Georgeos Díaz: Sobre la extrema antigüedad de los Egipcios y las fuentes sobre Manetón.


Sobre la extrema antigüedad de los Egipcios y las fuentes sobre Manetón.

En respuesta a los defensores de las hipótesis sobre Nibiru, los Nefilim y Anunnaki de Sitchin y demás hipótesis de Paleointervencionismo Extraterrestre o Atlante. (*)

Georgeos Díaz-Montexano

La Esfinge y la Gran Pirámide de Kheops al fondo. (Photo credit: David Holt London)

En el grupo de facebook: Arqueología, Enigmas y Misterios de la Historia, del cual soy su fundador, uno de sus más activos miembros ha dejado publicado hoy -4 de Agosto de 2013- un enlace a una foto con una descripción que de forma inmediata logró despertar mi atención. Dice así:

Manetón fue un historiador y sacerdote egipcio que vivió durante el siglo III a.C. De acuerdo al historiador, el número total de años cubiertos por la lista de reyes egipcios es igual 36,525 (lo que nos lleva a la época del hombre de Cro-magnón). Los reyes no se limitan a simples mortales, sino que hubo reinos de “dioses” y “semi-dioses”. Manetón señala que los primeros reyes que gobernaron el Egipto predinástico no lo hicieron desde este lugar, sino desde un país foráneo.

La nota de la descripción es esencialmente errónea. Doy por sentado que no ha sido culpa de quien publico la foto, sino que simplemente se habrá tomado los datos de otro autor en el que seguramente confiaba plenamente, y esto es obvio, ya que si hubiera dudado un poco siquiera, habría verificado las fuentes primarias, o sea, los textos escritos en griego atribuidos a Manetón, en sus diferentes versiones (algo que no supone ningún esfuerzo) y habría entonces descubierto tales errores o falsedades, que a continuación paso a comentar con todo detalle:

1. La suma de años -que muchos se suponen años solares, pero que los mismos antiguos consideraban como de meses lunares de treinta días o algo más, contados como un año) arroja 24.925 años, desde el origen hasta el inicio de la Primera Dinastía de Menes (Narmer) que se estima comenzó hacia el 3.050 A.C. Por tanto, la suma total de años, desde los orígenes hasta la fecha en que Manetón escribió su obra (al parecer hacia el 250 A.C.), no es de 36.525 años sino de 27.725 años, tomando en cuenta que el reinado de Menes comenzaría unos 2.800 años antes de Manetón. En resumen, que en realidad aquí sobran 8800 años, y esa es mucha diferencia como para que la dejemos pasar como “peccata minuta”. De hecho, casi es la misma que se da para la fundación de Atenas y de Sais en el Timeo de Platón, con independencia de que sean años solares de doce meses o años lunares de solo un mes o de dos meses (mêna) contados como un ciclo de un año (eniauton) según confirmaron -por fuentes egipcias- Eudoxo, Plutarco, Diodoro, Plinio, Censorino, Panodoro, y otros.

2. Las elevadas fechas anteriores solamente responden a la versión armenia de Eusebio, uno de los llamados “Padres de la Iglesia Cristiana”. Pero otra versión de los mismos escritos de Manetón, la de Georgeos Synkellos (Jorge Sincelo) -cuya obra es la principal fuente de conocimiento sobre la Aegyptiaca de Manetón- sólo habla de 11.985 años para el mismo período de tiempo transcurrido desde el origen hasta Menes. Es decir, 12.940 años menos que en la versión armenia de Eusebio.

3. Por otra parte, en la versión de Bárbaro sólo se cuentan 3.733 años para el mismo período de tiempo transcurrido desde el origen hasta Menes. Es decir, 21.192 años menos que en la versión de Eusebio.

3. Otra versión atribuida a Eusebio mismo, que nos trasmite Sincelo, no dice nada sobre la extrema antigüedad de 24.925 años, desde el origen hasta el inicio de la Primera Dinastía de Menes. O sea, que existen dos versiones atribuidas al mismo Eusebio: una donde se puede alcanzar -desde el origen hasta los tiempos de Menes- una suma de 24.925 años, y otra donde no se dice nada al respecto. No podemos saber por tanto si una versión contiene un añadido o invención (como la armenia) o la otra (citada por Sincelo) ha sido cortada o bien se ha conservado incompleta.

4. Así pues, sólo podemos hablar de tres versiones con cifras de años diferentes para el período de tiempo transcurrido desde el origen hasta la Primera Dinastía fundada por Menes: la versión armenia de Eusebio de 24.925 años, la versión de Sincelo de 11.985 años y la versión de Bárbaro de 3.733 años. Y, por supuesto, no podemos saber (faltan pruebas) cuál de estas tres versiones sería la correcta. Lo curioso es que la cifra de Bárbaro se acerca bastante a lo que se hallaría escrito en una fuente egipcia misma, si el cálculo de los años era de dos meses lunares (mêna) o más, contados como un año (eniauton), tal como hacían los antiguos sacerdotes egipcios para medir los años o el tiempo transcurrido (la antigüedad), según acreditaron importantes autores como Eudoxo, Plutarco, Diodoro, Plinio, Censorino y Panodoro, entre otros. Por lo que es muy probable que Bárbaro hubiera tenido acceso a algún códice en griego antiguo -o en egipcio mismo- donde quedaba claro que tales años de los antiguos egipcios eran iguales que los que afirmaba el mayor astrónomo y matemático de los tiempos de Platón, Eudoxo de Cnido, quien convivió por muchos años con los mismos sacerdotes egipcios como uno más de ellos, iniciándose en sus misterios, y quien sostuvo -según nos trasmite Proclo- eran años egipcios de un ciclo de dos meses lunares (mêna) contado como si fuera un ciclo o período de un año (eniauton), y justo cuando aplicamos esta regla, los 24.925 años de la versión armenia de Eusebio quedan reducidos a unos 3418 años. Como puede apreciarse, la diferencia es tan mínima que en este caso, sí la podemos asumir como perfectamente lógica, teniendo en cuenta que en los códices usados por Bárbaro, la cifra sería tan solo de unos pocos años diferente a la que aparece en la versión armenia atribuida a Eusebio. En cualquier caso, la versión de Bárbaro podría confirmar la existencia de un texto griego de Manetón donde -en efecto- se podían sumar tales cifras hasta poco más de 24.000 años, para el período comprendido entre el origen y la primera dinastía, aunque estos años bien que podrían ser -como así parece- años egipcios lunares de dos meses (mêna), y no años griegos solares de doce meses, y de ahí la cifra de 3.733 años que nos ofrece la versión de Bárbaro.

En cuanto al argumento de que serían años egipcios de uno o dos meses lunares y no años griegos solares de doces meses, en la traducción castellana más popular de Manetón, la de César Vidal Manzanares, en la nota nº 3 (Tomo I), se afirma: No contamos con ninguna evidencia que apoye esta interpretación.” Se refiere Vidal Manzanares a la explicación que el mismo Eusebio ofrece de cómo, según otros autores (entre los que estarían los citados Eudoxo, Plutarco, Diodoro, Plinio y Censorino), en realidad serían años egipcios de uno, dos, tres o cuatro meses lunares y no años solares de doce meses. Está claro que esta negación tan rotunda de Vidal Manzanares sobre la inexistencia de evidencias a favor de las explicaciones de Eusebio -y también de Sincelo- al respecto, ha venido muy bien a quienes gustan de creer en tales cifras tan elevadas para los orígenes del Antiguo Egipto. Pero lo cierto -en este caso- es que Vidal se equivoca por completo (seguramente por desconocimiento), tal como ya he demostrado y publicado en tres de mis libros1, pues sí existen evidencias, paleográficas y filológicas, que se hallan en diversas fuentes escritas de autores griegos, romanos y hasta egipcios mismos, como los ya citados, y también hasta evidencias epigráficas y paleográficas egipcias, es decir, en textos escritos por antiguos egipcios en jeroglíficos y en hierático que confirma -en efecto- que junto con un calendario lunisolar de 365 días, convivió entre ciertas órdenes sacerdotales (desde los tiempos más antiguos) un calendario lunar donde los años se contaban por ciclos de uno o dos meses, incluso de tres meses (según las épocas). Así pues, la sentencia de Vidal Manzanares es completamente falsa, y ha sido ya refutada con mis investigaciones y hallazgos.

Por consiguiente, no se puede seguir diciendo que “no existe evidencia alguna” que soporte las explicaciones que dieron Eusebio, Sincelo, Africano y otros, de que tales años no eran solares de doces meses, sino años egipcios de uno o dos meses (incluso de tres o de cuatro), según el testimonio de no pocos importantes autores que convivieron con los egipcios en sus templos, y otros que visitaron Egipto y consultaron directamente las fuentes egipcias en sus bibliotecas y archivos y se entrevistaron con sacerdotes y sabios egipcios, y según testimonian también autores nativos egipcios, es decir, autores que vivieron en el Antiguo Egipto.

La conclusión más razonable aquí, por ser la más documentada y mejor soportada por la evidencia paleográfica y epigráfica, es que -en efecto- tales años se corresponderían con un sistema o calendario lunar, donde un ciclo de uno o dos meses (mêna) era contado como un período de un año (eniauton), tal como testimonian autores de gran relevancia, especialmente el sabio griego Eudoxo de Cnido, que se inició en los misterios egipcios y convivió por mucho tiempo entre sus sacerdotes, donde tomó sus hábitos y costumbres de purificación, y por ello, llegó hasta raparse el pelo y las cejas. Su palabra -en este asunto- es de una grandísimo peso, no solo por este hecho de la convivencia con sacerdotes egipcios que le convierte en un testigo directo o fuente de primera mano, sino, además, porque fue considerado como el mayor científico de su época, el mayor astrónomo, matemático, geómetra, y experto en calendarios y zodiacos, por ejemplo. Nadie mejor que Eudoxo podría conocer con profundidad los sistemas de medir el tiempo usados por griegos y por los mismos sacerdotes egipcios. Por otra parte, la referencia de Eudoxo -aun teniendo suficiente autoridad- no es aislada ni única, al contrario, fue confirmada por otros autores, y por vía independiente, es decir, autores que por su cuenta investigaron en Egipto, entrevistando a sacerdotes y consultando sus archivos y bibliotecas. Y tales autores afirman que en efecto -dependiendo de la épocas y hasta de ciertas regiones de Egipto- junto con el calendario lunisolar de 365 días (o sea, el calendario civil más generalizado que se usaba en cualquier texto destinado a ser leído por el pueblo o por la mayoría de las personas) también coexistían otros calendarios de tipo lunar donde los años se contaban por un ciclo de un mes lunar o por dos, tres o cuatro meses lunares, o bien por cada estación egipcia (de cuatro meses cada una), contada como si fuera un año, aunque en un principio, en los primeros tiempos, fuera por ciclos de dos meses, según acredita Plutarco de Queronea, o como sostiene Censorino, quien afirma que para los antiguos egipcios “un mes era un año”2

Por último señalar que también es absolutamente falsa la afirmación que aparece al final de la misma nota publicada en la foto citada y que dice lo siguiente:

“Manetón señala que los primeros reyes que gobernaron el Egipto predinástico no lo hicieron desde este lugar, sino desde un país foráneo”

Y en este asunto, no será necesario que me extienda en argumentar nada, puesto que será tan fácil como exigir a quien lo afirma (quienquiera que haya sido) que demuestre, es decir, que exponga en qué parte, exactamente, y en cuál versión de las conocidas o atribuidas a la obra de Manetón, se puede leer tal afirmación de que los primeros reyes que gobernaron Egipto no lo hicieron desde el mismo Egipto, sino desde un país foráneo o extranjero.

Este tipo de afirmaciones falsas se encuentra en artículos que suelen publicar y divulgar, como si de un típico dogma religioso se tratara y cuan fieles creyentes -sin el más mínimo criterio revisionista- los seguidores de la hipótesis de “paleointervencionismo extraterrestre o atlante” en el Antiguo Egipto, y que son los mismos que suelen seguir las ideas de Sitchin sobre Nibiru y Anunnaki, etc. Veamos un ejemplo de esta misma afirmación, aunque más falseada aún: “Manetón es muy cuidadoso en señalar el punto de que los primeros reyes no reinaron Egipto, sino un país extranjero. Egipto fue originalmente ya sea una colonia o una nación conquistada.”.3

Perdonen que se me escape una sonrisa, pero sí, es cierto, tan cuidadoso debió ser Manetón en señalar el origen extranjero de esos primeros reyes-dioses, y cómo estos habrían reinado antes en otro lugar, y que Egipto no era más que una mera colonia, que -de hecho- por querer ser tan cuidadoso, no lo dejó escrito por ninguna parte… Así que al final, el mayor misterio en todo este asunto será poder determinar cómo ha logrado saber esto el primer seguidor de las ideas de Sitchin y de tales hipótesis de “paleointervencionismo extraterrestre o atlante” que decidió publicar estas afirmaciones.

En fin, quedamos pues a la espera de que nos demuestren en cuáles textos de Manetón podemos leer tales afirmaciones, o bien que se reconozca -de una vez y por todas- que se trata de una mera falsificación, y en tal caso, creo que cuando menos deberíamos saber todos -es nuestro deber- el nombre y los apellidos de tal falsificador de la Historia. Así ya estaremos advertidos todos, para cuando menos poner en revisión el resto de lo que haya publicado o siga publicando sobre estos temas.

ADDENDA

En la misma página donde se publicó la foto y la nota que ha motivado este artículo, me han replicado diciéndome lo siguiente:

“Para nada, lo de Manetón y demás se puede cotejar con otras listas GRABADAS en los templos como en el de EDFU (templo de Horus) donde en frente de la lista de reyes dinásticos se encuentra la lista de reyes PRE-dinásticos donde se especifican los reinados inusualmente longevos. En los textos hallados en este templo se habla del “Tep Zepi”, el tiempo primigenio donde “dioses” como los Shemsu Hor hicieron sus maravillas en el antiguo Egipto. Los mismos dioses que menciona Manetón. Lo demás son elucubraciones agarradas de los pelos de los ortodoxos y filólogos empedernidos para tratar de encajar a la fuerza fechas que no coinciden con sus queridos paradigmas históricos.”

Aparte de Manetón, las únicas fuentes sobre la cronología egipcia son las siguientes:

1. La Piedra de Palermo, datada en la V Dinastía. Es la más antigua conservada.

2. Lista Real de Karnak, sólo abarca desde Menes hasta Thutmose III (Dinastía XVIII), por tanto, no existe nada sobre dioses, ni semidioses ni reyes anteriores a Menes.

3. Lista Real de Abidos, en el templo de Sethy I, de la Dinastía XIX, también empieza con Menes, y no existe mención alguna a ninguna dinastía de dioses ni semidioses ni reyes de ningún tipo antes de Menes.

4. Lista Real de Saqqara, hallada en una pared de la tumba de Tenry, sacerdote y escriba de Ramsés II (Dinastía XIX). También comienza en la Dinastía I, con Merbiapen, y por tanto, no existe mención alguna a ninguna dinastía de dioses ni semidioses ni reyes de ningún tipo antes de la primera dinastía.

5. Canon Real de Turín, en este caso, se trata de fragmentos de un papiro escrito en hierático y que se data en la época de Ramsés II (Dinastía XIX), y este es el único texto sobre cronología egipcia donde se mencionan algunos reyes míticos o legendarios, con nombres de dioses, anteriores a Menes, o sea, antes de la primera dinastía, pero debido a lo fragmentado del papiro, la cantidad completa de años que reinaron no se puede apreciar con total seguridad, salvo en algunos reyes donde se aprecian fragmentos en los que se reconocen cifras de varias centenas y también de varios miles. Todo lo demás es altamente especulativo, debido a la casi nula legibilidad de los trazos.

Conclusión:

Manetón sigue siendo la principal fuente donde se lee lo de los muchos miles de años para el tiempo comprendido entre el origen y la primera dinastía, y como demuestro en mi investigación, existen más que suficientes evidencias epigráficas y paleográficas tanto egipcias como griegas y romanas que apuntan a que Manetón se basaría para este período en un calendario lunar que medía uno o dos meses (gri. mêna) como un ciclo de un año (gri. Eniauton).

Por tanto, es completamente falso que las fechas tan elevadas de más de 35 mil años para el período anterior inmediato a la primera dinastía están testimoniadas en otros textos epigráficos egipcios. Los seguidores de la hipótesis de paleointervencionismo extraterrestre o atlante, en el Antiguo Egipto, sencillamente, se lo han inventado todo.

REFERENCIAS

1Tomo I del Epítome de la Atlántida Histórico-Científica (www.AtlantidaHistorica.com), en “ATLANTIS CHRONOLOGIA – Antigüedad y Tiempos de la Atlántida” (http://www.amazon.es/dp/B00C2DQ3K4), y también en “Eudoxo de Cnido y las fuentes egipcias sobre la cronología de la Atlántida” (http://www.amazon.es/dp/B00A946FA6).

2“Et in Aegypto quidem antiquissimum ferunt annum menstruum fuisse” (Censorini, De Die Natali Liber, ad Q. Caerellium, XIX, 4).

3¿Cro-Magnon atlantes?, publicado en la página de facebook: Nibiru & los Anunnaki, 23 de noviembre de 2010 (https://www.facebook.com/notes/nibiru-los-anunnaki/cro-magnon-atlantes/155846217793150)

* Tal enunciado lo hago sin sentido peyorativo. Así que espero no sea visto ni considerado como un argumento ad hominem, pues aclaro y declaro, que no lo hago con ninguna intención en este sentido.

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Un comentario en “Georgeos Díaz: Sobre la extrema antigüedad de los Egipcios y las fuentes sobre Manetón.”

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