Las orcas y el arte de la pesca del Atún. Una evidencia epigráfica del siglo V a.C. La confirmación de la tesis de Mario Morcillo Moreno


Dedicado al gran investigador Mario Morcillo Moreno, por su gran aportación a la historia desconocida y en especial sobre la relación de la orca con nuestros antepasados. Las orcas y el arte de la pesca del Atún Una evidencia epigráfica del siglo V a.C. La confirmación de la tesis de Mario Morcillo Moreno Por Georgeos Díaz-Montexano (2010) Profundizando en mis estudios paleográficos y lexicológicos relacionados con la 'veram historiam' de la Atlántida de Platón he descubierto una contundente prueba epigráfica que confirma la tesis propuesta y defendida por el jienense Mario Morcillo Moreno , biólogo marino experto en delfínidos y cetáceos, acerca del uso de las orcas en la antigüedad para la pesca del Atún. La evidencia filológica no dejar lugar a duda alguna de que, ciertamente, las orcas debieron jugar un papel muy importante en el arte de la pesca del Atún, ya referenciado por los griegos desde el siglo V a.C. Dibujo: Poseidón, dios de los mares entre corceles alados y orcas. Según Claudio Eliano la orca era un animal sagrado símbolo de la realeza de los atlantes, y hace años me percaté que una de las razones principales sería su natural mancha ventral en forma de gran tridente blanco tal y como puede apreciarse en este formidable dibujo de la destacada artista visual argentina Monik Perz (http://www.actiweb.es/retratosmonik/grafica_digital.html). Descargar artículo en PDF: http://www.mediafire.com/?y4alz81q5dlnqod

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Sobre las falsas referencias Hindúes a la Atlántida de Platón, y las verdaderas referencias a una civilización Atlántica.


Sobre las falsas referencias Hindúes a la Atlántida de Platón, y las verdaderas referencias a una civilización Atlántica.

Por Georgeos Díaz-Montexano

Artículo publicado en el Blog del autor de Blog.com con el mismo título: “Sobre las falsas referencias Hindúes a la Atlántida de Platón, y las verdaderas referencias a una civilización Atlántica” el 16 de Febrero de 2008.

Detalle de un manuscrito sobre Cosmología Védica (https://georgeosdiazmontexano.files.wordpress.com/2011/08/veda.gif?w=300)
Detalle de un manuscrito sobre Cosmología Védica.

Los descubrimientos paleográficos que a continuación vamos a analizar – hasta donde he podido confirmar – no han sido discutidos u observados por ninguno de los estudiosos de los antiguos textos Hindúes que han intentado buscar posibles referencias sobre Atlantis. Todos estos autores que me han precedido, han especulado con un supuesto nombre de una supuesta isla llamada Atala, y que ha sido traducida por estos autores de los tiempos modernos como la “isla Blanca”, o de “color blanco”, lo que sin dudas es un gran error, o una falsificación deliberada, porque ni en el Sánscrito, ni en el Tamil, ni en el Hindi, ni en ninguno de los lenguajes antiguos de la India e Indonesia, esta supuesta isla de Atala tuvo esos significados jamás, y de hecho ¡nunca! fue mencionada como una “isla” sino solamente como una región de los infiernos. Pero más grave aún es, que ni siquiera ha existido jamás ninguna región del ”Under-World” con ese nombre de Atala, como quedará evidenciado en el desarrollo de esta artículo…

La “Isla Blanca”

El color blanco se expresaba principalmente con la palabra ’arjuna’ y sus derivados como por ejemplo, ’arjunacchavi’, ”of a white colour”, aunque también existen nombres con otras raíces como por ejemplo, ’atizukla’, ”very white, too white”, o ’balakSa’, ”the colour white” o ’zveta’, pero jamás se usó Atala ni otra palabra similar para expresar el ”color blanco”, por consiguiente, la citada ”Isla Blanca” no puede haberse llamado de ningún modo Atala sino de otra forma tal y como veremos a continuación. En Sánscrito isla se escribía como dvIpa, ”island, península, sandbank” (casi los mismos significados que el griego Nêsos) y que literalmente se traduce como “entre dos aguas”, o sea, “el espacio de tierra que existe entre dos aguas” (ríos o mares); pero jamás existió una palabra como Atala para expresar el significado de “isla”. Y solamente hay dos términos en los lenguajes Hindúes e Indonesios que fueron usados para denominar a una ”White Island”: cuvEtattuvIpam, ”believed to be the world, of enjoyment” (en Tamil), y el Sánscrito zvetadvIpa,”The White Island”, “N. of a mythical abode of the blessed, or of a sacred place near; a myth. island”. Esta zvetadvIpa es la única ”White Island” que es descrita en los Vishnu Purana.

En cualquier caso, lo más interesante de los descubrimientos paleográficos que he realizado en los textos Hindúes y en las tradiciones de la India e Indonesia es que la única posibilidad que existe de identificar a las regiones o países de los Atlantes o de Atlas con algún lugar geográfico del mundo es con las regiones de la Europa Occidental, no con las regiones del África Occidental ni por supuesto con ninguna región o país de Indonesia como vamos a demostrar en este artículo.

El origen de los errores.
El origen de los “errores” parece remontar a una mala interpretación realizada por algunos atlantólogos, de un comentario que H. P. Blavatsky hizo en su “Doctrina Secreta” (a finales del siglo XIX) a las hipótesis de Wilford (c1761-1822)(1), acerca de Atala y la ”Isla Blanca”. Veamos el comentario:

“…Captain (now Colonel) Wilford brought forward his fanciful theories about the British islands being the “White Island,” the Atala of the Puranas. This was sheer nonsense, as the Atala is one of the seven dwipas, or islands, belonging to the nether lokas, one of the seven regions of Patala (the antipodes). Moreover, as Wilford* shows, the Puranas place it “on the seventh zone or seventh climate,” — rather, on the seventh measure of heat: which thus locates it between the latitudes of 24 and 28 degrees north. It is then to be sought on the same degree as the Tropic of Cancer, whereas England is between the 50th and 60th degrees of latitude. Wilford speaks of it as Atala, Atlantis, the white island. And in vol. viii. of Journal of Asiatic Researches, p. 280, its enemy is called the “White Devil,” the demon of terror. For he says: “In their (the Hindu and Mahomedan) romances, we see Kai-caus going to the mountain of ‘As-burj, at the foot of which the Sun sets,’ to fight the Dev-Sefid, or white devil, the Taradaitya of the Puranas, whose abode was on the seventh stage of the world, answering to the seventh zone of the Buddhists, or the White Island….”

“…Wilford accuses the modern Brahmans “of having jumbled them (islands and countries) all together” (A.R. III. 300); but he jumbled them still more. He believes that as the Brahmanda and Vayu Puranas divide the old continent into seven dwipas, said to be surrounded by a vast ocean, beyond which lie the regions and mountains of Atala (ibid), hence “most probably the Greeks divided the nation of Atlantis, which, as it could not be found after having once been discovered, they conceived to have been destroyed by some shock of nature.”

Finding certain difficulties in believing that the Egyptian priests, Plato, and even Homer, had all built their notions of Atlantis on Atala — a nether region located at the Southern pole — we prefer holding to the statements given in the secret books. We believe in the seven “continents,” four of which have already lived their day, the fifth still exists, and two are to appear in the future. We believe that each of these is not strictly a continent in the modern sense of the word, but that each name, from Jambu down to Pushkara,* refers to the geographical names given (i.) to the dry lands covering the face of the whole earth during the period of a Root-Race, in general; and (ii.) to what remained of these after a geological (race) Pralaya — as “Jambu,” for instance: and (iii.) to those localities which will enter, after the future cataclysms, into the formation of new universal “continents,” peninsulas, or dwipas** — each continent being, in one sense, a greater or smaller region of dry land surrounded with water. Thus, that whatever …” (“Secret Doctrine”. H. P. Blavatsky. Vol. 2, p.402).

Es evidente que HPB no compartía la mayoría de las especulaciones de Wilford acerca de la “Isla Blanca” o de la identificación de la supuesta Atala con Atlantis y el Océano Atlántico, y en este sentido, las críticas que hace HPB se corresponden -en parte- con la realidad de la descripción en los textos del Vishnu Purana. Es cierto que esta supuesta Atala no puede ser la Isla de Atlantis como expone HPB: ”…but it was not (the Atlanic Land) the Atala and the “White Devil” of Colonel Wilford (see “Asiatic Researches,” Vol. VIII., p. 280), as already shown…”1; pues es evidente que esta supuesta Atala no es una isla, o dvIpa, sino una de las siete “lower regions or hells”, pAtAla, “piece, part, division, portion”, del “Under-World” de la mitología Hindú, que Bhaktivedanta Swami (2) traduce como “planets” (sin ninguna justificación), y que en ningún momento fue ubicada en el lejano Occidente, sino en una zona abismal o profunda relacionada con el mundo de la ”Muerte” como veremos a continuación.

No es Atala sino Cātalaḿ.

Lo más sorprendente de todo este asunto es que ni Wilford, ni HPB, ni otro autor que se haya hecho eco de estas tradiciones Hindúes sobre la supuesta región de Atala – hasta donde he podido confirmar – ha reconocido ¡jamás! que el nombre de esta región de los infiernos que siempre ha sido traducida como Atala, sencillamente ¡no existe!. Es una mera invención realizada por el primero que realizó una traducción a un idioma moderno occidental (al inglés), quien debió forzar los datos para que el nombre original que aparece escrito en los sagrados textos Hindúes, recordara al nombre de Atlas, y de esta forma poder sostener las hipótesis de que existía una mención a la Atlántida en los sagrados textos de la religión antigua de la India, y el sospechoso número uno, es Mr. Wilford.

Sin embargo, tal y como he descubierto, la evidencia paleográfica demuestra que el nombre de esta región de los infiernos en los textos más antiguos siempre ha sido escrito como Cātalaḿ, o sea, Cātala, pues esa ḿ final es un sufijo del complemento indirecto, pero la pronunciación siempre es Cātalaḿ (3). Este nombre, Cātalam, significa, ”Death”; “inanimate, lifeless matter”; traducción que se corresponde, perfectamente, con la función y descripción simbólica de esta región de los infiernos o ”Under-World”. Y no podemos ignorar el hecho que nos hacer recordar a nuestro gentilicio Catalán y el nombre mismo de Cataluña o Catalonia tal y como aparece en textos antiguos… En cualquier caso, más adelante veremos si existe o no una posible relación entre esas antiguas referencias hindúes y la antigua Iberia.

El Mar u Océano Occidental.

Los antiguos hindúes usaban algunos nombres para nombrar al “mar occidental”, como por ejemplo, mElcAr/mERkatti, “western side”; “the west”; mientras que mElkARRu, significaba también “west wind”. Estos nombres tienen una raíz que es parecida al fenicio Melkhar, pero en semita, esta palabra tiene un significado distinto: “Rey”; por consiguiente, es una mera coincidencia. También usaban los antiguos Hindúes el nombre pazcimAmbudhi, “océano occidental”, de pazca, “the west, occidental”, y Ambudhi, “the Ocean”.

Sin embargo, resulta curioso que “the celestials”; y “the occidentals Europeans”, eran denominados con un mismo nombre: mEnATTAr, que se traduce como ”…los occidentales de las regiones, o del país de ATTAr, o ATTAl…”, de mEn, “west; sky”, y ATTAr, o ATTAl, nombre que está relacionado con la palabra ATTALi (que también se pronunciaba como aTTAri), y que en Tamil es: “a person having ability to accomplish or to shoulder a responsibility”. Sin duda alguna la definición más parecida el significado del nombre griego Atlas, o Atlante, que en griego es también “the person having ability to accomplish or to shoulder a responsibility of to Support, or to Bear, or to Endure to Sky”; y que también hallamos en el nombre aTala, ”immovable”, “unmoved”, ”inflexible”, “irrevocable”, “peremptory”, “stable”; not “shaky”, “firm”. Pero hasta la fecha no he hallado que ningún otro autor, ni siquiera los que han intentado defender la mención de la Atlántida en los sagrados textos de la India, haya comentado absolutamente nada acerca de estas evidencias tan significativas, y tan reveladoras.

Todos estos significados son perfectamente aplicados en la mitología griega al dios o titán Atlas, o Atlante; pero también ATTAl, ATTAr oATTAlai, se traduce simplemente como, ”people of the country of the watchtower, or towers”. En Iberia tenemos muchos puntos de la geografía con el nombre de Atalaia (considerado como un nombre de origen árabe) que justamente significa “watchtower”. Entre Andalucía y los límites de Portugal existe un lugar con este nombre, Atalaia, que ha sido usado por los arqueólogos, justamente para denominar a una civilización de la Edad del Bronce.

Otro nombre usado para denominar al “Océano occidental”, era mElka-aTal; compuesto de mElk-, raíz de mElkai, “that which is farther or on the further side; the West, or western side”, y de aTal, raíz que está presente en el nombre de ATTAl, o sea, el nombre de “las regiones de los Europeos occidentales”. Por consiguiente, mElkaTal, es en realidad el nombre del ”Océano de Atal”; ”el Océano de las regiones europeas occidentales de Attal”; el Océano que ”it does not have bottom” (a-tala), el “bottomless Ocean”; o sea, ”el Océano Atlántico”.

El Abismo, el Infierno o Mundo Inferior.

A-tala, en Sánscrito, es traducido como ”abyss”, “bottomless”; ”N. of a hell beneath the earth”; literalmente: â, ”without, it does not have”,and tala, ”bottom, bäse, level”, o sea, ”it does not have bottom, without bottom, without bäse”. Y con este sentido, fue también uno de los nombres del dios Shiva, y esta dos raíces combinadas: a-tala, parecen estar también en el nombre de una las regiones del infierno, o”Underworld”, pues como hemos visto Cātalaḿ, es el ”name of a world under the earth”; ”the first region or world below the earth”.

Estos significados conectan con las ideas acerca de la región del Tartaros de los griegos, o sea, con la versión griega del mundo de los infiernos; región que también era ubicada en un punto de las regiones Occidentales de Europa, junto al Atlántico, y junto a Tartessos. De hecho, desde los tiempos de Homero, la mayoría de los eruditos y comentaristas antiguos, coincidieron en que el Tartaros, “the Abyss”, “the Hell”, o “UnderWorld”, de los griegos, estaba localizado en Iberia, y Estrabón registra la opinión de varios autores anteriores, que afirmaban que Homero usó el nombre de Tart-essos para crear el nombre de Tart-aros, lo que siempre ha sido considerado como una mera especulación de los autores antiguos, por el hecho de que ambas regiones fueron localizadas por algunos autores en esta parte del mundo, o sea, en Iberia, y porque ambas palabras comparten la raíz Tart-.

El concepto del reino o mundo de las muertos, asociado con las regiones extremas occidentales, fue compartido por muchas civilizaciones, debido a un razonamiento sencillo: el Sol siempre nace por el Este, y muere siempre por el Oeste. En este sentido, también los antiguos Hindúes, e Indonesios, asociaban a las regiones extremas del Occidente con el reino, o mundo, de los muertos, por ejemplo: aparAnta, oabarAnta, que en Sánscrito es: ”the western extremity, the country or the inhabitants of the western border; the extreme end or term; last end, death; the farthest west”, “the latter end”; ”Death Land”.

Conclusión:

Si alguna vez ha existido en los textos hindúes alguna palabra, o nombre, que realmente puediera ser relacionado con la Atlántida, y con el Atlántico o la Europa occidental, esta palabra solamente puedo haber sido – como hemos demostrado – ATTAr, o sus variantes ATTAL y ATTALi. Nombre que define a “la región o lugar de la tierra, donde vivían los europeos occidentales”. Nombre que nunca (subrayo), se usó para denominar al África occidental, ni a los africanos, sino solamente a los “europeos occidentales”, que además eran denominados con este nombre, como los “los seres celestiales”; una evidencia indiscutible de que para los antiguos Hindúes, y habitantes de Indonesia, los europeos de las regiones extremas occidentales de Europa, o sea, los europeos de Iberia, Francia, Alemania, e Islas Británicas, Irlanda, y Escocia, eran unos ”seres superiores”, o sea, ”seres celestiales”, como lo demuestra el hecho de que la raíz mEn, que está presente en el nombre de mEnATTAr, o sea, ”…los occidentales de las regiones, o del país de ATTAr, o ATTAl…”, además de singificar ”the west”; “the sky”, también significaba ”leadership; superiority; excellence; the great, knowledge; and science”. Y estos “seres celestiales, excelentes, superiores, y científicos” vivían junto a las costas del “Océano occidental”, mElk-aTal, o sea, “el océano de aTal, o de aTala, que no es la región de los infiernos conocida como Cātalaḿ y traducida erróneamente (o deliberadamente) como Atala, sino otro lugar, el país o región del “ser celestial europeo”, “that is inflexible”, “irrevocable”, “peremptory”, “stable”; not “shaky”, “firm”, o sea, el Atlas o Atlante mismo de los griegos.

Esto hechos que he descubierto después de una análisis o revisión de los textos en escritura antigua Hindú, demuestran que los Hindúes, sí algunas vez conocieron alguna tradición sobre los Atlantes, ellos entonces creyeron que las regiones del país de los Atlantes, y el “Océano Occidental de Attal”, o de Atlantis, estaría justamente en el actual Océano Atlántico, y junto a las costas de la Europa occidental, nunca junto a las costas de Libia, o África, ni en Mauritania, ni en ningún otro lugar cercano a la India; y toda esta información es completamente coherente con los datos que he descubierto en los más antiguos códices y papiros griegos, atribuidos a Hesíodo, y que son anteriores a los tiempos de Herodoto, en los cuales – sin ninguna duda – las Montañas y regiones del reino o morada de Atlas, o Atlante, son ubicadas en las regiones extremas de la Europa Occidental, que desde el punto de vista de los griegos se corresponde exactamente con las Montañas de Iberia y en especial con las Montañas de Andalucía.

Finalmente, según parece, en líneas generales mis descubrimientos permiten confirmar la antigua hipótesis de que en los textos Hindúes podría haber existido una mención de Atlantis, incluso con un nombre parecido. En este sentido sería cierto que los Hindúes conocieron las regiones del país de los Atlantes, y al parecer también ellos conocieron algunos hechos, o datos, acerca de la Historia de Atlantis, al menos respecto a la Geografía, y a la condición de los Atlantes como ”seres superiores”, o ”seres celestiales”. Pero también es cierto que los Hindúes ¡nunca! creyeron que las regiones del país de los Atlantes, o descendientes de ATALI, o ATTAL (como he descubierto y demostrado), o sea, del Atlas de los griegos, hayan estado jamás en ningún punto del Asia Menor, ni en Arabia, ni en Indonesia, ni en ninguna región cercana del Océano Pacífico, o del Océano Índico; ni tampoco que fue la ”Isla Blanca” misma, ni la región del infierno mal traducida (por error, o deliberadamente) como Atala, sino otra región distinta, ubicada en el “Océano Occidental”, en las regiones de la Europa Occidental, o sea, fundamentalmente en las costas de Iberia y Francia, Alemania, y las Islas Británicas, Irlandesas, y Escocesas; como también es ¡absolutamente cierto!, que estas regiones de los Atlantes, según las evidencias que existen en los textos Hindúes, no estaban en las regiones occidentales de África.

Sin duda alguna, las pruebas paleográficas que he hallado en los más importantes textos antiguos de las civilizaciones antiguas de la India, e Indonesia, demuestran que la única teoría verdaderamente lógica, coherente – y por ende, más científica – que puede ser sostenida, según todas las fuentes antiguas conocidas (incluso a través de estas nuevas fuentes Hindúes ahora reportadas), sigue siendo la teoría de Atlantis como un reino que existió, fundamentalmente en las regiones Occidentales de Europa, más allá de cualquier duda razonable, en Iberia, pues es la única Nêsos que ha existido junto a los Pilares de Hércules, con una región o provincia denominada como Gadeira, y que encaja perfectamente con la descripción de los textos Hindúes, porque Iberia es una región de la Europa occidental, que además confina con el Océano occidental de ATTAL, o ATTAR, o sea, con el Océano de Atlas, el mismo Atlántico que fuentes judías y arábes denominan como mar de Atel o de Atal.

Notas:

  1. ”…Francis Wilford, office in the army of East India Company, devoted his time to studyding geographical sections of the Puranas. He sought help from a pandit in reading Puranas and extracting information. The pandit was given money to hire assistants and was also given a place in a college in Benaresas an encouragement. The pandit presumably pocketed the money, composed 12000 brand new Sanskrit slokas (verses) and inserted them into Skanda, Bramhanda and Padma Puranas. It took sometime to discover this fraud. One insertion in Padma Purana, in nine verses recounted the story of Noah, his three sons, and the curse of Ham…” (Aryans and British India. Chapter 2: British Indomania; Thomas R. Trautmann, ISBN 0-520-20546-4, Call number DS425.T68 1997, Universityof California Press).Al respecto el Prof. Benjamin Braude dice: “…Taylor argued that a passage from an ancient Hindu text, the Padma Purana, recently published by the Asiatic Society and translated by its leading light, the distinguished Sanskrit scholar Sir William Jones, independently supported Tabari’s claim that Ham was the one cursed. The passage recapitulated the story of Noah’s three sons, here renamed Sarma, Kharma and Jyapati. Their father, the king, was drunk and naked. Kharma failed to cover him. When the king awoke he cursed Kharma, “Thou shalt be the servant of servants”. Now an independent ancient authority had proved that Ham and the Hamites were indeed cursed with slavery (Calmet’s Great Dictionary of the Holy Bible… Revised, Corrected, and Augmented, with an entirely new set of plates… under the direction of Charles Taylor… 3 vols.,London, 1797-1801.).  The article by Francis Wilford that incorporated Jones’ translations appeared in 1792.Taylor quickly integrated it into his new edition of Calmet that was to remain in print, both inEngland and theUnited States for decades. However in 1805 Wilford confessed to an embarrassing discovery, the verses about Sarma (Shem), Kharma (Ham), and Jyapati (Japhet) were not in the Padma Purana. Decades earlier he had hired at some expense a Hindu pandit to review Sanskrit literature in search of the answers to his important questions. He sought ancient pagan resolution of the obscurities of the Bible. The pandit produced what was requested, but years later Wilford was mortified to learn that he was complicit in a fraud. The obliging assistant had produced several thousand brand new ancient verses, the sons of the drunken king among them (Thomas R. Trautmann, Aryans and British India,Berkeley, University ofCalifornia Press, 1997, pp. 90-3.). The next edition, unlike Wilford, failed to acknowledge the fraud. Well into the 1820s the tainted interpretation of the Curse was reprinted (The Purana account appears unchanged in the elaborate American edition Augustin Calmet’s Great Dictionary of the Holy Bible, Historical Critical, Geographical, and Etymological… Revised, Corrected, and Augmented, with an entirely New Set of Plates, Explanatory, Illustrative, and Ornamental; under the direction of C[harles]. Taylor, 5 vols. Charlestown, Massachusetts, 1812-1817, vol. 3, pp. 25-27)…” [“Ham and Noah: Race, Slavery and Exegesis in Islam, Judaism, and Christianity”). Benjamin Braude. Department of History.BostonCollege. Annales: Histoire, Sciences Sociales. March, 2002]
  2. “Secret Doctrine”. H. P. Blavatsky. Vol. 2, pp. 107.
  3. Bhāgavata Purāṇa. S’ri-mad Bha-gavatam. Translated by A. C. Bhaktivedanta Swami, 1962. “… Ernest Wood & S.V. Subrahmanyam, en 1911, tradujeron un pasaje como este, pero de otro texto, de la siguiente forma: ”…Below the feet is called Atala; above the feet, Vitala; at the knees know it as Sutala; at the thighs Mahâtala…” (Garuda Purana. Translated by Ernest Wood and S.V. Subrahmanyam. Chapter XV; 59-69; “An Account of the Coming to Birth of People who have done Good”; 1911). Sin embargo, en el texto original, la forma usada es Cātalaḿ como en el resto de los sagrados textos Hindúes. Algunos autores para justificar la interpretación del nombre de Atala, o sea, la eliminación de la sílaba Cā, han argumentado que Cā es en realidad un prefijo añadido, que significa: ”y también”; sin embargo, esta especulación no puede ser sostenida, porque sencillamente siempre está escrito como parte del nombre, y hasta en posiciones del contexto de la narración donde no se puede justificar que delante del supuesto nombre de *Talaḿ, o *Atalaḿ aparezca la conjunción Cā, ”y también”. Por ejemplo, Cātalaḿ siempre es el primer nombre de las regiones del inframundo que es mencionado cuando son listados todos. Veamos otro ejemplo:“… tat-kaṭyāḿ Cātalaḿ kḷptam ūrubhyāḿ Vitalaḿ vibhoḥ jānubhyāḿ Sutalaḿ śuddhaḿ jańghābhyāḿ tu Talātalam Mahātalaḿ tu gulphābhyāḿ prapadābhyāḿ Rasātalam Pātālaḿ pāda-talata iti lokamayaḥ Pumān…” (S’ri-mad Bhagavatam 2.5.40-41) “…In his waist Cātalaḿ; situated on the thighs of the Lord, Vitalam; on the knees, on the purified joints, Sutalam; Talātalam on the shanks, but Mahātalam is situated on the calves, Rasātalam on the upper or front portion of the feet, and Pātālam on the bottom or soles. Thus contains the worlds the Supreme Spirit…” (traducido por Georgeos Díaz-Montexano, 2007).

ANEXOS:

Algunas notas curiosas adicionales…

– En indoeuropeo y en la mayoría de los dialectos Indoiraníes, ‘tArtIya’ (pronunciado en inglés como Tarteeja, o Tarteeia) se traduce como “lo triple”, o sea, “algo compuesto por tres cosas”, (¿tres anillos, o fosos?). Recordemos que en Sevilla aún existe, junto al río Guadalquivir, un barrio que es conocido desde tiempos remotos (nadie sabe desde cuándo) con el nombre de ‘Triana’, que en Latín, y en muchos otros idiomas indoeuropeos, se traduce como “tres anillos o tres ríos o corrientes de agua”… ¿simples coincidencias?…

– ‘Tarda’ se traduce como, ”de color oscuro”, igual que el nombre de un pájaro de color negro que los romanos llamaban ‘Turdus’. Y exactamente este es el significado del nombre griego Phaiakês, ”de color oscuro”. Por consiguiente, los ‘Turdu-los’, o ‘Turdos’, del país de ‘Turde-tania’, podrían ser los mismos ‘Phaiakês’ (Feacios) de Homero, los cuales moraban en Skhería (pronunciado Sjeria ¿Acaso Iberia mal copiada como por los primeros copistas?).

– También en indoeuropeo, la raíz ‘Tard’ se traduce como ”a hole, cleft”, lo cual podría ser un nombre que recordaba al gran terremoto que destruyó la ciudad de Atlantis o de Tartessos…

The seven (lower regions called) Pâtâlas, and the seven Worlds (Loka), the seven Islands (DvIpa), and the seven Oceans (Samudra).

“…The seven Pâtâlas are, Atala, Vitala, Sutala, Mahâtala, Rasâtala, Talâtala, and Pâtâla; the seven worlds are, Bhûr-loka, Bhuvar-loka, Svar-loka, Mahar-loka, Ganar-loka, Tapar-loka, and Satya-loka; the seven Dvîpas or divisions of the terrestrial world, are, Gambu, Plaksha, Sâlmalî, Kusa, Krauñka, Sâka, and Pushkara; each Dvipa is encircled by one of the seven oceans, viz. the seas of Lavana (salt-water), Ikshu (syrup), Sarpih (butter), Dadhi (sour milk), Dugdha (milk), Svâdhu (treacle), and Udaka (water), (Nand.) The enumerations contained in the Vishnu-purâna and other works differ on two or three points only from that given by Nand…” (Note: 15. 1 from “Vishnu. The Institutes of Vishnu”. Translated by Julius Jolly. Sacred Books of the East, Vol. 7.Oxford, the Clarendon Press; 1880). Nota: en el texto original es: Câtalam, Vitalam, Sutalam, Mahâtalam, Rasâtalam, Talâtalam, Pâtâlam.

Nombres del Océano en lenguajes Hindúes e Indonesios:

A-samudram, or A-samudrAt, “as far as the ocean” or “from the ocean”.

abdhi, “a pond, lake”; “the ocean”.

ambhodhi / ambudhi, “receptacle of waters”, “the ocean”.

ambhonidhi, “the ocean”.

apAmpati, “the ocean”.

appati, “the ocean”.

bhuvis, “the sea , ocean”, f. “heaven”.

Sagaravari/sagara/sayara, ”the ocean”.

Nombres equivalentes a Poseidôn o Neptune:

ambunAtha y/o apAMnAtha, “lord of the waters”, “the ocean” (= Poseidôn o Ôkeanós).

arNavapati, “lord of the seas”, “the ocean” (= Poseidôn o Ôkeanós).

VaruNa, “lord of the sea or of rivers”; hence in the later mythology he became a kind of Neptune or Poaseidôn, and is there best known in his character of god of the ocean; he is the regent of the western quarter… vAruNI, f. the western quarter or region (presided over by VaruNa), the west… VasudhA, is the capital of VaruNa in the western ocean…

pAtAla. n. One of the 7 regions under the earth and the abode of the Nagas or serpents and demons; sometimes used as a general N. for the lower regions or hells; also N. of a town in the serpent-world; an excavation, hole in the earth; she submarine fire L.; (in astrol.) the fourth house Var…

Bibliography:

– A Compaerative Dicctionay of the Indo-Aryan Languages. R.L. Turner.OxfordUniversity Press, 1966.

-MadrasTamil Lexicon (TL). 1924-39.

– Secret Doctrine”. H. P. Blavatsky. Vol. 2, pp. 107-402.

– Francis Wilford, “On the Geographical Systems of the Hindus,” Asiatick Researches,London, 1805, p. 8.

– Francis Wilford, “An Essay on the Sacred Isles in the West”. Asiatick Researches: Or, Transactions of the Society Instituted in Bengal, for Inquiring Into the Arts, Sciencies, and Literature ofAsia. Volume X. 1811; p. 37.

– The S’rîmad Devî Bhâgawatam. Translated by Swami Vijñanananda. 1921-22.

– The Vishnu Purana. Translated by Horace Hayman Wilson. 1840.

– The Devî Gita. (Song of the Goddess). Excerpt from the Srimad Devî Bhagavatam. Translated by Swami Vijnanananda (Hari Prasanna Chatterji). 1921.

– Vishnu. The Institutes of Vishnu”. Translated by Julius Jolly. Sacred Books of the East, Vol. 7.Oxford, the Clarendon Press; 1880.

– Garuda Purana. Translated by Ernest Wood and S.V. Subrahmanyam. Chapter XV; “An Account of the Coming to Birth of People who have done Good”; 1911.

– Mahanirvana Tantra. Tantra of the Great Liberation. Translated by Arthur Avalon. (Sir John Woodroffe). 1913.

Agradecimientos especiales. Quiero manifestar mis más sincero agradecimiento a los siguientes buscadores de Atlantis: Rajesh, Julia, y Qoais (de Atlantis Rising), pues debido a sus constantes insistencias en los datos erróneos o falsos, relacionados con la “Isla Blanca” como traducción del nombre de Atala, y de que esta “Isla Blanca” o Isla de Atala se hallaba cercana a las Canarias, me sentí obligado a revisar unos textos que hacía años que no consultaba y que ya había prácticamente olvidado casi en su totalidad. Ciertamente, si ellos no hubieran insistido tanto en esos datos erróneos o falsos, y en la absurda hipótesis de que Atlantis estaba en Indonesia o en los alrededores de la India, probablemente jamás habría descubierto -en estos textos de tradiciones Hindúes- estas evidencias tan importantes que ahora con fundamento filológico podemos decir que sí podrían ser relacionadas con la Atlántida de Platón. Por consiguiente, mis más sincera y eterna gratitud para ellos.

LA ÚNICA UBICACIÓN POSIBLE DE LA ATLÁNTIDA DE PLATÓN. La evidencia lexicográfica


LA ÚNICA UBICACIÓN POSIBLE DE LA ATLÁNTIDA DE PLATÓN

La evidencia lexicográfica

Semántica y usos de la expresiones pro tou‘ y ‘pro tou stomatoS

Por Georgeos Díaz-Montexano

Scientific Atlantology International Society (SAIS)

Demostración sobre el uso de la expresión griega Clásica ‘pro tou stomatos‘ (ante la entrada o boca), siempre usada para indicar una distancia muy corta, desde unos pocos centímetros hasta aproximadamente no más de unos 100 Estadios, según el estudio lexicográfico de las fuentes griegas clásicas primarias, y secundarias, conservadas.

Marco Antonio en una escena del film Cleopatra (1963), discutiendo sobre el plan de la batalla de Actium. En la maqueta se aprecia la colocación de las flotas enemigas situadas justo ante la boca del Golfo de Ambracia, bloqueando la salida del mismo, tal y como narran las fuentes: “delante de la boca del golfoi

En el diálogo del Timeo, exactamente en el pasaje correspondiente a la sección 24e, Platón nos informa sobre la localización de la tierra insular (nhsos) Atlántida, usando como punto geográfico de referencia las Columnas de Hércules. Según la narración, los sacerdotes egipcios explicaron a Solón que Atlantis se encontraba localizada en el piélago del Atlántico (Atlantikou pelagous), justamente ante la boca del estrecho que los griegos conocían con el nombre de Columnas de Hércules, que en los tiempos de Solón (incluso ya antes) eran localizadas en el mismo estrecho de Gibraltar.

Los defensores de una Atlántida en el Caribe o en otros lugares de América del Norte o del Sur, o en el interior del Mediterráneo oriental, o en lugares más remotos aún como Indonesia, siempre usan traducciones inglesas donde la preposición griega pro (pro) es traducida erróneamente como “opposite” (opuesta) o “beyond” (más allá). Esta traducción bastante imprecisa (por no decir errónea), ha favorecido la extendida opinión de que la Atlántida entonces podría haber estado en cualquier lugar del Atlántico, por muy lejos que estuviera este de las mismas Columnas de Hércules, o Gibraltar, ya que, a fin de cuentas, se puede entender que cualquier isla en el Caribe (y hasta en el otro lado de América, en el Pacífico) está “opuesta” al estrecho de Gibraltar, o “más allá de” este, pero la realidad es que Platón usa la preposición griega pro, cuyo significado siempre ha sido lo que está ante, delante, o enfrente de algo, pero siempre de manera muy próxima, a la vista, y que nunca fue usada para ubicar algo tan distante, fuera de todo alcance de la vista humana, como sin duda alguna lo estaría cualquier isla o continente situado más lejos que Cádiz o Madeira, considerando incluso a esta última como el punto más remoto posible que podría ser admitido, desde el punto de vista de la lexicografía griega clásica. Como hemos señalado anteriormente, esta aparente sutileza en realidad marca una gran diferencia, ya que no es lo mismo una isla o tierra insular ubicada ante la boca misma de Gibraltar, en la entrada, a la vista, que una isla que estaría situada “más allá” u “opuesta” al mismo estrecho de Hércules.

En el Timeo se indica claramente que Atlantis se hallaba localizada “ante la boca” (pro tou stomatos) de las Columnas de Hércules, en el “piélago del Atlántico” (Atlantikou pelagous). La preposición pro, ‘ante/delante’, siempre era usada para ubicar algo que se hallaba muy próximo, por ejemplo, en expresiones tales como “ante las puertas”, “ante las murallas”, “él estaba delante (a la cabeza) del ejército”, “delante de la desembocadura del río”, “ante la entrada del puerto”, etc. En resumen, algo situado siempre al “alcance de la vista”. “Más allá de” -con un sentido de lejanía- en griego se expresa con otras preposiciones como peran o porrôthen, entre otras, que no usó Platón nunca para localizar la Atlántida, pero jamás mediante la preposición pro, que siempre denota “posición a la vista”, o a muy pocas horas de distancia, ya sea por mar o por tierra. Por otro lado, la palabra griega que se traduce como Océano, Ôkeanos, no aparece escrita ni una sola vez dentro del contexto del relato de la Atlántida de Platón en el Timeo ni en el Critias. Así pues, Platón solamente nos informa que Atlantis se hallaba en el piélago del Atlántico, justamente ante la boca del estrecho de Gibraltar, o sea, “a la vista”, y esto solamente se puede decir si la Atlántida estaba –o al menos comenzaba- en un punto muy cercano a las costas que rodean el Golfo de Cádiz, ya sea por la parte de Iberia o por la de Marruecos, o en el mismo centro, en el mar. Pero para ser más precisos y rigurosos en nuestra demostración, primero vamos a observar qué nos muestra la lexicografía griega clásica al respecto, exactamente, sobre el uso de la misma secuencia usada por Platón, pro tou stomatos

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