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(Versión íntegra del artículo con imágenes y video) ¿LA ATLÁNTIDA EN UN MAPA RUPESTRE TARTÉSICO Y EN PAPIROS EGIPCIOS DE HACE CUATRO MIL AÑOS?


Un escritor especializado en atlantología histórica cree haber descubierto evidencias cartográficas egipcias y tartésicas con posible representación de la isla Atlantis

Fuente: Mari Paz Díaz, Huelva Buenas Noticias.

Georgeos Díaz-Montexano
Georgeos Díaz-Montexano ha escrito una treintena de publicaciones sobre esta civilización. Estudios donde se pone de manifiesto que existen posibles evidencias submarinas de esta cultura en las costas de Cádiz y Huelva, además de haber encontrado relación entre la leyenda sobre la Atlántida y el río Tinto.

«Ya hace más de quince años que tuve el privilegio de conocer a Georgeos Díaz-Montexano gracias a una conferencia que realizó en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona en la que nos deleitó a todos con la exposición de sus teorías sobre la Atlántida. A partir de ese momento no sólo he seguido sus incansables y eruditas investigaciones, sino que estoy en deuda con él pues constituye todo un modelo de investigación seria y disciplinada, unida a un celo didáctico en la exposición que hace de sus escritos toda una exquisitez» – Dr. Antonio Morillas, profesor en la Escola Augusta, y presidente de AGON. Grupo de Estudios Filosóficos.

El mito de la Atlántida sigue generando interés, especialmente a raíz de la aparición de nuevos estudios que revelan que la enigmática civilización podría haberse hallado cercana a tierras onubenses.

En esta ocasión, Huelva Buenas Noticias se acerca a los estudios realizados por Georgeos Díaz-Montexano, un investigador nacido en Cuba, aunque de padres y ancestros españoles, que ha dedicado su vida a indagar sobre la legendaria Atlántida.

Díaz-Montexano estudió Arqueología y Antropología entre finales de los 80 y principios de los 90 a través de cursos de formación especializada de la SEC, sociedad científica de estudios de espeleología, arqueología y antropología, adscrita a la Academia de Ciencias de Cuba. En septiembre de 1992, tal como consta en el certificado, The Epigraphic Society, sociedad científica radicada en EE.UU -fundada por varios doctores y profesores de Harvard University y otras instituciones de renombre- decidió concederle un reconocimiento honorífico como «Member Accepted» por sus descubrimientos e investigaciones de inscripciones prehistóricas, siendo entonces presidente el Dr. Norman Totten y Presidente Emeritus el Dr. Barry Fell.

En 1994 se trasladó a España. Un año después fundó la revista “Arqueología y Enigmas de la Historia”, a la que le siguieron “Arqueología Sin Fronteras”, “ArqueoHistoria”, “Canaán: revista de Arqueología Bíblica”, y la primera revista de egiptología en castellano de distribución en kioscos y librerías de España y América llamada “La Esfinge. Revista de Egiptología”, además de fundar “Osiris. Revista de Egiptología”. A estas revistas también se une el hecho de que entre 1995 y 1998 fue autor y editor del primer curso que se distribuyó de modo seriado por fascículos para aprender a leer jeroglíficos egipcios en lengua castellana.

Pero si existe un matiz que llame la atención de Georgeos Díaz-Montexano es que desde hace más de veinte años está dedicado a investigar el mito o leyenda de la Atlántida a través de las fuentes históricas, especialmente desde antiguos códices, papiros y manuscritos escritos en griego, latín, árabe y egipcio, sin olvidar los textos del Timeo y el Critias de Platón, pero a través de la tradición manuscrita de los mismos, es decir, estudiando directamente todos los códices y manuscritos escritos en griego que se conservan sobre estos dos célebres diálogos de Platón. «Mi gran pasión es pues el estudio del origen de las antiguas civilizaciones, la evolución del lenguaje, los mitos y la filosofía», según apunta este investigador. Y, en este sentido, puntualiza que «mi principal logro es haber sido el primer investigador en hacer un estudio paleográfico y lexicológico de la historia de la Atlántida sobre las fuentes primarias escritas en griego, latín, egipcio, fenicio, árabe, asirio-babilónico y sánscrito, entre otras».

El origen de su fascinación por la Atlántida surge a los 14 años de edad. Entonces descubrió a Platón, quien le introdujo en esta «civilización desaparecida, siempre envuelta en ese halo de misterio, entre leyenda y realidad».

Metrópolis de Atlantis, según descripción en el Critias de Platón. Pintura de Monik Perz.
Metrópolis de Atlantis, según descripción en el Critias de Platón. Pintura de Monik Perz.

Es más, en un principio, este español de adopción asegura que se encontraba entre los escépticos que creían la versión de que la Atlántida no existió, sino que fue un mito inventado por Platón para justificar sus ideas político-filosóficas, pues «algunos detalles que leía en el Timeo y el Critias no hacían más que convencerme de ello, pues una Atlántida tan desarrollada como una gran civilización del Bronce y que se hundió bajo el mar nada menos que unos 9.000 años antes de la visita de Solón a Sais, o sea, hace casi unos 12.000 años, cuando la mayoría de los seres humanos se hallaban aún en la Edad de Piedra, me ofrecía muy poca credibilidad», afirma Georgeos, «menos aún, que tan avanzada civilización -para esos tiempos- hubiera estado en el medio del Océano Atlántico en una gigantesca isla tan grande como un mega-continente y lejos del entorno del Mediterráneo, donde sabemos que mucho tiempo después florecieron las primeras grandes civilizaciones de la Antigüedad».

Sin embargo, su percepción cambió un día cuando descubrió casi por casualidad, mientras investigaba otro tema de filología clásica, una copia de unos viejos códices del Timeo y el Critias de Platón en griego bizantino, donde pudo constatar que las traducciones realizadas del texto tenían “incongruencias”, con algunos errores “muy graves”. Fue en aquellos errores donde encontró la clave, ya que hasta entonces las traducciones presentaban “una Atlántida imposible” que venían a refrendar la tesis oficial o académica, que asegura que se trata de un mito. Por este motivo, a partir de este descubrimiento «me dediqué de lleno –con el tiempo ya en cuerpo y alma- a la investigación de la Atlántida».

Sus estudios, además, los ha llevado a cabo desde una perspectiva novedosa, nunca antes realizada por ningún otro atlantólogo, el estudio de la tradición manuscrita de los textos del Timeo y el Critias de Platón (papiros, códices y manuscritos escritos en griego, latín y árabe) conservada desde la antigüedad tardía hasta la Edad Media. Es decir, no sólo utilizando las fuentes primarias de tradición platónica, sino también estudios de otros autores anteriores y posteriores.

Una de las principales conclusiones del estudio de tales fuentes primarias es que tanto el enorme tamaño de la Atlántida, el hallarse en medio del Océano, como el haberse hundido hace casi 12000 años, no eran más que errores de interpretación o traducción. Al leer directamente los códices y manuscritos, «la Atlántida como una verdadera civilización histórica comenzó a ser ya cada vez más creíble», explica este investigador. Hasta el momento, Georgeos Díaz-Montexano lleva publicado una treintena de libros sobre el tema, tanto impresos como en formato Kindle de Amazon.

Sus investigaciones miran de una forma novedosa los textos del Timeo y el Critias de Platón. Dibujo: Monik Perz.
Sus investigaciones miran de una forma novedosa los textos del Timeo y el Critias de Platón. Dibujo: Monik Perz.

Tras todas estas publicaciones e investigaciones paleográficas y lexicológicas, Georgeos asegura que no está en condiciones de poder afirmar, desde el punto de vista arqueológico, que la Atlántida haya existido, si bien «la mayoría de los antiguos autores, tanto griegos, romanos, egipcios y árabes, aseguran que sí existió».

Su teoría es que, en caso de haber existido, sería una isla con una ciudad concéntrica circular que estaría situada en el Atlántico, ante la boca del estrecho de las Columnas de Hércules (Gibraltar) y próxima a Gadeira (Gades o Cádiz), entre Iberia, Marruecos y las islas Madeira. Por ello, su ubicación no sería exactamente en terrenos de la actual provincia de Huelva, pero restos de la región norte de la isla se hallarían cerca, aunque debajo del mar.

Esta teoría ya la defendía desde 1994, como se puede constatar en varios artículos publicados en las revistas ‘Arqueología y Enigmas de la Historia’ y ‘Arqueología Sin Fronteras’, y en un monográfico de Arte Rupestre Mundial de 1996, y en una entrevista radial de 1995 realizada por el periodista Miguel Blanco. Años después, el filólogo vallisoletano, Jorge María Ribero-Meneses Lázaro-Cano (Valladolid, 1945) se puso en contacto con Georgeos Díaz-Montexano justo tras haber conocido de sus publicaciones en tales revistas. Gentilmente, Ribero-Meneses Lázaro-Cano se ofreció para colaborar, y así surgió un monográfico escrito casi por completo por el filólogo vallisoletano y dedicado a Iberia como cuna de la humanidad.

Las ideas de Ribero-Meneses sobre que la Atlántida era en realidad toda Iberia calaron en Díaz-Montexano, quien empezó a decantarse por esta hipótesis, especialmente al comprobar cómo dicha hipótesis en realidad era ya bastante antigua y había sido defendida por el célebre cronista español José Pellicer de Ossau Salas y Tovar en 1673 en su “Aparato a la Monarquía de las Españas”, donde dedicó un extenso comentario para proponer dicha hipótesis de que la Atlántida era toda la península ibérica. Así, en un monográfico publicado en el 2000, Díaz-Montexano reconoció su inclinación hacia esta hipótesis y el papel que había jugado en tal orientación el mismo Ribero-Meneses, pero poco después, en cuanto logró acceder a mayor cantidad de manuscritos y códices antiguos del Timeo y el Critias, y de los restantes autores que se refirieron a la Atlántida, entre otras fuentes primarias epigráficas y cartográficas, no le quedó más remedio que retomar la hipótesis original que defendía desde 1994, que la Atlántida era una isla situada justo delante del estrecho, en el espacio que se extiende entre Iberia, Marruecos, Madeira y Canarias, pero muy próxima -por su parte nordeste– a las costas de Huelva y Cádiz.

También Ribero-Meneses cambió su idea sobre la hipótesis de Pellicer de Ossau Salas y más tarde terminó convenciéndose de que la isla Atlantis era en realidad una montaña submarina conocida como el Cachucho de 4500 metros de altitud situada frente a las costas de Asturias y cuya cima se halla entre los 600 y 450 metros de profundidad. Así, mientras el atlantólogo hispanocubano piensa que podrían hallarse parte de sus restos bajo las aguas cercanas a las costas de Cádiz y Huelva, el filólogo vallisoletano cree que la isla Atlántida se halla bajo las aguas de las costas asturianas sobre la cima del citado monte submarino del Cachucho. Un análisis sobre las hipótesis de ambos autores puede verse en el artículo: «Comparativa de las teorías sobre la Atlántida de dos atlantólogos hispanos: Jorge María Ribero-Meneses Lázaro y Georgeos Díaz-Montexano»

Según Georgeos Díaz-Montexano, es mejor hablar «de Atlantes o pueblos Atlánticos como poblaciones generacionales, cronológicamente situadas entre los algarvio-onubenses del Neolítico y los tartessios del Bronce». Estas aportaciones fueron presentadas por este autor en el verano de 2003 en la UNESCO, después de posibles hallazgos arqueológicos realizados de manera casual por buzos y pescadores en aguas cercanas a Huelva y Cádiz, que fueron ratificados por expertos a nivel internacional en arqueología subacuática o submarina, como son los doctores Cemal Pulak y George F. Bass, quienes «no pudieron determinar a qué civilización pertenecían, pero sí expresaron su conformidad con nosotros en que no eran meras rocas naturales o formaciones geológicas, sino auténticos sillares construidos artificialmente por el hombre, así como monolitos en forma de columnas».

«La cuestión es que no basta con hallar posibles evidencias arqueológicas, hay que conseguir algo que es mucho más difícil: convencer a la comunidad científica internacional de que lo que ha sido descubierto puede ser interpretado como posibles restos de la Atlántida», explica.

En el reciente documental de National Geographic presentado por el judíoamericano Dr. Richard Freund, los doctores Claudio Lozano y Juan Antonio Morales de la Universidad de Huelva intentaron hallar evidencias a partir de su informe para la UNESCO de 2003, «aunque dieron con unas formaciones que no se corresponden con las de nuestro informe», aclara Georgeos.

Símbolo idéntico al esquema urbanístico de la metrópolis circular concéntrica de Atlantis en una vasija de cerámica de finales de la Edad del Bronce y principios del Hierro hallada en Jaén, no muy lejos de la ciudad (macro-aldea) circular concéntrica descubierta en la parte norte de la ciudad, en el barrio de Marroquíes Bajos. Georgeos Díaz fue el primero en descubrir -hace quince años- la similitud del patrón o diseño de la planta urbanística de dicha ciudad con el descrito para la metrópolis o capital de la Atlántida. El mismo patrón cuyo esquema simplificado vemos en esta vasija tartessio-turdetana hallada en Jaén y en otras halladas en el Carambolo, Sevilla, y otros puntos de la península, también identificadas como posible símbolo atlante por Díaz-Montexano. Un posible recuerdo de la misma ciudad concéntrica de Marroquíes Bajos, y esta, a su vez, quizás una de las ciudades más importantes de los enigmáticos pueblos atlánticos en el interior de Andalucía.
Símbolo idéntico al esquema urbanístico de la metrópolis circular concéntrica de Atlantis en una vasija de cerámica de finales de la Edad del Bronce y principios del Hierro hallada en Jaén, no muy lejos de la ciudad (macro-aldea) circular concéntrica descubierta en la parte norte de la ciudad, en el barrio de Marroquíes Bajos. Georgeos Díaz fue el primero en descubrir -hace quince años- la similitud del patrón o diseño de la planta urbanística de dicha ciudad con el descrito para la metrópolis o capital de la Atlántida. El mismo patrón cuyo esquema simplificado vemos en esta vasija tartessio-turdetana hallada en Jaén y en otras halladas en el Carambolo, Sevilla, y otros puntos de la península, también identificadas como posible símbolo atlante por Díaz-Montexano. Un posible recuerdo de la misma ciudad concéntrica de Marroquíes Bajos, y esta, a su vez, quizás una de las ciudades más importantes de los enigmáticos pueblos atlánticos en el interior de Andalucía.

En el informe presentado a la UNESCO en 2003 por este investigador, basado en los análisis de varios geólogos y arqueólogos, algunos de los sillares o losas de piedra bien talladas llevan en su centro una especie de gran Tau o abertura en forma de T. Aún así, serían anclas de piedras muy atípicas y no conocidas hasta la fecha. También se hallaron monolitos en forma de columnas y menhires, restos de posibles muros de edificación, objetos de cobre y grandes piedras circulares semejantes a ruedas de molino, en profundidades que oscilan entre los -17 a -40 metros, lo que en principio descartaría cualquier asentamiento romano o de la Edad del Hierro. Es decir, los restos serían anteriores, como mínimo de finales de la Edad del Bronce, aunque puede que del Calcolítico.

Estas evidencias submarinas han sido halladas en varios puntos cercanos a las costas de Cádiz y Huelva, o sea, la misma área descrita por Platón como el comienzo de la isla Atlántida por delante de la boca de las Columnas de Hércules. A este respecto, según Georgeos, en antiguos textos egipcios escritos en mapas de entre 4000 y 3000 años donde se observa una isla delante de un estrecho o canal situado en el remoto Occidente (Amenti), en un «inmenso e infinito mar verde azulado de aguas frías», como reza en los mismos, en la parte que correspondería a las costas de Huelva, «a veces aparece un revelador texto donde se nombra a un río como el canal o río de la Plata o ‘La Brillante’, donde no existen peces de ningún tipo, y ni siquiera culebras o serpientes». Tal lugar podría ser el mismo río Tinto, que ya entonces estaría afectado por la extracción de minerales que impide la vida animal, al menos la visible.

El autor relaciona un río cercano a la Atlántida mencionado en mapas y textos egipcios con el río Tinto.
El autor relaciona un río cercano a la Atlántida mencionado en mapas y textos egipcios con el río Tinto.

En este sentido, Díaz-Montexano considera que también se han hallado evidencias claras de varios eventos catastróficos que combinaron terremotos y tsunamis sucedidos en distintas fechas y que encajan con el verdadero margen de tiempo establecido para el fin de Atlantis. En concreto, sobre la cronología de la civilización atlántica, este investigador explica que aunque sus orígenes podrían remontarse hasta hace unos 11.580 años, «su final catastrófico parece haber sucedido en una fecha más reciente, ya en la Edad del Bronce, entre el 2600 y el 1550 a. C., de acuerdo a los datos que claramente se ofrecen en el relato que Solón había traído de Egipto y que Platón usó para el Critias, y donde se puntualiza, en varias ocasiones, que el final catastrófico aconteció cuando ya habían pasado muchas generaciones, y mucho tiempo, desde la fundación de Atlantis, la cual sucedió 9000 años antes de la estancia de Solón en Egipto, fecha que ha sido erróneamente confundida con la del final de la civilización».

También se han hallado evidencias sobre la representación del símbolo circular concéntrico semejante al esquema o planta urbanística de la metrópolis de Atlantis en cerámicas, en estelas funerarias y en el arte rupestre, desde el Calcolítico hasta finales de la Edad del Bronce y principios del Hierro, y por casi toda Iberia. Al respecto, apunta Díaz-Montexano que «el caso más espectacular ha sido el descubrimiento reciente que hice de lo que considero una escena de la misma tradicióon sobre la Atlántida representada en roca, al aire libre, en un lugar del territorio de influencia de Tartessos, no muy lejos de Cancho Roano, donde vemos no sólo la ciudad de Atlantis con sus anillos concéntricos y barcos entrando en ella, sino también caballos y toros, los dos animales más emblemáticos y tributos del dios de los Atlantes, Poseidón». Al parecer, este mural podría datarse hacia el 1300 a. C. «a juzgar por algunos de los tipos de barcos con akroterión en forma de ánade, idénticos a los barcos de los ‘Pueblos del Mar’». El hallazgo fue realizado por arqueólogos funcionarios de Extremadura, pero el descubrimiento y la identificación de lo que se observa en tales grabados, en cuanto a que se trataría de un posible mapa rupestre de época tartésica en el que se representaría la península Ibérica, el Estrecho de Gibraltar, parte de Marruecos, y una gran isla delante del estrecho, que solo podría ser la misma de la tradición sobre la Atlántida, ha sido realizado y publicado por Georgeos Díaz-Montexano.

Interpretación y coloroeado del mapa rupestre hallado en Badajoz, en pleno territorio tartésico, no muy lejos de Cancho Roano, que ha sido datado hacia los siglos XIV o XIII a. C., por los tipos de barcos.
Interpretación y coloroeado del mapa rupestre hallado en Badajoz, en pleno territorio tartésico, no muy lejos de Cancho Roano, que ha sido datado hacia los siglos XIV o XIII a. C., por los tipos de barcos.

Detalles e interpretación del mapa rupestre hallado en Badajoz, no muy lejos de Cancho Roano, con isla delante de lo que sería el estrecho de Gibraltar, frente a Iberia y Marruecos, con un símbolo de la posible ciudad circular concéntrica de Atlantis, con canales y barcos navegando dentro. La foto de abajo está girada 90º a la derecha.
Detalles e interpretación del mapa rupestre hallado en Badajoz, no muy lejos de Cancho Roano, con isla delante de lo que sería el estrecho de Gibraltar, frente a Iberia y Marruecos, con un símbolo de la posible ciudad circular concéntrica de Atlantis, con canales y barcos navegando dentro. La foto de abajo está girada 90º a la derecha.

Con esta base, este investigador está pendiente de poder realizar una expedición en aguas marinas cercanas al Golfo de Cádiz con un equipo científico compuesto por arqueólogos, historiadores y geólogos y los debidos permisos oficiales, para buscar las posibles ruinas de una ciudad sumergida que podría pertenecer a la misma capital de Atlantis. Pero considera que es quizás «la tarea más difícil de todas», ante la abundancia de literatura pseudocientífica existente al respecto que ha contaminado la cuestión de la Atlántida con una muy mala imagen. «Así pues, el problema principal no sería en este caso la financiación, sino el poder reunir un equipo de expertos titulados como los que exige la ley de Patrimonio y la convención de la UNESCO que estén dispuestos a participar en tal expedición».

Georgeos Díaz-Montexano ha publicado dos voluminosos tomos con más de 1200 páginas que conforman un epítome que resume seis volúmenes de la serie de Atlantología Histórico-Científica, ilustrados por la premiada artista visual bonarense Monik Perz, y que pretende ser como una pequeña enciclopedia sobre la Atlántida desde un enfoque histórico-científico. «Siempre recomiendo al lector interesado en estas investigaciones estos dos libros donde se exponen muchos de estos descubrimientos e hipótesis, con casi medio centenar de nuevas evidencias, mapas antiguos y medievales donde se aprecia una isla de considerable tamaño situada justo delante de la boca atlántica de Gibraltar, rozando las costas de Huelva y Cádiz y ocupando todo el espacio del golfo y/o mar entre Iberia y Marruecos, tal y como describe Platón, pero se puede comenzar con mi libro más reciente en edición Kindle que se halla ahora en Amazon y es un buen compendio o selección de una treintena de libros que ya he publicado sobre la Atlántida», concluye Georgeos. Sus principales aportaciones, asegura, son «seguir el rastro de la historia de la Atlántida y hasta de la misma Tartessos a través de fuentes primarias egipcias, tanto escritas como cartográficas, entre otras antiguas fuentes epigráficas y petroglíficas».

Último libro de Georgeos Díaz-Montexano donde resume las evidencias más significativas que sobre la Atlántida ha venido publicando en una treintena de libros y cientos de artículos en los últimos viente años.
Último libro (solo en formato impreso) de Georgeos Díaz-Montexano donde resume las evidencias más significativas que sobre la Atlántida ha venido publicando en una treintena de libros y cientos de artículos en los últimos veinte años.

Sobre su obra intelectual comenta el Dr. César Guarde de la Universidad de Barcelona: «La obra intelectual de Georgeos Díaz-Montexano, Atlántida Histórico-Científica no brilla única y solitariamente por esta independencia de pensamiento, finura metodológica y defensa de la verdad, “sea cual sea y caiga quien caiga”, sino que transluce, ante todo, frescura y autoridad, dos características a menudo excluyentes. El lector interesado en leer qué nos dijeron exactamente Platón y otros autores en relación a la Atlántida y qué posibles evidencias de su existencia sobreviven hasta nuestros días, perdidas en textos y olvidadas en museos, no puede dejar pasar la ocasión de sumergirse entre sus deliciosas páginas. Descubrirá, embriagado por la ambrosía de sus palabras, que uno puede todavía amar la verdad sin dejar de amar a Platón.»

A lo que añade el Dr. Antonio Morillas que «Su metodología, su conocimiento de las lenguas clásicas y su delicado manejo de las fuentes se alejan de la grosería a la que por desgracia estamos más que acostumbrados en los ámbitos académicos actuales… Cualquiera que se inicie en la lectura de Atlántida Histórico-Científica no sólo encontrará las cualidades que acabamos de mencionar, sino todo un caudal de conocimiento y de belleza que le harán alejarse del mediocre presente y adentrarse en una época en la que, de la misma forma que la Atlántida, el saber era algo que se mostraba orgulloso a todo aquel con capacidad para apreciarlo.»

En definitiva, Georgeos Díaz-Montexano es todo un experto en este tema, por lo que agradece esta oportunidad para difundir sus estudios, que espera despierten el interés de la sociedad.

Video-Conferencias sobre la Atlántida Histórico-Científica de Georgeos Día-Montexano en 28 capítulos: https://youtu.be/LEDI2PKzk9U 

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Dos grandes falsedades sobre la Atlántida.


Por Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS)

"Teniendo en cuenta que según Platón, Egipto fue colonia atlante".Más allá de otras tantas inconsistencias, errores y falacias, me ha molestado sobremanera dos de estas falsedades. La primera falsedad, la que más me ha molestado, es la que afirma, así de tajante: “Teniendo en cuenta que según Platón, Egipto fue colonia atlante”. Nada más falso. Conozco los textos de Platón sobre la Atlántida de sus diálogos Timeo y Critias casi como la palma de mi mano, y esto es totalmente incierto. Invito a cualquier persona que busque una traducción de ambos diálogos y lo verifique.

Hasta en la peor de las traducciones existentes, no se hallará por ninguna parte que Platón (a través de Critias que es quien narra la historia que Solón trajo de Egipto), diga que Egipto fue una colonia de los Atlantes. Tal afirmación, sencillamente no existe. En la narración queda más que claro que Egipto -representado por Sais, la ciudad egipcia en la que Solón recibe la tradición de sacerdotes egipcios- tenía una antigüedad de 8000 años, antes de Solón, o sea, unos 10593 años antes del presente, y que su origen se remonta a una fundación tutelar de la diosa Atenea, conocida como Neith entre los egipcios. Del mismo modo se explica el origen de Atenas, unos mil años antes, cuando los dioses Olímpicos se repartieron el mundo, hecho acontecido después de la gran batalla conocida como Titanomaquia, según las fuentes primarias grecolatinas.

En tal reparto del mundo, que se sitúa hacia el 9000 antes de Solón, más exactamente, hace unos 11593 años, el Ática le correspondió a los dioses hermanos, Hefesto y Atenea, y la isla Atlantis a Poseidón. Esto es lo que claramente leemos en el Timeo y el Critias. Nada más. Por tanto, se menciona el origen fundacional de tres grandes ciudades de tres países diferentes: Atenas (Grecia), Sais (Egipto) y Atlantis (Isla Atlántida). Es decir, que Egipto no era ninguna colonia de los atlantes, era un país tan diferente e independiente de la Atlántida como lo era Grecia.

Entonces, ¿por qué se afirma tan rotundamente que, según Platón, Egipto era una colonia Atlante?. Desconozco los motivos, y, sinceramente, no encuentro explicación alguna.

Desde el punto de vista especulativo, repito, cualquiera puede decir que Egipto pudo haber sido una colonia de los Atlantes o de los extraterrestres mismos, incluso hasta podría afirmarse igual de categóricamente, si tanto se cree en estas ideas. Pero lo que sí no puede hacerse, bajo ningún concepto, es mentir, afirmando que fue el mismo Platón quien afirmó determinada falsedad que interesa al autor imponer, para así poder otorgarle cierta credibilidad a sus creencias.

Si se quiere defender una idea del tipo que sea, pues que se haga. No tengo ningún problema con ello. Por muy fantasiosa o hasta ridícula que me pueda parecer una idea o hipótesis, mientras no se falseen los datos, mientras no se ponga en boca de Platón ni de ningún antiguo autor algo que realmente nunca dijo, que ni siquiera fue sugerido, nadie tendría porque molestarse, ni siquiera yo, que como muchos sabéis soy bastante crítico con las especulaciones exageradas y fantasiosas, y sobre todo con las tantas falacias que sobre la Atlántida se han dicho, tanto desde el esoterismo o mundo del misterio como desde el mundo académico.

Cuando los atlantes deciden entablar una guerra contra los pueblos del Mediterráneo con la intención de dominarles, tal como se dice en el Timeo, ellos llegaron hasta Egipto, ciertamente, pero leemos claramente cómo los mismos sacerdotes agradecen a Solón, porque sus antepasados, los Atenienses, derrotaron a los Atlantes y que gracias a esta hazaña, salvaron a los egipcios mismos de llegar a ser esclavizados por los Atlantes (Tim. 25c-d). De nuevo, queda claro que los egipcios, al igual que los griegos, pertenecían a un pueblo y estirpe completamente diferente de los Atlantes.

Pero hay más, en el Critias 113a-b, vemos claramente que Solón, cuando se propuso traducir los nombres de la historia de Atlantis, es decir, los nombres de sus personajes, desde la lengua indígena (epijorión) de los Atlantes hacia el idioma griego, constató entonces que los egipcios ya habían hecho lo mismo antes, y habían traducidos los nombres -siempre por sus significados y equivalencias- hacia el idioma egipcio. Por tanto, de nuevo, una prueba incuestionable de que Egipto era un país diferente y, por supuesto, con una lengua diferente a la de los Atlantes, y por tanto, no era una colonia de los Atlantes.

El término colonia, desde el punto de vista más general, suele ser confundido y usado incorrectamente. De todos modos, no se puede sostener -basándose en Platón- que Egipto haya sido colonia de Atlantis, ni siquiera por un corto espacio de tiempo, por el mero hecho de que se diga que ellos se expandieron como conquistadores por Europa hasta la Tirrenia y por Libia hasta Egipto, y esto considerarlo como una evidencia de colonización, porque conquista o dominación bélica, por la fuerza, no es lo mismo que colonización. Antropológicamente, son acciones y conceptos diferentes.

En realidad, no hay ningún pasaje en el Timeo ni en el Critias donde explícitamente se diga que Egipto fue colonizado u ocupado por los Atlantes en ningún momento. Todo lo contrario. Veamos lo que se dice al respecto. En esta ocasión usaré la traducción clásica y autorizada de la Editorial Gredos, para que nadie saque a relucir que uso mi propia traducción (que de paso sea aclarado, en cuanto a este pasaje, no propone un significado diferente). Los comentarios entre paréntesis son míos, para ayudar en la comprensión del texto:

“… [Tim. 25b] Toda esta potencia unida (del ejército Atlante) intentó una vez esclavizar en un ataque a toda vuestra región (Grecia), la nuestra (Egipto) y el interior de la desembocadura (el Mediterráneo). Entonces, Solón, el poderío de vuestra ciudad se hizo famoso entre todos los hombres por su excelencia y fuerza, pues superó a todos en valentía y en artes guerreras, condujo en un momento de la lucha a los griegos, [25c] luego se vio obligada a combatir sola cuando los otros se separaron, corrió los peligros más extremos y dominó a los que nos atacaban (los Atlantes). Alcanzó así una gran victoria e impidió que los que todavía no habían sido esclavizados lo fueran y al resto, cuantos habitábamos más acá de los confines heráclidas (Columnas de Hércules), nos liberó generosamente…” (Platón, Timeo. Traducción, introducción y notas por María Ángeles Durán y Francisco Lisi. Editorial Gredos, 1992, pp. 167-168).

Vemos que claramente se dice que la armada de los Atlantes “…intentó una vez esclavizar en un ataque a toda vuestra región (Grecia), la nuestra (Egipto)…”. Por tanto, “intentó esclavizar”, es decir, que solo lo intentó, pero no llegó a conseguirlo. Incluso si “esclavizar” se quiere entender como “colonizar”, en cualquier caso, solo se intentó, pero no se consiguió, gracias a que los griegos, mejor dicho, los Atenienses, derrotaron a los Atlantes, impidiendo con ello que los que no habían sido esclavizados, o sea, cuando menos los de la región de Grecia y de Egipto, como vimos antes, pudieran ser dominados, y finalmente liberó generosamente al resto de los que viven en el interior de las Columnas de Hércules, o sea, en el Mediterráneo.

El último pasaje de la traducción se presta a confusión, yo mismo llegué a confundirme en alguna ocasión creyendo que los egipcios habían llegado a ser esclavizados por los Atlantes, pero un análisis más profundo de todo el pasaje, sobre todo cuando se acude al texto en griego, revela claramente que Egipto, al igual que Grecia, fueron dos de las regiones que no llegaron a ser esclavizadas por los Atlantes. Por consiguiente, no se puede justificar -de ningún modo- que Egipto haya sido una colonia Atlante, ni siquiera recurriendo a una mala interpretación del anterior pasaje.

De todos modos, muchos sabemos perfectamente en qué sentido usan el concepto de “Egipto como colonia Atlante” todos los autores que recurren a esta falacia puesta en boca de Platón. No lo hacen pensando en que simplemente Egipto fuera esclavizado por los Atlantes durante un tiempo determinado antes de que la guerra contra los Atlantes terminara, sino en el sentido de que Egipto es una civilización que fue fundada por colonos venidos de la Atlántida. Lo cual, repito, no cuestiono por su planteamiento como tal, sino por la forma en que esto se sustenta, como en este caso (y como en muchos otros), mediante la falsedad de usarse al mismo Plató como garante, como sí el mismo lo hubiera dicho.

cuando la isla Atlantis empezó a sumergirse (poco a poco), entre el 12000 y el 9000 A.C.El otro grave error de interpretación textual, sostiene que cuando la isla Atlantis empezó a sumergirse (poco a poco), entre el 12000 y el 9000 A.C. (o sea, que según el autor del artículo, esto habría sucedido entre hace 14000 y 11000 años), los Atlantes empezaron a colonizar a los pueblos del Mediterráneo, a medida que se iba abandonando la Atlántida, mientras esta se hundía. Y esto se dice cómo si eso fuera lo que se deduce claramente del Timeo y el Critias. Pero cualquiera puede comprobar cómo la cifra más alta que se da -en cantidad de años (egipcios)- 9000 años antes de Solón, o sea, hacia el 11593, antes del presente, es para fijar el momento en que los dioses se reparten el mundo, y a Hefesto y Atenea le corresponde el Ática, donde fundan Atenas, y a Poseidón una isla en el Atlántico, delante de Gibraltar, en la que el dios de las aguas funda Atlantis.

Esta fecha más remota del 9000 antes de Solón, no se corresponde con el final de la Atlántida, cuando los Atlantes empiezan a colonizar el resto del mundo, sino con el inicio de la historia de Atlantis. Es la fecha que fija el comienzo, como queda más que claro en varios pasajes del Critias. (Véase mi sinopsis o Timeline de Atlantis).

La guerra y expansión de los Atlantes por otras partes del Atlántico y el Mediterráneo, así como su hundimiento, haya sido gradual o realmente repentino (tal como se sostiene en el Timeo y el Critias mismo), se produce justo al final de la historia, es decir, en los últimos tiempos de la Atlántida, cuando ya había pasado “muchas generaciones” (tal como se especifica en varios pasajes del mismo Critias), y, por tanto mucho tiempo después, contándose desde el origen de la historia de Atlantis, el cual se enmarca cuando los dioses se repartieron la tierra, o sea, hacia el 9000 antes de Solón (9580 A.C.), cuando, de hecho, los Atlantes ni siquiera conocían aún el arte de la navegación, por lo que resulta de mero sentido común que ni siquiera entonces pudieron haber salido de la isla hacia ninguna parte, y mucho menos haberlo podido hacer unos dos mil cuatrocientos años antes, tal como se afirma al decirse que tal expansión de los Atlantes comenzó hace unos 14000 años. Ni siquiera Poseidón había plantado aún su tridente en Atlantis.

En varios pasajes del Critias se puntualiza cómo habían pasado muchas generaciones cuando finalmente llegó la decadencia de los Atlantes y estos se decidieron a conquistar otras naciones, y no por ningún hundimiento gradual de Atlantis, sino por mera decadencia moral, por orgullo desmedido (hybris) y ambición de riquezas, precisamente por haber pasado tanto tiempo, desde el origen de la civilización, que ya no quedaba nada del linaje divino original de los primeros atlantes.

Así pues, queda más que claro que tanto la expansión de los Atlantes como la guerra misma y su catastrófico final, todo esto sucedió mucho tiempo después del origen, por tanto, no puede haber sucedido de ningún modo en el mismo 9000 antes de Solón (9580 A.C.), y mucho menos hace más de 12000 y 14000 años, sino en tiempos mucho más recientes, después de muchas generaciones, cuando ya habían alcanzado la Edad del Bronce. Como mínimo en algún momento entre el 3000 y el 1600 A.C., redondeando ya mucho las cifras y siendo más que amplios y permisivos.

No considerar todos estos datos, tan claramente expuestos en los mismos textos de Platón, a quien se recurre como garante -obviamente por ser la fuente principal- solo indica dos cosas: un claro desconocimiento de las fuentes primarias escritas, en este caso, de los diálogos Timeo y Critias de Platón, o bien una clara intención de querer falsear o tergiversar la verdad.

Como siempre presupongo buena fe, y respeto el derecho que todos tenemos a la presunción de honestidad intelectual, asumo la primera opción, o sea, ignorancia, como la verdadera causa de que se siga repitiendo tal falsedad, como muchas otras, supuestamente basadas en los mismos textos de Platón.

Artículo relacionado:

CRONOLOGÍA DE ATLANTIS Resumen del timeline de Atlantis. ¿Cuándo surgió la Atlántida y cuándo desapareció?, por Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2014.

Enlaces relacionados:

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Aclaración sobre la cuestión relativa a la Atlántida en las Canarias y mi postura ante esta posibilidad. Antes que alguien intente hacer ver que yo estoy en contra de vincular las Canarias con la Atlántida o se malinterprete mi más que justificada crítica contra el sensacionalista y falso titular del último nº de AÑO CERO…https://www.facebook.com/jorge.diazsanchezz/posts/289140754586050

¿Por qué la metrópolis o capital de la Atlántida no pudo haber estado en lo que hoy son las actuales Canarias? La respuesta es simple, tal y como podréis comprobar en el artículo que enlazo: https://www.facebook.com/jorge.diazsanchezz/posts/289225687910890

Georgeos Díaz-Montexano: Platón como fuente fidedigna para la historia de la Atlántida


Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2013. Ilustración y dibujos de autores clásico: Monik Perz (www.MonikPerz.com.ar)
Georgeos Díaz-Montexano, Scientific Atlantology International Society (SAIS), 2013.
Ilustración y dibujos de autores clásico: Monik Perz (www.MonikPerz.com.ar)

El atlantólogo canario Agustín Demeterio Pallarés Lasso me ha sugerido que redactara un artículo sobre la fides atque auctoritas de Platón donde quedara reflejada las razones por las cuales considero a Platón como una fuente digna de confianza, especialmente cuando afirma que la historia sobre la Atlántida era una historia verdadera (ἀληθινὸν λόγον, Tim. 26e), basada en antiguas tradiciones orales, exactamente: una historia traída desde una antigua tradición” (λόγον εἰσηγήσατο ἐκ παλαιᾶς ἀκοῆς, Tim. 20d), y no un mito inventado o fabricado, tal como el filósofo ateniense sostiene -a través de Sócrates o de Critias- en sus diálogos Timeo y Critias.

No pocos autores -por lo general escépticos- han realizado interpretaciones muy libres y forzadas, sacadas todas de su contexto natural (especialmente de la República), con la intención de dar soporte a la idea de que Platón era capaz de usar el mito o la falsedad de manera consciente como algo verdadero, si ello era necesario para la instrucción moral. Pero nada más lejos de la realidad. Platón condena abiertamente la costumbre de fabricar mitos, y advierte del perjuicio que los mismos crean en el desarrollo natural del pensamiento filosófico y racional, o sea, científico, especialmente cuando aún se es joven y el individuo no ha alcanzado la suficiente madurez intelectual, que para Platón no comenzaba realmente hasta después de los treinta años.

Con la misma fuerza que Platón condena el mito, defiende el uso de las historias y hechos verdaderos como principales recursos para combatir el mito y para conseguir una correcta educación del ciudadano. Precisamente, su constante lucha contra el mal hábito de ciertos autores de usar mitos como si fueran historias, introduciendo falsedades, es lo que le llevó a insistir -reiteradamente- en ambos diálogos, Timeo y Critias, que la narración sobre la Atlántida era una historia verdadera, no un mito o fábula fabricada. ¿Por qué debemos creer más en las especulaciones y meras opiniones subjetivas de escépticos modernos que en el mismo Platón y todos los autores antiguos que dieron fe o testimonio sobre la veracidad de la historia sobre la Atlántida? ¿Cuáles son las razones o verdaderas pruebas que tenemos para sostener que Platón en realidad mentía cuando afirmaba que era una historia verdadera? Pues, sencillamente ¡ninguna!

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