Réplica pública al artículo “El misterio de la Atlántida, publicado por Vito Masellis en ‘La Provincia’ Diario de las Palmas


Réplica pública al artículo “El misterio de la Atlántida“, publicado por Vito Masellis en ‘La Provincia’ Diario de las Palmas.

Georgeos Díaz-Montexano

Es lamentable leer tantas falsedades y errores propios de alguien que ignora por completo la lengua griega clásica y los mismos textos griegos del Timeo y el Critias de Platón. Los nombres que se dan en el Critias de los personajes de la Atlántida son todos (menos el de Gadeira o Gades, o sea, Cádiz) nombres o palabras griegas perfectamente conocidas en el léxico griego desde mucho antes de Platón. Son voces griegas con sus significados propios, no adulteraciones de ningún nombre pseudoguanche como tan irresponsablemente sostiene el autor de este artículo.

1. Basta con consultar cualquier diccionario o lexicón de Griego, para comprobar cómo Gadírica (en el texto griego: Gadeirikê), primero, no es el nombre de una ciudad sino de una provincia, división, parte o comarca de la Atlántida, y su traducción es Gadeira, pues el sufijo adjetival -ikê indica pertenencia o procedencia, o sea, que Gadeirikê es el lugar o región de Gadeira, y así es como siempre los griegos llamaron a la misma ‘Agadir o Gadira de los fenicios, la que los romanos llamaron Gadira y Gades, los árabes Qadesh y los cristianos españoles después Cádiz. Por consiguiente, no tiene absolutamente nada que ver con A-gáldar o Gáldar. Además, bien claro que en el Critias se explica que tal región de Gadeira o Gades se hallaba cerca de las Columnas de Hércules (Gibraltar), como de hecho siempre ha estado Cádiz, no Gran Canaria ni ninguna de las restantes islas de las Canarias.

2. Como se puede comprobar en cualquier diccionario y lexicón de Griego, Mneseas (la forma correcta que se lee en el Critias de Platón) es un nombre propio griego, que se traduce como “El Memorable” y nada tiene que ver con Mencey, rey de Tenerife. Se trata de dos palabras o nombres de dos lenguas completamente diferentes.

3. Mêstora o Mêstor, también es un nombre propio griego masculino y se traduce como “el Consejero Prudente” y nada tiene que ver con el nombre de Maxorata de Fuerteventura.

4. ¿Dé donde se ha sacado el autor que Guan es un adjetivo atlante, si Platón ni otro autor de la antigüedad dice nada sobre cómo era la lengua de los Atlantes? La única referencia que existe sobre una palabra del idioma de los Atlantes es, precisamente, el nombre de Gadeiro (que por fama dio nombre a la región de Gadeira), tal como se afirma en el Critias 114b, y que Solón tradujo por el griego “Ganadero” (igual que en el portugués y en el antiguo gallego), o también como “el rico en ovejas o ganado menor”. De esta única pista, como ya demostré hace más de quince años, se puede deducir solamente que la lengua de los Atlantes era euroasiática o semita, pues en muchas lenguas euroasiáticas e indoeuropeas incluso, halle palabras con los mismos significados y casi idénticas (Gadera, Gadira, Gadirica, etc.), y en lenguas hebreas, arameas y siriacas (semíticas como el antiguo cartaginés o púnico y el fenicio), Gederah o Gedera, se usaba para denominar al aprisco o redil de ovejas o ganado menor. Esto es todo lo que tenemos sobre la lengua de los Atlantes. Por tanto, afirmar tan rotundamente que Guan es un adjetivo de la lengua atlante, sea lo que sea que signifique, no es más que mentir con total irresponsabilidad, sin el más mínimo fundamento. Abusar de la buena fe los lectores canarios -no duchos en materias de filología clásica, griego y demás lenguas antiguas- que creerán o darán por sentado -repito- con muy buena fe, que el autor del artículo está manejando datos verdaderos, cuando simplemente se está inventando lo que mejor le viene en gana, así sin más, sin el menor rigor histórico-científico y sin fundamento alguno.

5. Pero el autor del artículo parece no tener reparos de ningún tipo, y ya por inventar datos hasta se inventa una ciudad de la Atlántida con un supuesto nombre griego que jamás ha existido ni en Platón ni en ninguna fuente antigua escrita conocida. Pues la tal ciudad atlante de Aférges, no existe en ninguna fuente antigua mencionada. Por tanto, todo lo que el autor después nos cuenta de que se se corresponde a A-Furgas, Firgas, ciudad de Gran Canaria, no es más que una mera especulación sin fundamento que, encima, parte de una dato falso, de una mera invención suya o de la fuente que él ha copiado, pero que no cita.

6. Por consiguiente, no es cierto que estos nombres, ni mucho menos los restantes diez nombres de los diez reyes de la Atlántida y sus respectivas diez regiones o provincias “coincidan exactamente con diez nombres de personajes y ciudades que existen realmente en el archipiélago canario”, como afirma el autor del artículo. Todo se sustenta en datos erróneos, en la ignorancia de los textos y de la filología griega clásica, y peor aún, en la mera invención de datos. Por tanto, en la falsificación histórica.

Aprovecho la ocasión para mostrar los únicos nombres que menciona Platón de los diez reyes atlantes y sus respectivas regiones o provincias. Todos son nombres griegos o palabras griegas que tienen un significado a través del idioma Griego Clásico:

Atlas “el que Soporta”

Gadiro. En griego, Eumelo: “el Ganadero o el rico en ganados (ganado menor) u ovejas”, que afirma Critias es la traducción al griego del nombre “indígena” (en griego epijorión), o sea, del nombre en lengua nativa del país de Atlantis, Gadeiro, el mismo que por su celebridad dio nombre a su región o comarca, Gadeira (Gades o Cádiz), situada cerca de las Columnas de Hércules (Gibraltar).

Amfêrês “el que Ocupa Ambos Lados”

Euaimon “el Conocedor o el Experto”

Mneseas “el Memorable, el Recordado”

Autochthon “el Autóctono, el nacido en su misma tierra”

Elasippos “el Jinete, el Conductor de Caballos”

Mêstor “el Consejero Prudente”

Azaes “el Seco, o el Árido y Caliente”

Diáprepes “el Distinguido, el Magnífico”.

7. Otro error de interpretación del autor. Plinio no dice en ningún momento que la isla Atlántida que el describe frente al Monte Atlas, en el Atlántico, sea la misma Atlantis de Platón. En todo caso se podría deducir como que esta isla habría tomado su nombre por hallarse situada frente al Monte Atlas (en Latín, Atlantis es una forma adjetival femenina que se traduce como “de Atlas”), aunque también podría haber tomado su nombre por haber sido considerada como un resto de la desaparecida Atlántida, o por haber sido una colonia de la Atlántida, ya que en el mismo Critias se acredita que los Atlantes gobernaron en las islas del Atlántico cercanas a la Atlántida, como lo serían las Canarias. Y finalmente, la descripción de Plinio encaja mejor (como ya han demostrado no pocos eruditos) con Madeira, y de ser esta isla, la explicación sería la misma, o sea, un resto de la Atlántida o una colonia, pero no la misma isla Atlantis, pues bien claro que dice Platón (y todos los que hablaron de esta historia) que Atlantis se hundió bajo el mar después de unos seísmos de gran intensidad y un gran cataclismo de inundación (tsunami).

8. Dice el autor del artículo: “Típico de la Atlántida era el Oricalco, un mineral ornamental con reflejos de oro, que no existe en ninguna otra parte del mundo. Pues bien, el oricalco se encuentra en Canarias y yo guardo tres muestras rarísimas tras la extinción de las minas”. Bien, aclaremos primero, que en ningún momento Platón dice que el oricalco tuviera “reflejos de oro”. La asociación con el oro es típica de los autores que ignoran la lengua griega y que no saben que en griego oreijalkós (que es lo que escribe Platón), y que se trascribe erróneamente en castellano como oricalco, cuando debería escribirse orijalco, se traduce literalmente como “cobre de montaña” (orei ‘de montaña’ y jalkós ‘cobre o bronce’). Por tanto, nada que ver con el oro. Sólo las personas ignorantes de la lengua griega, al leer oricalco se han creído que era un tipo de oro o de aleación con oro, porque ori se parece al castellano oro (Latín auri), como si Platón hubiera escrito sus diálogos en castellano o latín… Pero no, Platón escribió en el griego ático clásico, donde orei (“de monte”) viene de oros “monte o montaña”. Así que ese supuesto metal que afirma tener el autor, si tiene oro o tienes reflejos como el oro, no tiene nada que ver con el oreijalkós (orijalco) de la Atlántida, puesto que este era un tipo de cobre natural que se extraía de las montañas, tal como se explica, sin aleación de ningún tipo, y como su propio nombre indica, un tipo de “cobre de monte”.

9. Lo que dice el autor acerca de los petroglifos grabados en el Lomo de Los Letreros en Balos, en Gran Canaria, que dice representan un rito de caza al toro con redes y palos de madera, tal como se describe en la Atlántida, no deja de ser un muy imaginativa interpretación del autor. Cualquiera que pueda ver tales petroglifos notará que es prácticamente imposible reconocer en los mismos ni a un toro ni a un grupo de hombres (que tendrían que ser diez como los reyes atlantes), tratando de capturarle con palos y redes. No es más que una forzada interpretación muy imaginativa del autor o de la fuente que él ha copiado, pero no cita. Además, y a modo de aclaración, en el Critias de Platón no se dice que capturaran a ningún toro con redes, solo se dice que con palos y cuerdas, sin uso de hierro (o de espadas o armas de metal). Lo de la red no es más que una mera suposición del autor por desconocimiento de los textos de Platón, y sobre todo para que pueda encajar en su imaginativa interpretación por cierto grabado reticular que se asemeja a una red.

Todo lo demás que en el resto del artículo afirma sobre los Atlantes son meras imaginaciones e invenciones sin ningún fundamento en las fuentes escritas clásicas ni en las egipcias. En el mejor de los casos meras hipótesis, pero repito, sin un soporte o fundamento mínimo en las fuentes textuales conocidas. Mucha invención, imaginación y muy poca (casi nula) argumentación histórico-científica. En resumen, un artículo muy poco riguroso y serio, impropio de aparecer publicado en una importante publicación como esta.

En cuanto a las Canarias, os puedo decir, que por las referencias de Platón y los demás autores que hablaron de la Atlántida, de unos pueblos Atlánticos o Atlantes, sólo podemos aceptar o asumir como hipótesis (aún no demostrada) que estas islas formarían parte de las “otras islas” (en el Timeo de Platón: ALLAS NÊSOUS) que según se lee claramente en el Timeo se hallaban después de la Atlántida, y en las que los reyes o arcontes Atlantes habían también reinado. Por tanto, las islas Canarias como las Madeira y las Azores, bien pudieron ser parte de esas “ALLAS NÊSOUS” (‘otras islas’) colonias de los Atlantes. Aunque tampoco descarto que alguna de las islas de las Canarias, especialmente las situadas más al norte, hayan sido parte de zonas montañosas de la isla Atlantis, las cuales quedarían como restos de la misma, después de su hundimiento. Pero la isla Atlantis, claramente la ubica Platón como empezando ante la misma boca de las Columnas de Hércules, o sea, en el actual Golfo de Cádiz, pues Platón usa la expresión griega: “pro tou stomatós”, o sea, “en/ante/delante de la boca”, lo cual, según testimonia la lexicología griega clásica, solamente se puede interpretar como que esta tenía su comienzo muy cerca, al alcance de la vista, de la boca del estrecho de Gibraltar. Platón no da ninguna referencia de hasta donde se extendía por el occidente o por el sur, sólo que después de pasar Atlantis, habían “otras islas” (ALLAS NÊSOUS), y después de estas “otras islas” (Canarias, Madeira, Azores y ¿Antillas?), había un continente situado justo enfrente de ellas, que parece obvio sólo podría ser América misma. Así pues, en cuanto a las Canarias, lo más probable es que fueran parte de esas “otras islas” (ALLAS NÊSOUS) donde los reyes de Atlantis también tenían arcontes o gobernantes, por tanto, colonias de Atlantis, o quizá alguna región o parte de la gran isla Atlantis. Pero no es posible argumentar siquiera como hipótesis que todo el conjunto de las islas Canarias fueran restos del mismo centro de la isla Atlantis, por cuanto se hallan bien lejos de la boca de las Columnas de Hércules, o sea, de Gibraltar, donde Platón sitúa la isla Atlantis, o al menos su comienzo.

Como atlantólogo especializado en Atlantología Histórico-Científica por casi veinte años (demostrados con múltiples publicaciones y una docena de libros publicado sobre la materia), y reconocido en las principales enciclopedias, especialmente en la mayor y más actualizada enciclopedia dedicada a la Atlántida, Atlantipedia.ie que se edita en Irlanda, os puedo garantizar y demostrar que todo lo que acabo de argumentar como crítica constructiva a este artículo, es rigurosamente cierto y verificable por cualquier persona. Si alguien quiere saber un poco más sobre mis investigaciones en este campo de la Atlantología Histórico-Científica, recomiendo un artículo que ha publicado la periodista Mari Paz Díaz en el diario Huelva Buenas Noticias: http://huelvabuenasnoticias.com/2013/06/22/un-investigador-dedica-su-vida-a-estudiar-el-mito-de-la-atlantida/

Un cordial saludo a tod@s, y en especial al autor del artículo, el Sr. Masellis.

Georgeos Díaz-Montexano

http://www.AtlantidaHistorica.com

Fuente: “El misterio de la Atlántida”, por Vito Masellis, ‘La Provincia’ Diario de las Palmas: http://www.laprovincia.es/opinion/2013/07/05/misterio-atlantida/542659.html

Anuncios

Déjenos aquí su opinión o sugerencia....

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s