Georgeos Díaz-Montexano: Reconstrucción paleogeográfica de los reinos de la Atlántida


Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS)

Una de las cuestiones que más sigue interesando a miles de personas es la distribución y expansión de los reinos de la Atlántida que se mencionan en ese tratado de arqueohistoria escrito por Platón, conocido como diálogo de Critias o también como El Atlántico. En dicho texto, Critias describe -a través de los apuntes que Solón había traído de Egipto hacia el 570 A.C.- cómo era la Atlántida, y en un pasaje concreto, en Critias 114a, nos describe cómo fue que Poseidón dividió toda la Atlántida en diez partes o provincias (“τὴν Ἀτλαντίδα πᾶσαν δέκα μέρη κατανείμας”), una para cada uno de sus hijos con Clito, a los cuales se mencionan, por orden de nacimiento, en una sucesión de cinco pares de gemelos.

La Atlántida y sus reinos. Reconstrucción paleogeográfica de Georgeos Díaz-Montexano.
La Atlántida y sus reinos. Reconstrucción paleogeográfica de Georgeos Díaz-Montexano. 

I. El primer par de gemelos lo encabezaba el primogénito (πρεσβυτάτῳ) Atlas (Ἄτλας), El que Soporta, Sostiene o Eleva (el cielo)”, cuyo equivalente egipcio es el dios Schu o Shu, y del que derivaría -tal como se se apunta en Critias 114a- el nombre de la isla misma, del mar que le rodea (τοῦτο οὗ δὴ καὶ πᾶσα ἡ νῆσος τό τε πέλαγος ἔσχεν ἐπωνυμίαν, Ἀτλαντικὸν), y de la región o comarca donde nació este primer príncipe, la región de Atlas o Atlantis, y que era la misma donde se hallaba la morada y templo de sus progenitores, Clito y Poseidón (113e … ῶν μὲν πρεσβυτάτων 114a τῷ προτέρῳ γενομένῳ τήν τε μητρῴαν οἴκησιν καὶ τὴν κύκλῳ λῆξιν, πλείστην καὶ ἀρίστην οὖσαν), o sea, la metrópolis o capital de la Atlántida. Le sucedió su hermano gemelo Gádeiro o Gádiro (Γάδειρος), al que le correspondió la parte de la isla cercana a las Columnas de Hércules, la región de Gadeira (Γαδειρικῆς), y de la cual derivó -también por celebridad- el nombre de la misma ciudad estado que los griegos de los tiempos de Solón, aún (νῦν) conocían con ese mismo nombre, o sea, Gadeira, la misma ‘GDR o ‘aGadira de los fenicios, la Gadir y Gades de las fuentes romanas que después los árabes llamaron Qadish y los castellanos Cádiz

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Nota: para entender bien este artículo, es importante tener claro algunos puntos:

1. Por mucho que se lea y se re-lea el Timeo y el Critias, no se hallará jamás que Platón se refiera a la Atlántida como un continente (en griego, êpeiros) sino que siempre habla de Atlantis como una isla (en griego, Nêsos).

2. En cuanto a su ubicación, bien claro que la precisa como teniendo su comienzo justo ante la boca misma de las Columnas de Hércules (Gibraltar), o sea, ‘a la vista’, pues en griego “PRO TOU STOMATOS”, sólo puede ser traducido como “ante/delante de la boca” de las Columnas de Hércules, como se dice en el mismo Timeo.

3. Y como se dice, que después de pasar Atlantis, habían “otras islas” (en griego, ALLAS NÊSOUS), que serían las Azores, las Antillas y el Caribe, y que justo enfrente de estas se hallaba un verdadero continente (êpeiros) que sólo puede ser América, entonces queda claro que la Atlántida solamente puede haber tenido una forma, extensión y localización semejante a la que reconstruyo en este artículo. Es decir, con una extensión que por el Oeste llegaría hasta las islas Madeira, y por el sur hasta las islas Canarias.

Recomiendo que haga lo posible por leer algunos de mis artículos, especialmente los que tienen que ver con la verdadera localización y dimensión de Atlantis.

En este álbum pueden verse otros mapas de mis hipótesis de reconstrucción paleogeográficas de la Atlántida: http://www.facebook.com/media/set/?set=a.395296087303849.1073741864.100004703832894

Un Abrazo.

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Sobre la crítica científica constructiva y la crítica personal destructiva


Es increíble y vergonzosa la cantidad de manipulaciones, invenciones y hasta falsedades que personajes de gran prestigio en el mundo académico han publicado acerca de la Atlántida y de las fuentes sobre la misma.

Uno de los autores que más contribuyó a que tales falsedades sean usadas por los funda-escépticos para tratar de desacreditar cualquier posibilidad histórica a la Atlántida, ha sido el muy renombrado y prestigioso (y no lo pongo en duda) académico francés Pierre Vidal-Naquet, quien en su empeño por desacreditar del todo la historia de la Atlántida y relegarla a un mero cuento inventado por Platón, tesis que mantuvo hasta su muerte, no hace muchos años, llegó al punto de tergiversar y alterar de un modo más que aberrante las mismas fuentes primarias, las cuales -no me sorprende- nunca expuso en griego o latín (como debe hacerse y de hecho hago siempre en mis libros), siendo así bastante difícil descubrirse tales alteraciones ni cómo algunas de sus “interpretaciones” de tales referencias o citas clásicas no se sostienen o son completamente absurdas. Más adelante publicaré un artículo detallado con algunos de los pasajes que considero más escandalosos.

Aclaro que no es mi intención ¡ni lo será nunca! intentar desacreditar a la persona, o sea, al autor, mi compromiso es con la precisión y el rigor histórico-científico, en este caso de todo lo referente a las fuentes sobre la Atlántida, y ello está por encima de cualquier persona, y de mi mismo, por supuesto, que cuando descubro que me he equivocado en una interpretación o traducción, lo reconozco públicamente (como se puede comprobar en mis escritos), y nunca me ha dolido prendas en reconocer tales errores o equivocaciones. Cuando critico, me limito a los argumentos, a las interpretaciones, afirmaciones, traducciones, etc., pero nunca a la persona ni al autor. Aclaro esto, por cierta persona que sigue tratando (incluso por privado) de avergonzarme porque dice que yo critico a otros autores. Pero tal persona no acaba de entender que la ciencia se construye así, en base a la crítica de los argumentos o métodos (siempre que sea sobre los argumentos, nunca sobre la persona). Del mismo modo que yo critico determinados argumentos o métodos de una obra determinada, otros pueden criticar mis argumentos y métodos.

La diferencia entre la falta de ética y de educación (y hasta de la mera maldad o buenas intenciones) no la marca la mera crítica científica objetiva y constructiva sino la crítica destructiva basada en argumentos ‘ad hominem’, es decir, dirigida a la destrucción de la persona, del autor, y no a los contenidos de su obra.

Y es que cualquier mediocre puede criticar a una persona o tratar de destruir la imagen, honor y prestigio de una persona, mediante insultos, difamaciones, calumnias, y acusaciones de cualquier tipo, pero muy pocos podrían realmente hacer una crítica ética y científica en condiciones, con conocimiento de causa, por ejemplo, una crítica filológica de un texto griego o latino o egipcio, sobre si este fue mal traducido o mal interpretado, y meterse así a diseccionar cuestiones filológicas y paleográficas de tales fuentes. Y esa es la razón por la cual las únicas críticas que se hallan contra mi persona, son justamente eso: críticas ‘ad hominem’ dirigidas a destruir mi imagen, dignidad y honor, críticas destructivas contra la persona, cuyo único objetivo es destruirme en lo personal, por creerse que destruyéndose a la persona se destruye su obra. Pero no existen verdaderas críticas científicas centradas exclusivamente en el argumento filológico, lexicológico o paleográfico en el que se basan mis investigaciones. Obviamente, porque tales críticas solo pueden provenir de auténticos expertos reconocidos en las materias que aplico en mis investigaciones, y aunque fueran investigadores amateur (como yo que me considero un Amateur), que hayan al menos demostrado tras muchos años de publicaciones ser buenos expertos o bien entendidos en materias tales como paleografía y lexicología del Griego y el Latín Clásicos, del Egipcio, del Fenicio y el Asirio-Babilónico, por sólo citar las lenguas más usadas en las fuentes que he reunido para mis investigaciones sobre la Atlántida.

Curiosamente, las única opiniones públicas conocidas sobre mi obra, provenientes de personas sí entendidas en la materias, gente del mundo académico universitario, son precisamente, positivas y edificantes y hasta de reconocimiento a mi labor y métodos de investigación, mientras que las críticas destructivas, dirigidas fundamentalmente hacia lo personal, cuyo principal objetivo es destruirme a nivel personal, provienen todas de unas pocas personas que no cuentan con ninguna titulación académica especializada en las disciplinas que aplico en mis investigaciones (epigrafía, paleografía y lexicología del Griego y el Latín Clásicos, del Egipcio, del Fenicio y el Asirio-Babilónico, etc.), ni han demostrado ser expertos ni siquiera amateur en tales disciplinas, reconocidos como tales tras muchos años de investigaciones, descubrimientos y publicaciones sobre tales materias. Así que es bien fácil sacar conclusiones de todo esto… El lector inteligente, ya puede saber cómo interpretar y entender todo este asunto.

Espero haber dejado bien claro que cuando critico algo, es por el argumento, por la interpretación, o método usado por un determinado autor, pero nunca mi intención es criticar a la persona y muchísimos menos querer destruir a la persona. Ello va por completo en contra de mi sentido ético y de mis principios. Y si alguna vez he publicado algo que pueda ser entendido como una crítica sobre una persona, si se analiza el contexto, se verá como no ha sido más que una lógica reacción defensiva contra alguien que estuvo intentando destruirme en lo personal, precisamente. Cualquier persona medianamente inteligente no tendría problema alguno en saber reconocer las claras y notables diferencias entre una crítica científica ética y constructiva y una crítica meramente destructiva, dirigida, principalmente, a la destrucción de la persona.

Un cordial saludo,

Georgeos Díaz-Montexano, agosto, 2013,

Georgeos Díaz-Montexano: Platón como fuente fidedigna para la historia de la Atlántida


Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2013. Ilustración y dibujos de autores clásico: Monik Perz (www.MonikPerz.com.ar)
Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2013.
Ilustración y dibujos de autores clásico: Monik Perz (www.MonikPerz.com.ar)

El atlantólogo canario Agustín Demeterio Pallarés Lasso me ha sugerido que redactara un artículo sobre la fides atque auctoritas de Platón donde quedara reflejada las razones por las cuales considero a Platón como una fuente digna de confianza, especialmente cuando afirma que la historia sobre la Atlántida era una historia verdadera (ἀληθινὸν λόγον, Tim. 26e), basada en antiguas tradiciones orales, exactamente: una historia traída desde una antigua tradición” (λόγον εἰσηγήσατο ἐκ παλαιᾶς ἀκοῆς, Tim. 20d), y no un mito inventado o fabricado, tal como el filósofo ateniense sostiene -a través de Sócrates o de Critias- en sus diálogos Timeo y Critias.

No pocos autores -por lo general escépticos- han realizado interpretaciones muy libres y forzadas, sacadas todas de su contexto natural (especialmente de la República), con la intención de dar soporte a la idea de que Platón era capaz de usar el mito o la falsedad de manera consciente como algo verdadero, si ello era necesario para la instrucción moral. Pero nada más lejos de la realidad. Platón condena abiertamente la costumbre de fabricar mitos, y advierte del perjuicio que los mismos crean en el desarrollo natural del pensamiento filosófico y racional, o sea, científico, especialmente cuando aún se es joven y el individuo no ha alcanzado la suficiente madurez intelectual, que para Platón no comenzaba realmente hasta después de los treinta años.

Con la misma fuerza que Platón condena el mito, defiende el uso de las historias y hechos verdaderos como principales recursos para combatir el mito y para conseguir una correcta educación del ciudadano. Precisamente, su constante lucha contra el mal hábito de ciertos autores de usar mitos como si fueran historias, introduciendo falsedades, es lo que le llevó a insistir -reiteradamente- en ambos diálogos, Timeo y Critias, que la narración sobre la Atlántida era una historia verdadera, no un mito o fábula fabricada. ¿Por qué debemos creer más en las especulaciones y meras opiniones subjetivas de escépticos modernos que en el mismo Platón y todos los autores antiguos que dieron fe o testimonio sobre la veracidad de la historia sobre la Atlántida? ¿Cuáles son las razones o verdaderas pruebas que tenemos para sostener que Platón en realidad mentía cuando afirmaba que era una historia verdadera? Pues, sencillamente ¡ninguna!

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