República de Platón y sus ideas sobre una ciudad-estado ideal, salvo en pequeños detalles generales que son comunes a casi todos los sistemas políticos de gobierno de la antigüedad clásica conocidos en su tiempo.

6. La Atlántida es una ficción de Platón, porque es imposible que 9000 años antes de Solón –en pleno paleolítico- haya podido existir una civilización tan avanzada como la que él describe, típica de la Edad del Bronce.

En los textos en griego (en ninguno de los 72 códices y manuscritos conservados del Timeo y el Critias) no se dice que los atlantes hayan tenido guerra con los atenienses hace 11.560 años (9000 antes de Solón) ni que dicha civilización haya desaparecido en tal fecha. Se trata de un grosero error de interpretación donde se ha confundido la cronología que los sacerdotes egipcios ofrecen a Solón para el origen de la historia, y la antigüedad de sus ciudades — contando desde antes de Solón, para Sais 8000 y para Atenas 9000 (Tim. 23c) — con la fecha del fin de la civilización. De hecho, en realidad la guerra es fijada en los tiempos en que reinaban los reyes de la dinastía micénica de los Cecrópidas (Critias 110a-b), mientras que el final de Atenas (el cual ocurre evidentemente, después de derrotar a la Atlántida) se fija en poco antes de los tiempos del Deucalión, catástrofe que sucedió (según las antiguas cronologías clásicas) alrededor del 1500 AC (+ – 100 años), justamente cuando aún reinaba el legendario fundador de Atenas, Cécrope.

7. La mayoría de los autores de la antigüedad no creyeron en la pretendida historicidad de la Atlántida.

¡Totalmente incierto!. Todo lo contrario. La mayoría sí creyó a Platón y asumió la narración de la Atlántida como una historia verdadera o basada en hechos o acontecimientos históricos remotos, y sólo una minoría dudó de la misma. Incluso hasta los más feroces detractores de la filosofía clásica entre los primeros autores cristianos como Arnobio y Tertuliano no cuestionaron nunca su autenticidad, de hecho, confirieron a la Atlántida el mismo nivel de credibilidad que ellos tenían sobre otros hechos históricos o geológicos asumidos como verdaderos.

8. Aristóteles, el más importante de los discípulos de Platón, no creyó en la Atlántida y dijo que “Platón mismo, tal como la inventó la hizo desaparecer”.

¡Absolutamente Falso! No existe ninguna referencia de Aristóteles (o atribuida al mismo) que sustente esta afirmación. Se trata de un grave error de interpretación de un pasaje de Estrabón sobre unos comentarios de Posidonio, los cuales, lejos de cuestionarla, en realidad ofrecen credibilidad a la historia. Recomendamos al lector la lectura de una extensa investigación documentada sobre esta falacia histórica en el libro “La Atlántida de Platón. El estudio de las fuentes escritas” (Georgeos Díaz, 2000).

9. La Atlántida es una invención de Platón, inspirada en la erupción volcánica del Santorini, y en la civilización minoico-cretense.

Mera especulación que no tiene fundamento alguno documental, puesto que en las fuentes primarias (textos en griego del Timeo y Critias) no existe ninguna mención a nada parecido a una erupción volcánica ni a ningún desastre por fuego; sólo acuático, de tipo sísmico-tsunámico y fluvial. Por otro lado, la descripción de la Atlántida, especialmente de su metrópolis, apenas guarda relación con la civilización minoica más allá de lo meramente general, o común, a todas las antiguas civilizaciones y ciudades-estados de finales del Bronce. Por otro lado, es obvio que Creta -según las fuentes conservadas- jamás ha estado en un mar Atlántico ni al oeste de unas “Columnas de Hércules” ni ha tenido una región llamada Gadeira, tres puntos geográfico-toponímicos claves para la correcta localización e identificación de la Atlántida, que indudablemente ni la isla de Creta ni la de Santorini cumplen.

10. La Atlántida es una invención de Platón, inspirada en la catástrofe de Hélice, ocurrida en el año 373 AC.

Otra simple especulación que, además, no tiene en cuenta las referencias de antiguos autores como el escéptico Timón de Fliunte (citado por Aulio Gellio), Jámblico, Proclo, y el autor desconocido de los “Prolegómenos a la filosofía de Platón”, quienes afirman que Platón había comprado un poema de un autor pitagórico (algunos creen que Timeo de Locris), el cual usó como base principal para redactar la mayor parte del Timeo. De ser ciertas estas referencias (y no hay pruebas que indiquen lo contrario), entonces la historia de la Atlántida podría ser más antigua que el 373 AC, a lo que debemos sumar también la referencia sobre la verificación que hizo en Egipto, Crantor, el primer exégeta de Platón, de la existencia de unas estelas con la misma historia sobre la Atlántida, según sus propias palabras; siendo más que evidente que estos textos egipcios no serían copias del Timeo o el Critias de Platón sino las fuentes originales usadas por Solón, o Platón mismo, tal y como es indicado en dichos diálogos.

Atlantis et Imago Mundi Platonis (Reconstrucción de Georgeos Díaz-Montexano).

11. La Atlántida era “más grande que toda la Libia y el Asia juntas, o reunidas”.

Esta afirmación –si duda alguna la más extendida- de que la Atlántida era “más grande que Libia y Asia juntas” en realidad está sustentada en una deficiente lectura de las fuentes primarias, primero, porque la palabra griega para ‘juntas’, o ‘reunidas’ como tal ni siquiera existe (en ninguno de los códices conocidos) en tal secuencia del Timeo ni en el Critias; segundo, porque la palabra usada, μειζων, como comparativo de μεγας, tenía varios significados importantes y habituales como por ejemplo, ‘mayor’, ‘más poderosa’, ‘más potente’, ‘más importante’, ‘más rica o fértil’, e incluso ‘más vieja’ o ‘más antigua’, siendo este último significado de un uso bastante frecuente. De hecho, el contexto demuestra que las dos únicas veces que se usa μειζων en el relato –en cuanto a la descripción de la Atlántida- se hace dentro de un contexto relacionado con el “gran poder” de ‘expansión’ y ‘conquista’ de Atlantis, nunca en la parte de la descripción geográfica, por lo que una traducción mucho más correcta sería “más poderosa”, o sencillamente, ‘más grandiosa’ (en cuanto a grandeza, importancia o poderío), opción esta que creemos es la correcta, pues varias evidencias en autores antiguos, especialmente en Estrabón, Proclo y Olimpiodoro, confirman lo anterior. Estrabón, a través de una referencia donde al referirse al tamaño de Atlantis dice que era “no más pequeña que un continente”, lo que demuestra que Estrabón -quien con toda seguridad tendría copias bastante cercanas a los originales del Timeo y el Critias de la primera edición docta de la Academia- no leyó por ninguna parte que esta fuera “más grande que toda la Libia y el Asia juntas, o reunidas”, como se ha venido sosteniendo tradicionalmente, al menos desde el Renacimiento. Es evidente que una tierra insular (ya sea una isla o una península) que “no es más pequeña que un continente” (o sea, que un único continente), no puede ser a la vez “más grande que dos continentes juntos”. Estrabón es el testimonio más antiguo que tenemos, y por ello el más próximo a Platón, pero también tenemos a Proclo, el mayor exegeta de Platón que ha existido, y escolarca de la Academia platónica, quien afirma en su comentario al Timeo que μειζων es usado en la historia de la Atlántida por Platón en su sentido de “expansión y alcance del poder atlante”, explicación que también hallamos en el comentario platónico de Olimpiodoro; o sea, que la traducción correcta sería entonces, “más poderosa o más grandiosa (en poder) que Libia y Asia”, Con tal erudita explicación, sin dudas desaparece lo que siempre ha constituido uno de los mayores obstáculos presentados por los escépticos contra la posibilidad de una interpretación histórica de la Atlántida y su posible existencia física o real.

Bibliografía relacionada:

* “La Atlántida de Platón. El estudio de las fuentes escritas” (Georgeos Díaz. Editorial Turpin) Sitio web: http://GeorgeosDiazMontexano.com
* OMNIA PLATONIS OPERA. Manutius & Marcus Musurus. 1513. Timaios & Kritias. Esta edición de Aldo Manucio conocida como de Aldina, es la primera edición completa impresa en griego. Se realizó a partir de una vasta colección de manuscritos griegos adquiridos fundamentalmente en el monasterio del Monte Athos por Constantino Lascaris, y con la ayuda de Lorenzo de Medici.

Enlaces relacionados:

* “Grandes Mentiras, Falacias, y Graves Errores de Ignorancia de Colin Rivas sobre la Atlántida de Platón” (http://www.georgeosdiazmontexano.com/2011/02/25/falacias-errores-y-conjeturas-mas-comunes-sobre-la-atlantida-de-platon-no-documentadas-en-las-fuentes-primarias/)

* “LA ÚNICA UBICACIÓN POSIBLE DE LA ATLÁNTIDA DE PLATÓN. La evidencia lexicográfica” (http://www.georgeosdiazmontexano.com/2011/02/23/la-unica-ubicacion-posible-de-la-atlantida-de-platon-la-evidencia-lexicografica/)

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EL ORIGEN ESTELAR DE LA SABIDURIA EGIPCIA


EL ORIGEN ESTELAR DE LA SABIDURIA EGIPCIA Por Georgeos Díaz-Montexano

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LA PIRÁMIDE DEL GRAN PODER. EL SECRETO TECNOLOGICO DE KHEOPS (La traducción de las inscripciones de la Gran Pirámide)


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Por Georgeos Díaz-Montexano

La “Pirámide del Gran Poder”, el “Secreto” de Kheops, y el “Poderoso Taladro”.

Nombre de Kheops (Jwfwy). Cámaras de Descargas.

Reveladores desciframientos de un conjunto de inscripciones de las llamadas “Cámaras de Descarga” de la Gran Pirámide de Kheops evidencian ciertos mensajes sobre un “misterioso poder o tecnología”, que al parecer conocieron algunos de los maestros constructores del equipo que trabajó en la Gran Pirámide, bien en la construcción de la misma, o en una re-construcción llevada a cabo en los tiempos de Kheops. Inquietantes incógnitas surgen sobre las verdaderas razones del casi “mutismo oficial” existente entre los egiptólogos académicos, respecto al verdadero significado de estas inscripciones… ¿Por qué razón no ha sido publicado ningún estudio científico especializado sobre tan importantes pruebas epigráficas, conocidas ya desde hace más de cien años?

En el año 1996, cuando publiqué mi primer acercamiento epigráfico y lexicográfico a los grafitos de la Gran Pirámide de Kheops (“Arqueología sin Fronteras”, nº 6., 1996), no existía ningún trabajo publicado –en castellano- sobre esta materia. Nadie en el mundo hispanoamericano había publicado un estudio epigráfico-filológico sobre los grafitos de la Gran Pirámide. Posteriormente -en fecha más reciente- otros investigadores han publicado algunos breves estudios y consideraciones sobre las célebres inscripciones halladas en las denominadas “Cámaras de Descarga”.

En líneas generales, todos los expertos, o dedicados conocedores de la antigua escritura jeroglífica que han estudiado estas inscripciones, han coincidido no sólo en la autenticidad de las mismas, también en su asociación cronológica con la época de las grandes pirámides. Lo cierto es que al observar dichas inscripciones se puede apreciar claramente como algunas aparecen cortadas o interrumpidas por la superposición de los pesados bloques de granitos colocados en las divisiones de las mismas “Cámaras de Descarga”. Todo ello evidencia que tales grafitos se hallaban inscritos sobre los bloques laterales de las “cámaras de descarga” antes de la colocación de los enormes y pesados bloques superiores de granito. Las inscripciones -sin duda alguna- no sólo son auténticas sino que además fueron escritas en el momento de la construcción de estos espacios o “cámaras”, y es obvio que algunos de los grafitos ya estaban allí antes de la colocación de los gigantescos bloques superiores. Y si en estos se lee los nombres de Kheops, “Jenum-Jchufuy”, y “Jchufuy, Heru Medyedu” (Nombre de Horus de Kheops), entonces, como han defendido los egiptólogos académicos, apoyándose en las tradiciones y en las fuentes clásicas greco-latinas, la Gran Pirámide parece haber sido construida -o al menos re-construida- por encargo del mismo Kheops…

El geólogo Robert M. Schoch, célebre por sus teorías sobre la antigüedad de la Esfinge, estudió personalmente los grafitos -in situ- y pudo apreciar como la mayoría estaban cubiertos por cristales minerales, posteriormente precipitados sobre ellos; un proceso que, según afirma el mismo Schoch, toma siglos o milenios (EXPLORING THE GREAT PYRAMID. Dr. Robert M. Schoch, 2005). También él pudo confirmar como muchas de las inscripciones siguen bajo los bloques que la recubren, por lo que no tuvo otra opción que aceptar su remota antigüedad, y por ende su autenticidad. Ciertamente, el análisis más detallado y profundo demuestra que la línea de los grafitos que fueron cortados o interrumpidos por la colocación de los bloques de granito que conforman los suelos de las “cámaras de descarga”, continúa por debajo de los bloques. Por otra parte, el espacio existente entre los bloques con grafitos y los bloques de granitos, apenas permite la introducción de la hoja de un cuchillo. Si es imposible -según los arquitectos- que estos bloques se hayan podido colocar una vez construida y terminada la Gran Pirámide, entonces no queda más remedio que aceptar que cuando se construyó –o reconstruyó- esta pirámide, o más exactamente, las llamadas “Cámaras de Descarga”, sin duda alguna reinaba un faraón que llevaba el nombre de Jufu, o Jchuifuy, y que los griegos transcribían como Kheops, y que pronunciarían como Jéops…

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